
El salmista hace una invitación que continúa hablando con fuerza a nuestra generación: “Venid, hijos, oídme”. Es un llamado a detenernos, escuchar y aprender nuevamente lo que significa el temor de Dios. “Venid, hijos, oídme; el temor de Jehová os enseñaré.”Salmo 34:11 Lucas 15:18
El temor de Jehová no es un miedo que paraliza. Es reverencia, respeto profundo, obediencia y conciencia de que estamos delante de un Dios santo y soberano.
Hoy la Iglesia necesita preguntarse con sinceridad: ¿Dónde está el temor de Dios?
Cuando un ministro levanta su voz para llamar a la Iglesia al arrepentimiento, no se trata simplemente de señalar errores. Es un llamado a volver el corazón a Dios. Porque podemos acostumbrarnos a la rutina, a las actividades, a las palabras y hasta a las formas externas de la fe, mientras el corazón se va alejando de la voluntad del Señor.
La Palabra dice:
“Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino.”
Isaías 53:6
Pero todavía hay un camino de regreso.
Lucas 15:18 nos muestra el momento en que el hijo pródigo reconoce su condición y decide levantarse y volver a su padre: “Me levantaré e iré a mi padre.”
Ese es el espíritu del arrepentimiento verdadero: reconocer, levantarse y cambiar de dirección.
Iglesia, ya es tiempo de volver.
Volvamos a la oración.
Volvamos a escuchar el clamor de las almas.
Volvamos a buscar el fuego de Dios.
Volvamos a la santidad.
Volvamos a la obediencia.
Volvamos a tener hambre de Su presencia.
Si decimos que esperamos al Señor, nuestra esperanza debe hacerse visible en nuestra manera de vivir, en nuestras decisiones, en nuestro testimonio y en nuestra dirección espiritual.
No basta con decir que Cristo viene. Debemos vivir preparados para Su venida.
La tibieza espiritual no puede convertirse en nuestra forma de vida. El arrepentimiento no debe ser solamente una palabra pronunciada desde un púlpito; debe producir transformación en el corazón y en la conducta.
Hoy el llamado sigue siendo claro:
Iglesia, cambia de dirección.
Iglesia, vuelve al altar.
Iglesia, recupera el temor de Dios.
Iglesia, escucha el clamor de las almas.
Iglesia, busca nuevamente el fuego del Espíritu Santo.
No es tiempo de endurecer el corazón. Es tiempo de volver al Padre.
El temor de Jehová nos enseña a apartarnos del mal, a caminar en obediencia y a reconocer que toda nuestra vida pertenece a Dios.
Cristo viene. La Iglesia debe estar despierta, preparada y caminando en la verdad.
Reflexión, y Lamado por él Apótol Guillermo Maldonado.
El verdadero arrepentimiento no solamente reconoce que se ha perdido el camino; decide regresar a él.
Hoy la pregunta no es solamente si conocemos a Dios, sino si nuestra manera de vivir demuestra que verdaderamente le reverenciamos.
Es tiempo de volver. Es tiempo de arrepentimiento. Es tiempo de buscar el fuego de Dios.



