
CUANDO TU DESTINO ES ABRIR CAMINOS… CONSTRUIR PUENTES… Y EDIFICAR ESCENARIOS PROFÉTICOS PARA LAS GENERACIONES
Voy en ruta ya hacía mis 73 años (70 + 3). Dios me ha dado el privilegio enorme de llegar a esta edad con salud, vigor y fuerza; la vitalidad y la energía que solo nos puede dar el Espíritu Santo. ¡Aleluya!
Pocos seres humanos de mi país han vivido tan intensa e internacionalmente la vida en el Ministerio de la predicación de la Palabra de Dios como yo.
El Altísimo y Eterno Dios me ha llevado a los cinco continentes a enseñar Su Palabra y a casi 90 naciones del planeta; y a algunas de estas bellas naciones, como México, Argentina, Honduras, Colombia, Brasil, España, Estados Unidos y otras, más de cien veces a cada país.
¡Gloria sea a Su Santo Nombre!
Él, y solo Él, me ha hecho rotar en Su Gracia y por Su Favor en los cinco Ministerios de Efesios 4:11 (Apóstoles, Profetas, Maestros, Evangelistas y Pastores), moviéndome y enfatizando Su voluntad y Su diseño para las diferentes etapas de mi llamado de servicio para Él, que se acerca ya a los 50 años.
En Su misericordia, el Señor Jesucristo me abrió camino en mi juventud como un Evangelista y me introdujo sabiamente en el Ministerio del Pastor a partir de 1982, con mi muy querida congregación Centro Cristiano de San José, llamada hoy el CMA, el Centro Mundial de Adoración.
Es a mediados de los años 80 cuando Él comienza a iluminarse las verdades perdidas para ser restauradas y, así, me constituye en Maestro de la Palabra, para luego activar, en esa floreciente etapa de mi vida, un fluir personal en dos Ministerios de fundamento y de gobierno: el del Apóstol primero y, finalmente, el del Profeta, campos en los que el Espíritu Santo ha invertido Su tiempo formándome y dándome experiencias inusuales, extraordinarias y de muy alto nivel con Él.
¡Gloria al Señor!
En Su Plan y Propósito eterno conmigo y con muchos de aquellos con quienes yo me iría a relacionar en el futuro, Él me puso en las manos de Maestros, Profetas y Apóstoles extraordinarios que me ayudarían mucho a comprender no solo mi destino, sino el precio que debería pagar yo para llegar hasta ahí.
Algunos de estos hombres ungidos vinieron a ser como hermanos mayores para mí (Allan Vincent, T. L. y Daisy Osborn, Yiye Ávila, Peter Wagner, John Kelly y Bill Hamon) y, en el caso particular del Dr. Morris Cerullo, aún más profundamente, Dios me lo dio como mi padre en el Ministerio por 37 años, hasta su partida a la Presencia del Señor en julio del año 2020.
¡Bendito sea el Señor!
El camino ha sido largo (49 años y 5 meses), extenuante muchas veces, pero de muy profundas vivencias y enseñanzas, todas muy espirituales y con tiempos muy bellos, acompañados cada vez por el Espíritu Santo de Dios de manera clara, personal e indubitable para mí.
Personalmente, creo yo que la “Escuela del Espíritu”, en la que el Dios Viviente me inscribió por años, ha sido no solamente buena, sino maravillosa y con un fruto muy abundante, tanto en lo personal como en lo familiar y también en lo ministerial.
¡A Jehová Dios sea toda la Gloria por siempre!
En este entrenamiento diario y por muchos años del Eterno para mí, aprendí muchas cosas, así como fui probando las mieles de las grandes victorias y cruzando con humildad esos caminos.
El Espíritu Santo empeñó, en múltiples ocasiones y experiencias, Su esfuerzo y Su iluminación para hacerme comprender la gran importancia de la humildad para acceder a la Autoridad del Eterno y a Su Bendición en el Reino de Dios.
¡AMÉN Y AMÉN!
Solo así, entendiendo esto y con este Diseño Divino (“Haya, pues, en vosotros este sentir que hubo también en Cristo Jesús, el cual se humilló hasta lo sumo…”, Filipenses 2:5-11) de la humildad como meta, podrás trabajar con gozo y empeño para abrirles el camino y las oportunidades a otras generaciones.
Solamente entendiendo claramente la dimensión de la entrega, del sacrificio y de la visión de Jesús por la Obra del Padre y por la Humanidad, podrás entregarte a plenitud y con toda tu fuerza y pasión para que las nuevas generaciones puedan alcanzar su glorioso “destino profético” en Dios, aunque esto también implicara que tu Ministerio tuviese que menguar en muchas ocasiones.
¡Que así sea!
Desde muy temprano en el Ministerio, Dios me reveló con claridad la dirección que este debía tomar para cumplir con la Asignación que Él me estaba dando: yo sería un constructor de plataformas espirituales para otros; un edificador de los escenarios proféticos para las nuevas generaciones.
¡Aleluya!
A los pocos años de comenzar a predicar como un Evangelista, el Altísimo me dio una experiencia que marcaría mi destino y futuro para siempre.
Esta vivencia ocurrió en enero de 1985. Para esos días, mi esposa Lía se encontraba con mi hijo mayor, Pablo Josué (el único nacido para ese tiempo), de viaje en Chile, visitando a su familia.
Al quedarme solo en la casa, decidí ayunar ante el Señor, presentándole unas invitaciones que se me habían hecho para viajar a Perú y Guatemala.
Fue en una tarde de ese verano que los Cielos se abrieron en casa.
Al caer la tarde, los rayos del sol penetraron con fuerza por la ventana de mi habitación y me envolvieron a mí también. Yo yacía en el suelo orando y me quedé dormido.
Los candentes rayos solares me despertaron un poco. Aun cuando estaba adormecido por el calor, mis ojos se abrieron para ver con asombro la figura del ángel del Eterno que entraba a mi cuarto entre los rayos del sol.
Su figura era imponente y muy luminosa. Él estaba vestido con unas vestiduras largas, muy blancas, y se acercó a mí y me dijo:
“Por cuanto Yo te he dado un Ministerio viajero, prepara tus maletas porque viajarás a las naciones de la tierra”.
De inmediato, me confirmó mis viajes a Guatemala y Perú y me envió a buscar en mi clóset los dineros necesarios con los que yo cubriría mis tiquetes de avión.
De manera milagrosa, ahí estaban los recursos en una canasta donde guardamos nuestros ahorros.
¡Aleluya!
En los años 80, aunque viajé a algunas naciones, mi mayor esfuerzo ministerial lo realicé junto a mi Familia, mi Equipo de trabajo y mi congregación, en llenar Costa Rica del Evangelio de Jesucristo y de las enseñanzas de las Verdades perdidas en Restauración.
Para los años 90, la Asignación Divina era llevar como prioridad las Verdades en Restauración a las naciones del mundo, así como iniciar un ciclo de eventos novedosos en Costa Rica, atrayendo a ministros nacionales y a líderes internacionales para compartirles muchas de esas Verdades en Restauración.
Para darle fuerza y pasión a esa comisión de Jehová, Él me dio una nueva y muy reveladora experiencia. Esto fue lo que ocurrió:
Me encontraba yo en un tiempo especial de ayuno cuando el Altísimo me dio un sueño en una madrugada. Esto fue lo que soñé:
“Yo fui llevado en el Espíritu a un gran auditorio por ángeles del Señor y sentado al frente de una gran plataforma, la cual tenía una gran pantalla que bajó muy rápidamente ante mí y proyectó imágenes muy vívidas y claras.
En el centro de la pantalla apareció un globo terráqueo
girando, y letras grandes sobre este, de color oro.
Aquellas letras se unieron y proyectaron un mensaje claro y muy reluciente. Este era:
MINISTERIO AVANCE MISIONERO MUNDIAL.
Al formarse ese nombre del Ministerio en la pantalla, se oyó una voz atronadora que dijo con fuerza tres veces:
TU MINISTERIO ES UN MINISTERIO PARA TODAS LAS NACIONES DE LA TIERRA.
Junto a las palabras del Señor, comenzaron a aparecer en ambos lados de la pantalla personas de diversas naciones, con atuendos propios de sus países, y me miraban a mí muy profundamente, con un sentimiento de gran necesidad espiritual con el cual me llamaban a visitarlas en sus territorios.
La imagen se diluyó rápidamente y yo desperté, sabiendo con toda certeza hacia dónde yo dirigiría y empeñaría las fuerzas del Ministerio en el futuro:
¡HACIA LAS NACIONES!
¡AMÉN Y AMÉN!
Fue precisamente en 1990, con la I Conferencia Internacional de la Palabra de Dios en Costa Rica, cuando nació de Dios nuestro Ministerio Apostólico Internacional “Avance Misionero Mundial”.
En julio del año 1990, Dios cerró para mí, poco a poco, un ciclo de 14 años en el Ministerio del Evangelista y abrió uno nuevo para caminar y fluir en el Ministerio del Profeta hasta hoy.
Jamás imaginé todo lo que tendría que vivir para ser establecido, confirmado y madurado en este ámbito del servicio ministerial para bien del Cuerpo de Cristo y para la expansión del Reino de Dios sobre la tierra.
Pienso que, así como yo, hay muchos otros ministerios (Apóstoles, Profetas, Pastores y Maestros) que deben haber sido tratados y enseñados por el Señor Jesucristo para entender su asignación de levantar y sostener a quienes vienen detrás de nosotros en el llamado, y para abrirles el camino a las nuevas generaciones que Dios está levantando hoy y que estará levantando en el futuro.
¡Amén!
Uno de los grandes males que dañan hoy y que amenazan constantemente a la Iglesia del Señor es la grande y evidente incomprensión de muchos hombres y mujeres usados por Dios en este tiempo moderno, quienes no comprenden que, para que ellos estén en pie, levantados por Dios, tuvieron que aparecer pioneros que abrieron, con mucha lucha y dedicación, el camino por donde ahora ellos han podido pasar hacia su destino.
Está clara y gran falencia está llevando a muchos siervos del Dios Altísimo a caer en el orgullo personal y en la altivez de espíritu.
Ellos, equivocadamente, están creyendo de manera soberbia que lo que está sucediendo en la Iglesia de Jesucristo (Milagros, Sanidades, Prodigios, Mover Profético, Poder y Liberación) es única y exclusivamente por ellos y nadie más.
Torpemente, algunos se creen hoy tan especiales que ignoran que, para estar en las plataformas ministeriales a las cuales el Espíritu de Dios los ha subido para ministrar, no podrían haberse levantado sin la ayuda de alguien y sin el trabajo de pioneros que sembraron con lágrimas las semillas de Avivamiento que desataron la cosecha gloriosa que ellos están recogiendo sin haber pagado precio alguno para ver lo que están empezando a ver llegar a sus naciones y a las ciudades y naciones de la tierra.
¡AMÉN!
¡No hay Cosecha sin semilla, y no hay Cosecha sin un proceso de arado y de siembra de la semilla en la tierra por los sembradores del Señor!
Hoy muchos están cosechando lo que ninguno de ellos sembró; el orgullo no les deja ver que antes de ellos Dios usó a otros siervos de Él para abrir el camino y construir el escenario profético desde el cual ellos están profetizando el gran Despertar Espiritual que ya está comenzando sobre el planeta.
¡Que así sea!
Para que algunos hoy puedan tener las increíbles plataformas, dígase oportunidades, tuvieron que existir “los abridores de brechas y de caminos” para tomar, años atrás, los territorios cerrados al Evangelio.
Algunos profetas contemporáneos y activos de hoy, en púlpitos o escenarios muy relevantes y de influencia, jamás hubieran llegado hasta ahí si no hubieran aparecido antes de ellos los Profetas “constructores de puentes y edificadores de los escenarios proféticos” para las nuevas generaciones del Pueblo de Dios.
Por favor, no olvidemos jamás que la Biblia es un libro de Honra, y practicar el honrar a nuestros mayores acelerará siempre nuestro Destino Profético en Dios.
FUENTE PROFETA RONNY CHAVES
¡Que así sea!
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