
«Puestos los ojos en Jesús, el autor y consumador de la fe». Hebreos 12-2
Mantener nuestros ojos puestos en Dios significa aprender a mirar más allá de las circunstancias, sin ignorar las dificultades, pero sin permitir que estas debiliten nuestra confianza en Él.
La fe nos sostiene cuando el camino se torna difícil y nos recuerda que nunca estamos solos. En Su presencia encontramos refugio, fortaleza y esa paz que no depende de lo que sucede a nuestro alrededor.
No permitamos que las preocupaciones nos roben el aliento ni que las pruebas nos hagan perder de vista las promesas de Dios. Sigamos confiando, alabando y adorando, porque nuestra seguridad no descansa en las circunstancias, sino en Aquel que permanece fiel.
¡SIGAMOS VOLANDO EN LAS ALAS DE LA FE, CON LOS OJOS PUESTOS EN JESÚS Y EL CORAZÓN DESCANSANDO EN SU PAZ!