
La Noticia ¿No hay bálsamo en Galaad? ¿No hay allí médico? ¿Por qué, pues, no hubo medicina para la hija de mi pueblo?»
Jeremías 8:22
El cielo vuelve a hacer una pregunta que atraviesa los siglos y llega hasta esta generación.
¿Por qué siguen sangrando los corazones? ¿Por qué tantas vidas continúan cautivas del dolor, la amargura y la desesperanza? ¿Acaso se agotó el bálsamo? ¿Desapareció el Médico Divino?
¡No!
La verdadera tragedia no es la ausencia del bálsamo, sino el alejamiento del hombre de la Presencia de Dios. Se buscan soluciones humanas para heridas espirituales, mientras el Gran Médico sigue extendiendo Sus manos para sanar.
LA RESPUESTA DE DIOS
Las exigencias de Dios pueden doler porque confrontan nuestra carne, derriban nuestro orgullo y nos llaman a vivir en santidad. Pero el bálsamo de Su amor siempre es mayor que el dolor del proceso.
Dios no permite las heridas para destruirnos, sino para restaurarnos. Él transforma las lágrimas en fortaleza, las cicatrices en testimonio y las huellas de las batallas en un escudo para los días venideros.
Cuando permanecemos bajo Su gobierno, comprendemos que Su disciplina nunca es rechazo; es una manifestación de Su amor. El fuego purifica, la prueba fortalece y la obediencia abre camino a la restauración.
¡Todavía hay Bálsamo en Galaad!
¡Todavía hay un Médico que sana el alma!
¡Todavía hay esperanza para el que vuelve a los pies de Cristo!
No pertenecemos al sistema de este mundo. Somos ciudadanos del Reino del Rey de reyes y Señor de señores. Allí hay paz para el quebrantado, sanidad para el herido y vida para el que cree.
¡Gloria a Dios! El Reino sigue teniendo la respuesta para una humanidad herida.
