
Todos tenemos convicciones acerca de Dios. Pero ¿cuántas de ellas nacieron realmente de las Escrituras y cuántas simplemente las aprendimos de alguien más?
Es fácil escuchar un sermón, ver un video o leer una publicación en las redes sociales y aceptar algo como verdad sin detenernos a comprobarlo. Sin embargo, la Biblia nos presenta un ejemplo muy diferente.
Los bereanos escuchaban incluso al apóstol Pablo y, aun así, examinaban diariamente las Escrituras para comprobar si lo que él enseñaba era realmente así.
Hechos 17:11
Eso es madurez espiritual.
No significa despreciar a los pastores, maestros o buenos libros. Dios utiliza a sus siervos para edificar y enseñar a su Iglesia. Pero ninguna autoridad humana está por encima de la Palabra de Dios.
Nuestra fe no puede descansar en lo que alguien dijo que dice la Biblia; debe descansar en lo que la Biblia realmente dice.
Por eso, no entreguemos nuestra vida espiritual a opiniones, interpretaciones personales o mensajes que circulan sin fundamento. Abramos las Escrituras. Leamos. Escudriñemos. Preguntemos. Comprobemos.
Porque quien no conoce la Palabra corre el peligro de creer cualquier palabra.
La Biblia no fue dada para decorar nuestras estanterías, sino para transformar nuestras vidas.
Que nunca nos conformemos con saber lo que otros dicen acerca de Dios. Procuremos conocer a Dios a través de Su Palabra.
“Escudriñad las Escrituras…” — Juan 5:39ivir sin leer la Biblia es un peligro: terminarás creyendo lo que otros dicen
La pregunta no es solamente qué crees acerca de Dios, sino por qué lo crees.
Todos tenemos convicciones acerca de Dios. Pero ¿cuántas de ellas nacieron realmente de las Escrituras y cuántas simplemente las aprendimos de alguien más?
Es fácil escuchar un sermón, ver un video o leer una publicación en las redes sociales y aceptar algo como verdad sin detenernos a comprobarlo. Sin embargo, la Biblia nos presenta un ejemplo muy diferente.
Los bereanos escuchaban incluso al apóstol Pablo y, aun así, examinaban diariamente las Escrituras para comprobar si lo que él enseñaba era realmente así.
Hechos 17:11
Eso es madurez espiritual.
No significa despreciar a los pastores, maestros o buenos libros. Dios utiliza a sus siervos para edificar y enseñar a su Iglesia. Pero ninguna autoridad humana está por encima de la Palabra de Dios.
Nuestra fe no puede descansar en lo que alguien dijo que dice la Biblia; debe descansar en lo que la Biblia realmente dice.
Por eso, no entreguemos nuestra vida espiritual a opiniones, interpretaciones personales o mensajes que circulan sin fundamento. Abramos las Escrituras. Leamos. Escudriñemos. Preguntemos. Comprobemos.
Porque quien no conoce la Palabra corre el peligro de creer cualquier palabra.
La Biblia no fue dada para decorar nuestras estanterías, sino para transformar nuestras vidas.
Que nunca nos conformemos con saber lo que otros dicen acerca de Dios. Procuremos conocer a Dios a través de Su Palabra.
“Escudriñad las Escrituras…” — Juan 5:39



