Voz del Tabernáculo

LA PRISA DEL HOMBRE Y EL SILENCIO DE SU ALMA

Cuando el mundo corre detrás de todo, menos de Dios

“¿De qué le sirve al hombre ganar el mundo entero, si pierde su alma?”
Marcos 8:36

Vivimos en tiempos de inmediatez. El hombre quiere respuestas rápidas, resultados inmediatos, reconocimiento, poder, riquezas y éxito. Corre detrás de tantas cosas que, muchas veces, no se detiene a preguntarse qué está ocurriendo con su alma.

Esta reflexión, escrita originalmente en 2018, vuelve hoy a nuestras páginas porque su mensaje permanece vigente. Los años han pasado, pero el vacío del corazón humano continúa teniendo una sola respuesta verdadera: Dios.

La prisa del mundo puede hacer mucho ruido, pero existe un silencio mucho más profundo: el silencio de un alma que se ha alejado de su Creador.

Desde el Edén vemos las consecuencias de apartarnos de Dios. Adán y Eva conocieron la comunión, la paz y la seguridad de Su presencia; pero la desobediencia trajo separación. Desde entonces, el ser humano ha intentado llenar con cosas terrenales un vacío que solamente puede llenar Dios.

Hoy, esa búsqueda continúa. Dinero, posiciones, placeres, reconocimiento, poder y posesiones prometen satisfacción, pero nada de esto puede ocupar el lugar que le pertenece al Señor.

El enemigo continúa presentando las mismas ofertas de siempre. Pero Cristo nos enseñó cuál debe ser nuestra respuesta: “Al Señor tu Dios adorarás, y a él solo servirás” (Mateo 4:10).

¿De qué sirve alcanzar el mundo entero si al final perdemos el alma?

La verdadera riqueza no consiste en cuánto hemos acumulado, sino en cuánto hemos permitido que Dios gobierne nuestro corazón. La verdadera seguridad no está en las posesiones, sino en habitar bajo el abrigo del Altísimo. La verdadera paz no se encuentra en la ausencia de problemas, sino en la presencia de Dios en medio de ellos.

Por eso, en medio de esta generación apresurada, necesitamos detenernos.

Necesitamos volver a escuchar la voz de Dios.

Necesitamos recuperar la comunión perdida.

Necesitamos recordar que nuestra vida no nos pertenece; le pertenece a Aquel que nos creó y que, por amor, entregó a Su Hijo por nuestra salvación.

“Porque de tal manera amó Dios al mundo, que ha dado a su Hijo unigénito, para que todo aquel que en él cree no se pierda, mas tenga vida eterna.”
— Juan 3:16

Esa sigue siendo la Buena Nueva.

Y ese continúa siendo el propósito de Tabernáculo Prensa de Dios: proclamar el mensaje de salvación, llevar una palabra de esperanza y recordar a nuestra sociedad, a la Iglesia y a nuestra nación que Cristo sigue siendo el Señor del universo.

Quizás el mundo nos enseñe a correr.

Pero Dios nos llama a detenernos.

“Estad quietos, y conoced que yo soy Dios.”
— Salmo 46:10

En medio de la prisa de estos tiempos, hagamos silencio delante de Dios.

Porque mientras el mundo corre buscando respuestas, el alma solo encontrará verdadero descanso cuando vuelva a su Creador.

¡Amén!

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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