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Una iglesia saludable es una iglesia unida

Una de las cosas más frágiles que la naturaleza produce son los copos de nieve. Cuando un copo cae en la mano, se derrite inmediatamente. Pero cuando millones y millones de copos se unen, esto produce unas escenas bonitas y hermosas.

Cuando no estamos unidos en la iglesia, lo mismo pasa, el compañerismo se transforma en algo frágil. Una iglesia fuerte es una iglesia unida. La unidad de nuestras congregaciones debe ser visible. Lamentablemente muchas iglesias locales no están exhibiendo y presentando congregaciones unidas en nuestras comunidades.

Pablo nos reta y nos exhorta sobre la importancia de la unidad. «Yo pues, preso en el Señor, os ruego que andéis como es digno de la vocación con que fuisteis llamados, con toda humildad y mansedumbre, soportándoos con paciencia los unos a los otros en amor, solícitos en guardar la unidad del Espíritu en el vínculo de la paz; un cuerpo, y un Espíritu, como fuisteis también llamados en una misma esperanza de vuestra vocación; un Señor, una fe, un bautismo, un Dios y Padre de todos, el cual es sobre todos, y por todos, y en todos.» Efesios 4:1-6

Una iglesia saludable es una iglesia unida. Hay dos perspectivas que se tienen que tomar en cuenta para que una iglesia sea unida y sana. Primero es nuestra relación personal con Dios y segundo es la relación que tenemos los unos con los otros. La cruz de Cristo describe y muestra la unión que tenemos con Dios. Nuestra conexión con Él es vertical y primordial.

En todo hay que buscar a Dios primero. «Mas buscad primeramente el reino de Dios y su justicia, y todas estas cosas os serán añadidas.» Mateo 6:33

Hay que amar a Dios con todo nuestro corazón, alma y cuerpo que es el gran mandamiento de la ley. «Maestro, ¿Cuál es el gran mandamiento de la ley? Y él dijo, Amarás al Señor tu Dios con todo tu corazón, y con toda tu alma, y con toda tu mente. Éste es el primero y grande mandamiento.» Mateo 22:36-38

La cruz también es horizontal y representa el paralelismo que tenemos unos con los otros. Hay que trabajar en unidad. Esto significa que todos trabajemos juntos conforme a nuestros dones y talentos. Para llegar a este nivel tenemos que guardar el segundo grande mandamiento. «Y el segundo es semejante: Amarás a tu prójimo como a ti mismo.» Mateo 22:39

La unidad hace que la iglesia sea una congregación dinámica. Cuando el cuerpo de Cristo está unido, la iglesia está evangelizando a los perdidos. «Porque el Hijo del Hombre vino a buscar y a salvar lo que se había perdido.» Lucas 19:10

Cuando estamos unidos hay comunión unos con los otros. «Lo que hemos visto y oído, esto os anunciamos, para que también vosotros tengáis comunión con nosotros; y nuestra comunión verdaderamente es con el Padre, y con su Hijo Jesucristo.» I Juan 1:3

Cuando estamos unidos vemos la importancia de hacer discípulos. «En esto es glorificado mi Padre, en que llevéis mucho fruto, seáis así mis discípulos.» Juan 15:8

Sin la unidad una iglesia no puede hacer la obra de Dios aquí en la tierra eficazmente. La unidad es el fundamento clave para la iglesia. Al igual que los copos de nieve, cuando busquemos la unidad, podremos ser una hermosura de Dios aquí en la tierra impactando al mundo con el mensaje de Cristo.

Dios espera que nuestras iglesias sean fuertes, firmes y unidas. ¡Comparta el mensaje de Cristo con alguien hoy!

Fuente:
Pastor Mike Gonzales

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