
“Porque Él me esconderá en su tabernáculo en el día del mal;
me ocultará en lo reservado de su morada;
sobre una roca me pondrá en alto.” salmos 27-5-
Reflexión
La pasión que arde dentro de nosotros no debe impulsarnos solo a hacer, sino a refugiarnos en la presencia de Dios.
Es en lo secreto donde el Espíritu Santo nos cubre, nos guarda y nos levanta por encima de toda adversidad.
Dios no solo nos visita… nos esconde en Su presencia.
Y en ese lugar hay plenitud de gozo, paz verdadera y una esperanza que no se apaga.
Cuando el día malo llega, no corremos al mundo…
Corremos a Su presencia, porque ahí está nuestro refugio seguro.
Oración:
Señor, llévame a lo secreto contigo.
Escóndeme en Tu presencia en medio de todo lo que enfrentó.
Que mi refugio no sea el mundo, sino Tu Espíritu.
Lléname de Tu paz, Tu gozo y Tu esperanza. Amén