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¿QUE QUIERE DIOS DE NOSOTROS . QUE SEAMOS MANSOS Y HUMILDES DE CORAZÓN

TEXTO: MATEO 11:29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

Nuestro Señor Jesucristo dijo: “Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón”. Pero lo primero que debemos preguntarnos es: ¿Cómo podemos llegar a ser mansos y humildes si muchos de nosotros luchamos con la soberbia, el orgullo, la vanidad y la autosuficiencia?

Y tenemos que comprender que Dios quiere que seamos mansos y humildes para que podamos reflejar en nuestra vida su caracter y también para protegernos de las duras consecuencias de la soberbia:

Proverbios 16:18 Antes del quebrantamiento es la soberbia, Y antes de la caída la altivez de espíritu.

Santiago 4:6 Pero él da mayor gracia. Por esto dice: Dios resiste a los soberbios, y da gracia a los humildes.

Podemos ver que definitivamente LA MANSEDUMBRE Y LA HUMILDAD SON CARACTERÍSTICAS INDISPENSABLES EN LA VIDA CRISTIANA. La palabra de Dios nos enseña claramente la importancia de estas virtudes

(Mateo 5:5) Bienaventurados los mansos, porque ellos recibirán la tierra por heredad.

(Salmo 138:6) Porque Jehová es excelso, y atiende al humilde, Mas al altivo mira de lejos.

Lastimosamente hoy en día vivimos en un tiempo en el cual MUCHOS CREYENTES DESEAN LAS BENDICIONES DE DIOS, PERO POCOS DESEAN TENER EL CARÁCTER DE CRISTO y es por eso que muchos cristianos somos arrogantes, respondones, amargados, orgullosos, altaneros y difíciles de corregir.

Pero cada día debemos procurar parecernos más a Jesús, y por eso es que él nos dice: Aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón.

RESPONDAMOS ENTONCES QUÉ SIGNIFICA SER MANSOS Y HUMILDES DE CORAZÓN:

I) PRIMERAMENTE DEBEMOS COMPRENDER QUE LA MANSEDUMBRE Y LA HUMILDAD NACEN EN EL CORAZÓN Y NO EN LAS APARIENCIAS
Nuestro Señor Jesucristo lo dejó muy claro cuando dijo: “Aprended de mí, que soy MANSO Y HUMILDE DE CORAZÓN”.

Es decir, la humildad y la mansedumbre no dependen de la ropa que usamos, la posición económica, el nivel académico, ni de la apariencia externa.

La humildad verdadera tiene que ver con la condición del corazón delante de Dios, lastimosamente muchas personas aparentan humildad, pero tienen un corazón lleno de orgullo (Mateo 6:16-18) Cuando ayunéis, no seáis austeros, como los hipócritas; porque ellos demudan sus rostros para mostrar a los hombres que ayunan; de cierto os digo que ya tienen su recompensa. 17 Pero tú, cuando ayunes, unge tu cabeza y lava tu rostro, 18 para no mostrar a los hombres que ayunas, sino a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público.

Tenemos que comprender que la humildad no depende de la condición social o económica de las personas. Hay personas pobres con un corazón lleno de orgullo, resentimiento y soberbia; y también hay personas con abundancia económica que tienen un corazón humilde delante de Dios.

Pero también debemos reconocer que para las personas que poseen riquezas y una posición privilegiada, muchas veces se vuelve más difícil mantener un corazón humilde y manso, pues las riquezas fácilmente pueden producir autosuficiencia, altivez y confianza en sí mismos, es por eso el Señor da una advertencia directa a los ricos de este siglo en Su palabra: (1 Timoteo 6:17-18) A los ricos de este siglo manda que no sean altivos, ni pongan la esperanza en las riquezas, las cuales son inciertas, sino en el Dios vivo, que nos da todas las cosas en abundancia para que las disfrutemos; que hagan bien, que sean ricos en buenas obras, dadivosos, generosos.

Es necesario comprender que las riquezas no son pecado, pero sí pueden llegar a convertirse en un peligro espiritual CUANDO HACEN QUE EL CORAZÓN SE LLENE DE ORGULLO Y DEJE DE DEPENDER DE DIOS.

PODEMOS DECIR ENTONCES QUE UNA PERSONA HUMILDE: Reconoce sus errores, sabe pedir perdón, no busca sentirse superior, y no necesita humillar a otros para sentirse importante (Romanos 12:3) Digo, pues, por la gracia que me es dada, a cada cual que está entre vosotros, que no tenga más alto concepto de sí que el que debe tener, sino que piense de sí con cordura, conforme a la medida de fe que Dios repartió a cada uno.

II) SER MANSOS Y HUMILDES SIGNIFICA RECONOCER NUESTRA NECESIDAD DE DIOS
(MATEO 11:28-29) Venid a mí todos los que estáis trabajados y cargados, y yo os haré descansar. 29 Llevad mi yugo sobre vosotros, y aprended de mí, que soy manso y humilde de corazón; y hallaréis descanso para vuestras almas;

El Señor hace dos llamados importantes: “Venid a mí” y “Llevad mi yugo sobre vosotros”

Muchas veces estamos angustiados, cansados, llenos de problemas y preocupaciones, pero no tenemos la humildad de venir a Cristo.

Queremos resolverlo todo con nuestras fuerzas, con nuestra sabiduría, con nuestro carácter, sin buscar verdaderamente al Señor.

Y tenemos que comprender que la autosuficiencia también es una forma de soberbia, es decir, creer que no necesitamos ayuda de nadie o que no necesitamos nada de nadie (Apocalipsis 3:17) Porque tú dices: Yo soy rico, y me he enriquecido, y de ninguna cosa tengo necesidad; y no sabes que tú eres un desventurado, miserable, pobre, ciego y desnudo.

Hay personas que solo buscan a Dios cuando ya no pueden más, pero LA HUMILDAD VERDADERA RECONOCE DIARIAMENTE NUESTRA DEPENDENCIA DEL SEÑOR.

Llevar el yugo de Cristo significa reconocer que necesitamos ser dirigidos por Él , y reconocer que necesitamos su ayuda para enfrentar los desafíos de la vida.

LA MANSEDUMBRE IMPLICA DOBLAR NUESTRA CERVIZ DELANTE DE DIOS. Reconocemos que podemos tener capacidad, experiencia, fuerzas y recursos, pero aun así decidimos someternos voluntariamente a la voluntad del Señor, entendiendo que Su camino siempre será mejor que el nuestro.

Es por eso que la palabra de Dios nos dice en su palabra: (2 Crónicas 30:8) No endurezcáis, pues, ahora vuestra cerviz como vuestros padres; someteos a Jehová, y venid a su santuario, el cual él ha santificado para siempre; y servid a Jehová vuestro Dios, y el ardor de su ira se apartará de vosotros.

Esto rompe la idea equivocada que muchos tienen de que “Ser manso es ser débil”, cuando en realidad SER MANSO ES TENER FUERZA BAJO EL DOMINIO DE DIOS, Es vivir cada día conforme al llamado que él Señor nos ha hecho: (Lucas 9:23) Y decía a todos: Si alguno quiere venir en pos de mí, niéguese a sí mismo, tome su cruz cada día, y sígame.

III) SER MANSO Y HUMILDE SIGNIFICA TENER LA CAPACIDAD DE APRENDER DE LOS DEMÁS
(FILIPENSES 2:3) Nada hagáis por contienda o por vanagloria; antes bien con humildad, estimando cada uno a los demás como superiores a él mismo

Una persona orgullosa cree que ya lo sabe todo, pero una persona humilde reconoce: “Todavía tengo mucho que aprender”, pero lastimosamente muchas veces menospreciamos los consejos de nuestros padres, de nuestros líderes, de nuestro cónyuge, y de personas que consideramos que “No están a nuestro nivel”

Todo porque el orgullo nos hace creer que nadie puede enseñarnos nada, pero la humildad nos permite escuchar, como podemos verlo en la vida de Moisés, él fue uno de los líderes más grandes de la historia, y aun así tuvo la humildad de aceptar el consejo de Jetro, su suegro (Éxodo 18:17-24) Oye ahora mi voz; yo te aconsejaré, y Dios estará contigo. Está tú por el pueblo delante de Dios, y somete tú los asuntos a Dios. 20 Y enseña a ellos las ordenanzas y las leyes, y muéstrales el camino por donde deben andar, y lo que han de hacer. 21 Además escoge tú de entre todo el pueblo varones de virtud, temerosos de Dios, varones de verdad, que aborrezcan la avaricia; y ponlos sobre el pueblo por jefes de millares, de centenas, de cincuenta y de diez. 22 Ellos juzgarán al pueblo en todo tiempo; y todo asunto grave lo traerán a ti, y ellos juzgarán todo asunto pequeño. Así aliviarás la carga de sobre ti, y la llevarán ellos contigo. 23 Si esto hicieres, y Dios te lo mandare, tú podrás sostenerte, y también todo este pueblo irá en paz a su lugar. 24 Y oyó Moisés la voz de su suegro, e hizo todo lo que dijo.

Eso nos enseña algo importante: MIENTRAS MÁS HUMILDES SOMOS, MÁS ENSEÑABLES NOS VOLVEMOS.

No menospreciemos la sabiduría de otros (Eclesiastés 9:14-16) una pequeña ciudad, y pocos hombres en ella; y viene contra ella un gran rey, y la asedia y levanta contra ella grandes baluartes; 15 y se halla en ella un hombre pobre, sabio, el cual libra a la ciudad con su sabiduría; y nadie se acordaba de aquel hombre pobre. 16 Entonces dije yo: Mejor es la sabiduría que la fuerza, aunque la ciencia del pobre sea menospreciada, y no sean escuchadas sus palabras.

No pensemos que el dinero, el conocimiento, o una posición elevada nos convierten automáticamente en personas sabias, Dios muchas veces usa personas sencillas para hablarnos y corregirnos.

CONCLUSIÓN: La mansedumbre y la humildad no nacen naturalmente en el corazón humano. Nuestro corazón tiende al orgullo, a la autosuficiencia y a hacer nuestra propia voluntad. Por eso, para llegar a ser mansos y humildes de corazón, lo primero que necesitamos es tener verdaderamente a Cristo en nuestra vida y caminar diariamente con Él.

Mientras más cerca estamos de Jesús: Más cambia nuestro carácter, más domina Dios nuestro orgullo, y más aprendemos a vivir bajo la dirección del Espíritu Santo.

La humildad y la mansedumbre son el fruto de un corazón rendido a Cristo y transformado por Su presencia.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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