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El Santo de Israel y la melodía del alma

Aumenta Tú mi Grandeza, y Vuelve a Consolarme Salmos 71-21-22

En este salmo, el salmista clama al Señor no solo por ayuda, sino por consuelo renovado. Ha pasado por aflicciones, ha sido testigo de la fidelidad de Dios en tiempos difíciles, y ahora levanta su voz con un ruego esperanzador. Aumenta tú mi grandeza, y vuelve a consolarme.

Dios no solo es capaz de restaurarnos, sino también de levantarnos a una posición mayor que la anterior. Su consuelo no es pasivo ni temporal; es activo, profundo, y nos impulsa a alabarlo. El salmista no espera recibir para callar, sino que se compromete a expresar su gratitud con instrumentos, con canto, y con reconocimiento público del Dios Santo de Israel.

Esta es una invitación para nosotros también. En medio de nuestras luchas, pérdidas o tiempos de sequedad espiritual, podemos clamar como él, Señor, consuélame otra vez. Levántame, fortaléceme, y pon una nueva canción en mi boca.

Que hoy podamos declarar con fe: “Tu verdad cantaré a ti”, aun antes de ver la respuesta, porque sabemos que Aquel que promete consuelo, nunca falla.

Señor, aumenta Tú mi grandeza conforme a Tu voluntad y vuelve a consolar mi corazón. Que mis palabras, mis manos y mi vida entera sean instrumentos de alabanza para Ti. en el poderoso nombre de Jesús!!

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