
Alaba, alma mía, al Señor; alabe todo mi ser su santo nombre. Alaba, alma mía, al Señor y no olvides ninguno de sus beneficios. Él perdona todos tus pecados y sana todas tus dolencias; él rescata tu vida del sepulcro y te corona de gran amor y misericordia; él te colma de bienes y tu juventud se renueva como el águila. Salmos 103:1-5
Al regresar de un viaje ministerial a la región de Fort Worth, Texas, la otra noche, me asombré al pensar en cuántas sanidades y milagros presencié. Personas con enfermedades óseas, cáncer, artritis y muchas otras condiciones pasaron al frente, el poder de Dios los tocó y fueron sanados instantáneamente.
Al reflexionar sobre cuán fuerte fue la palabra de conocimiento durante este tiempo, sentí al Señor decir: «¡Esta es una temporada donde verás que los años que comió la langosta no solo te serán restaurados, sino que te serán multiplicados!».
Joel 2:25–26 NVI Yo los compensaré a ustedes por los años en que todo lo devoró ese gran ejército de langostas que envié contra ustedes: las grandes, las pequeñas, las jóvenes y los saltamontes. Ustedes comerán en abundancia, hasta saciarse, y alabarán el nombre del Señor su Dios, que hará maravillas por ustedes. ¡Nunca más será avergonzado mi pueblo!
He estado observando al Espíritu Santo no solo restaurar lo que el enemigo ha quitado, sino también multiplicar aquello que él arrebató. ¡Esa multiplicación no es solo monetaria; se manifestará en la salud de las personas, en sus relaciones sociales y en sus finanzas!
ACELERACIÓN Y DERRAMAMIENTO DE SABIDURÍA
Al volver de mi viaje, me encontré con varios problemas que normalmente me habrían tomado varios días solucionar, pero debido a la influencia del Espíritu Santo, ¡pude resolver esos asuntos en diez minutos! En esta temporada que viene, creo que lo que te habría tomado horas o días reparar o resolver, será solucionado en una fracción de ese tiempo, ya que Dios está derramando Su sabiduría sobre todos aquellos que la piden con un corazón puro.
Santiago 1:5 NVI Si a alguno de ustedes le falta sabiduría, pídala a Dios y él se la dará, pues Dios da a todos generosamente sin menospreciar a nadie.
UNA REVERSIÓN DIVINA DE PROPORCIONES ÉPICAS
El diablo vino para robar, matar y destruir, (Juan 10:10) y aunque ha perpetrado esa dinámica sobre muchos hijos e hijas de Dios en la temporada pasada, esta temporada se dirige hacia una reversión divina de proporciones épicas.
1 Juan 3:8 NTV Sin embargo, cuando alguien sigue pecando, demuestra que pertenece al diablo, el cual peca desde el principio; pero el Hijo de Dios vino para destruir las obras del diablo.
Aunque el enemigo ha parecido trabajar horas extras para robarte y provocar muerte en tu vida, en la vida de los que te rodean y en el llamado de Dios para ti como Su hijo o hija —en un intento por destruirte—, el Espíritu Santo ha estado trabajando tras bambalinas para DESHACER todo lo que el enemigo ha usado en tu contra, haciendo que esas cosas promuevan tu vida en lugar de destruirla.
El Espíritu Santo está revirtiendo las maldiciones lanzadas contra tu vida y haciendo que los contratiempos se conviertan en plataformas de lanzamiento. Las piedras de tropiezo se están convirtiendo en peldaños de ascenso, ya que los fuegos que el enemigo envió para destruirte solo te refinaron más de lo que estabas antes. (Una palabra de Daniel Pontious)
Job 23:10 NTV Sin embargo, él sabe a dónde yo voy; y cuando me ponga a prueba, saldré tan puro como el oro.
Con amor y oraciones,



