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Reflexionemos y Regresemos a Dios. Un Llamado a la Autoevaluación y la Devoción

LAMENTACIONES 3:40-41 Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová; 41 Levantemos nuestros corazones y manos a Dios en los cielos;

Estamos viviendo tiempos en los cuales a causa de la tecnología cada vez nos dedicamos a ver hacia afuera, a ver la vida de los demás, a observar cómo viven los otros, estamos pendientes de la vida de las demás personas, pero no hacemos lo principal: MIRAR HACIA ADENTRO DE NUESTRA PROPIA VIDA, mirar como esta nuestra propia familia, en lugar de escudriñar la vida de los demás debemos ESCUDRIÑAR NUESTROS PROPIOS CAMINOS.

«Escudriñar nuestros caminos» significa EXAMINAR Y REFLEXIONAR PROFUNDAMENTE SOBRE NUESTRAS ACCIONES, NUESTRAS DECISIONES, y el rumbo de nuestra vida. Es verdaderamente UN PROCESO DE AUTOEVALUACIÓN Y AUTOCRÍTICA para reconocer nuestros errores y buscar la manera de corregirlos.

Si miramos hacia adentro de nuestra vida, seguramente con la ayuda e iluminación del Espíritu Santo podemos darnos cuenta de lo que verdaderamente necesitamos hacer hoy:

I) SI MIRAMOS HACIA ADENTRO NOS DAREMOS CUENTA QUE ES TIEMPO DE LIMPIAR NUESTRO CORAZÓN
(Mateo 5:8) Bienaventurados los de limpio corazón, porque ellos verán a Dios.

Si miramos minuciosamente en el INTERIOR de nuestra propia casa seguramente nos daremos cuenta que hay algunas áreas que necesitan ser limpiadas, que hay rincones donde hay suciedad acumulada.

De la misma manera si escudriñamos en nuestro corazón, si miramos hacia adentro, nos daremos cuenta que en él hay basura que afecta nuestra comunión con Dios, que detienen nuestras bendiciones, y que no nos permiten ser plenamente felices.

Tenemos que limpiar nuestro corazón de la basura llamada RENCOR, ENVIDIA, AMARGURA, SOBERBIA, etc.

Y la manera de limpiarnos de toda esa basura es reconocer nuestro pecado y confesarlo delante del Señor (1 Juan 1:9) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad.

II) SI MIRAMOS HACIA ADENTRO NOS DAREMOS CUENTA QUE ES TIEMPO DE PONER EN ORDEN NUESTRA VIDA
(Salmos 50:23) El que sacrifica alabanza me honrará; Y al que ordenare su camino, Le mostraré la salvación de Dios.

Lastimosamente en nuestras casas muchas veces nos acostumbramos a vivir desordenadamente, y lo vemos como algo normal, pero NO PODEMOS ACOSTUMBRARNOS A VIVIR EN EL DESORDEN.

Se ha comprobado que vivir en desorden produce muchos efectos negativos en las personas

Estrés y Ansiedad: El desorden puede generar un entorno caótico que contribuye al estrés y a la ansiedad.

Depresión: Un ambiente desordenado puede afectar negativamente el estado de ánimo y contribuir a sentimientos de desesperanza o depresión.

Falta de Concentración: Un entorno caótico puede distraer y hacer que sea difícil enfocarse en tareas importantes.

Pero tenemos que comprender que así como vivir rodeados de desorden afecta negativamente nuestra vida, también VIVIR DESORDENADAMENTE afecta negativamente nuestra relación con Dios y nuestras relaciones con las personas que amamos.

Es por eso que SI MIRAMOS HACIA ADENTRO PODREMOS RECONOCER EL DESORDEN EN EL QUE VIVIMOS: Prioridades desordenadas, finanzas desordenadas, sentimientos y emociones desordenadas a causa de relaciones pecaminosas o relaciones tóxicas y destructivas.

Y para que podamos poner en orden nuestra vida necesitamos primeramente pedir algo que solamente nuestro Dios nos puede dar y nos la dará con abundancia y sin reproches : SABIDURÍA (Santiago 1:5) Y si alguno de vosotros tiene falta de sabiduría, pídala a Dios, el cual da a todos abundantemente y sin reproche, y le será dada.

III) SI MIRAMOS HACIA ADENTRO NOS DAREMOS CUENTA DE AQUELLAS COSAS QUE ES NECESARIO COMENZAR HOY MISMO A REEDIFICAR
(Hechos 15:16) Después de esto volveré Y reedificaré el tabernáculo de David, que está caído; Y repararé sus ruinas, Y lo volveré a levantar,

Si vemos hacia adentro de nuestra casa posiblemente veremos algunas áreas que están arruinadas o derribadas y necesitan ser reconstruidas, necesitan ser reedificadas.

Esas áreas que están arruinadas o derribadas también las podemos encontrar si miramos hacia adentro de nuestra vida. Si miramos CON SINCERIDAD hacia adentro de nuestro corazón nos daremos cuenta que tenemos que reedificar nuestra vida de oración y de comunión con el Señor, que tenemos que reedificar nuestra relación y comunicación con las personas que amamos, que tenemos que reedificar nuestra autoestima y nuestro amor propio.

Y tenemos que reconocer que muchas veces todo eso que está derribado o destruido no lo hemos reedificado porque nos sentimos desanimados, porque sentimos que no tenemos fuerzas para hacerlo, pero el Señor hoy nos recuerda que en él tenemos todo lo que nuestra vida necesita para ser reedificada: SU AMOR Y SU MISERICORDIA (Jeremías 31:3) Jehová se manifestó a mí hace ya mucho tiempo, diciendo: Con amor eterno te he amado; por tanto, te prolongué mi misericordia.

Fuente:
Pastor Oscar Flores | El Salvador

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