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Cuando la Aflicción Nos Sobrecoge. Aprendiendo a Confiar Como Job

TEXTO: JOB 30:26-27 Cuando esperaba yo el bien, entonces vino el mal; Y cuando esperaba luz, vino la oscuridad. 27 Mis entrañas se agitan, y no reposan; Días de aflicción me han sobrecogido.

Una antigua canción decía: “La vida te da sorpresas…sorpresas te da la vida”.. Y es que verdaderamente la vida puede cambiar en un instante, y muchas veces lo hace cuando menos preparados estamos para enfrentarlo

Seguramente muchos de nosotros en algún momento de nuestra vida hemos experimentado lo que Job expresa en el texto que hemos leído: Esperaba el bien y en lugar de eso me vino mal.

Hay momentos en los cuales a nuestra vida vienen situaciones inesperadas, que no comprendemos, y que nos golpean tan fuerte que no sabemos qué hacer.

Aunque no podemos evitar que lo inesperado llegue, sí podemos aprender cómo enfrentarlo. Por eso, a la luz de la Palabra de Dios, hoy reflexionaremos sobre ‘LAS CUATRO R’ para cuando la vida nos sorprende

I) TENEMOS QUE: REVISAR NUESTRO CAMINO
(LAMENTACIONES 3:40) Escudriñemos nuestros caminos, y busquemos, y volvámonos a Jehová;

Lo primero que tenemos que hacer cuando lo inesperado golpea nuestra vida es revisar nuestro propio camino, pues muchas veces cuando llega lo inesperado levantamos nuestra mirada al cielo buscando una respuesta y en realidad la respuesta está en nosotros mismos,en nuestros propios caminos (Ezequiel 18:25) Y si dijereis: No es recto el camino del Señor; oíd ahora, casa de Israel: ¿No es recto mi camino? ¿no son vuestros caminos torcidos?

II) TENEMOS QUE: RECORDAR LAS PROMESAS DE DIOS PARA NUESTRA VIDA
(2 Corintios 1:20) porque todas las promesas de Dios son en él Sí, y en él Amén, por medio de nosotros, para la gloria de Dios.

Verdaderamente lo inesperado nos cambia la vida, tenemos que comprender que todo lo humano, todo lo terrenal, es cambiante, nada ni nadie nos puede dar seguridad de completa estabilidad, nada ni nadie nos puede garantizar que no va a cambiar, SOLAMENTE NUESTRO DIOS Y SU PALABRA (Lamentaciones 5:19) Mas tú, Jehová, permanecerás para siempre; Tu trono de generación en generación.

AUNQUE TODO CAMBIE DIOS PERMANECE, SUS PROMESAS SON ETERNAS, no tienen fecha de caducidad, no se desactivan ni van perdiendo poder y eficacia con el paso del tiempo, su palabra tiene poder siempre, es por eso que cuando lo inesperado llega, lo que nos sostiene son las poderosas promesas de nuestro Dios.

III) TENEMOS QUE: RETOMAR NUESTRO LLAMADO
(ROMANOS 11:29) Porque irrevocables son los dones y el llamamiento de Dios.

La palabra irrevocable significa algo que no puede ser revocado, anulado, cancelado o cambiado, es decir, que ya no se puede echar atrás. Lastimosamente muchos cristianos abandonan su llamado, su ministerio y se alejan de los caminos de Dios creyendo que el Señor va a cancelar el llamado que les había hecho, pensando que quizás a nuestro Dios se le van a olvidar los planes y propósitos que tiene para nuestra vida, pero no es así, y es por eso que muchas veces EL SEÑOR PERMITE QUE LO INESPERADO VENGA A NUESTRA VIDA PARA RECORDARNOS SU LLAMADO, para recordarnos donde debemos estar y lo que debemos estar haciendo

IV) TENEMOS QUE: RECONOCER QUE DIOS NOS AMA Y SUS PENSAMIENTOS SON SIEMPRE BUENOS PARA NUESTRA VIDA
(JEREMÍAS 29:11) Porque yo sé los pensamientos que tengo acerca de vosotros, dice Jehová, pensamientos de paz, y no de mal, para daros el fin que esperáis.

Lo inesperado llega y muchas veces no comprendemos porqué, pero aunque no comprendamos cuáles son los planes y los propósitos de nuestro Dios podemos estar seguros que sus pensamientos siempre son para bien de nuestra vida, y aunque todas las circunstancias que hoy estamos enfrentando aparentemente son malas, al final nuestro Dios hará que aun eso que nos ha golpeado inesperadamente sea para nuestro bien (Romanos 8:28) Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.

CONCLUSIÓN: La vida puede sorprendernos con situaciones que nunca imaginamos enfrentar. Tal como le ocurrió a Job, muchas veces esperamos el bien y llega la adversidad; esperamos la luz y aparece la oscuridad. Sin embargo, cuando lo inesperado llega, no debemos desesperarnos ni rendirnos. Debemos revisar nuestro camino, recordar las promesas de Dios, retomar nuestro llamado y reconocer que Dios nos ama y tiene buenos pensamientos para nuestra vida. Lo que hoy no comprendemos, un día podremos entenderlo mejor. Pero mientras tanto, podemos tener la certeza de que Dios sigue en control. Las circunstancias cambian, las personas cambian y los planes pueden cambiar, pero nuestro Dios permanece fiel para siempre.Cuando la vida nos sorprenda, que nuestra reacción no sea alejarnos de Dios, sino acercarnos más a Él, porque en medio de lo inesperado siempre encontraremos la dirección, la fortaleza y la esperanza que necesitamos.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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