
«Y yo os digo: Pedid, y se os dará; buscad, y hallaréis; llamad, y se os abrirá. Porque todo aquel que pide, recibe; y el que busca, halla; y al que llama, se le abrirá. LUCAS 9-10
Vivimos tiempos en los que abundan las voces de desaliento. Muchos hablan de escasez, de crisis, de puertas cerradas y de imposibles. Sin embargo, el hijo de Dios no vive gobernado por las circunstancias, sino por las promesas del Señor.
La fe verdadera no se alimenta de las malas noticias, sino de la Palabra de Dios. Mientras unos se lamentan, el creyente ora. Mientras otros se rinden, el creyente busca el rostro del Señor. Mientras el mundo dice que no hay esperanza, el creyente sigue llamando a la puerta de la gracia, convencido de que Dios permanece fiel.
Jesús no dijo: «Pidan una vez y desistan». Él enseñó una actitud constante de confianza: pedir, buscar y llamar. Es el lenguaje de una fe perseverante que no se deja vencer por el miedo ni por la incredulidad.
En el Tabernáculo de Dios levantamos una voz de esperanza. No confesamos derrota; confesamos la fidelidad de Aquel que nunca falla. Creemos que Dios sigue abriendo caminos donde no los hay, proveyendo en medio de la necesidad y haciendo posible lo que para el hombre parece imposible.
Hoy decidimos mirar al cielo y no a las limitaciones de la tierra. Nuestra confianza está en el Señor, porque Él es nuestra fuente inagotable. Seguiremos orando, seguiremos buscando Su presencia y seguiremos llamando con la certeza de que Su respuesta llegará en el tiempo perfecto.
No nos mueve el temor, nos mueve la fe. No nos gobierna la escasez, nos sostiene la provisión de Dios. No vivimos de lamentos, vivimos de promesas.
Oración
Padre celestial, hoy levantamos nuestra mirada hacia Ti. Renunciamos a toda palabra de desánimo y abrazamos Tus promesas. Danos un corazón perseverante para pedir, buscar y llamar sin desfallecer. Aumenta nuestra fe para confiar en Tu provisión y en Tu perfecto tiempo. Creemos que Tú sigues obrando en nuestra vidas que agrada a Dios,con una actitud humilde y sincera de adoración.