
TEXTO: 1 TIMOTEO 3:1-6 Palabra fiel: Si alguno anhela obispado, buena obra desea. 2 Pero es necesario que el obispo sea irreprensible, marido de una sola mujer, sobrio, prudente, decoroso, hospedador, apto para enseñar; 3 no dado al vino, no pendenciero, no codicioso de ganancias deshonestas, sino amable, apacible, no avaro; 4 que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?);
Eclesiastés 3:1 Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Verdaderamente el ministerio pastoral es una de las responsabilidades más hermosas y exigentes que Dios puede confiar a una persona. Pero tenemos que comprender que el pastor no solamente fue llamado a cuidar una congregación, sino también a cuidar a su familia.
Es por eso que Pablo enseña que el pastor debe «GOBERNAR BIEN SU CASA», y Eclesiastés nos recuerda que «TODO TIENE SU TIEMPO».
Tenemos que reconocer que muchos problemas ministeriales no nacen por falta de amor a la iglesia, sino por NO SABER ADMINISTRAR CORRECTAMENTE EL TIEMPO ENTRE LA IGLESIA Y EL HOGAR.
FRASE: La congregación necesita un pastor, pero la familia necesita un esposo y un padre.
CÓMO PODEMOS CUIDAR ESTAS DOS ÁREAS TAN IMPORTANTES EN LA VIDA DE TODO PASTOR: LA IGLESIA Y LA FAMILIA:
I) RECONOCIENDO QUE EL PRIMER LIDERAZGO DEL PASTOR ES SU HOGAR
(1 TIMOTEO 3:4-5) que gobierne bien su casa, que tenga a sus hijos en sujeción con toda honestidad 5 (pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?)
La palabra “Gobernar” que encontramos en estos versículos es la palabra griega utilizada es “PROÍSTĒMI”, qué significa: Ponerse al frente, Guiar, Cuidar, Proteger y Dirigir con responsabilidad.
Podemos comprender entonces que Pablo no está hablando de autoridad solamente, sino de PRESENCIA Y CUIDADO, es por eso que el primer lugar donde el pastor demuestra su capacidad de liderazgo no es el púlpito, sino su hogar.
Lo que muchos pastores no comprenden es que antes de ser pastores de una iglesia, son esposos de una mujer y padres de unos hijos.
II) COMPRENDIENDO QUE EL HOGAR NECESITA MÁS QUE PROVISIÓN: NECESITA LA PRESENCIA DE UN ESPOSO Y DE UN PADRE
(ECLESIASTÉS 3:1) Todo tiene su tiempo, y todo lo que se quiere debajo del cielo tiene su hora.
Dios estableció tiempos específicos para cada responsabilidad de la vida, y esto significa que NO BASTA CON AMAR A LA FAMILIA; HAY QUE DEDICARLE TIEMPO.
Esto también significa que NO BASTA CON PROVEER ECONÓMICAMENTE PARA LA FAMILIA; HAY QUE ESTAR PRESENTE.
El pastor tiene que preparar sermones, visitar enfermos y atender reuniones, pero también debe reservar tiempo para SU ESPOSA Y SUS HIJOS, es decir, para su hogar.
III) APRENDIENDO A PRIORIZAR Y DELEGAR LAS CARGAS DEL MINISTERIO Y ASÍ PODER CUIDAR SU FAMILIA
(ÉXODO 18:18) Desfallecer del todo, tú, y también este pueblo que está contigo; porque el trabajo es demasiado pesado para ti; no podrás hacerlo tú solo.
Tenemos que ser muy sinceros y reconocer que UNO DE LOS ERRORES MÁS COMUNES EN EL MINISTERIO ES CREER QUE TODO DEPENDE DE NOSOTROS.
Como pastores amamos la obra de Dios, pero sin darnos cuenta poco a poco comenzamos a llenarnos de responsabilidades que Dios nunca nos pidió que las llevamos solos.
Lastimosamente muchos pastores CREEMOS QUE SI NO ESTAMOS PRESENTES EN CADA ACTIVIDAD, LAS COSAS NO SALDRÁN BIEN, y pensamos que nadie puede hacerlo como nosotros,
Es por eso que siempre queremos estar en todas las reuniones, atender todos los problemas, responder todas las llamadas y resolver todas las necesidades de la iglesia, pero el consejo de Jetro a Moisés fue claro: «NO PODRÁS HACERLO TÚ SOLO.»
Es muy importante que comprendamos que DIOS NUNCA DISEÑÓ EL MINISTERIO PARA QUE UNA SOLA PERSONA CARGARÁ CON TODO EL PESO DE LA OBRA.
Nuestra negación a delegar muchas veces es una señal de que HEMOS OLVIDADO QUE LA OBRA ES DE DIOS Y NO NUESTRA.
Es por eso que Eclesiastés nos recuerda que todo tiene su tiempo, hay tiempo para predicar, hay tiempo para aconsejar, hay tiempo para visitar,
Pero también hay tiempo para la esposa, hay tiempo para los hijos y tiene que haber tiempo para disfrutar tiempo de calidad con la familia.
Cuando un pastor no aprende o no se atreve a delegar, CORRE EL RIESGO DE ESTAR PRESENTE PARA TODOS MENOS PARA SU FAMILIA.
Delegar es entender que algunas tareas pueden ser realizadas por otros, pero que nadie puede reemplazar al pastor como esposo en su matrimonio ni pastor como padre en la vida de sus hijos.
IV) COMPRENDIENDO QUE EL ÉXITO DEL MINISTERIO NO DEBE CONSTRUIRSE SOBRE EL FRACASO DEL HOGAR
(1 Timoteo 3:5) pues el que no sabe gobernar su propia casa, ¿cómo cuidará de la iglesia de Dios?;
Es muy importante comprender que Dios nunca separa la vida familiar del ministerio pues la familia es el primer campo pastoral.
Nuestra familia es nuestro primer rebaño, nuestra esposa es la primera persona a quien el pastor debe cuidar, pues como podemos predicar sobre este versículo (Colosenses 3:19) Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. SI NOSOTROS NO LO PRACTICAMOS PRIMERO EN NUESTRO HOGAR.
Como pastores debemos comprender que son nuestros hijos las primeras vidas que debemos discipular, aconsejar y guiar por el camino de Dios.
CONCLUSIÓN: Eclesiastés nos recuerda que todo tiene su tiempo, y Pablo nos enseña que el pastor debe gobernar bien su casa, por lo tanto, EL VERDADERO EQUILIBRIO MINISTERIAL NO CONSISTE EN ESCOGER ENTRE LA IGLESIA Y LA FAMILIA, SINO EN HONRAR A DIOS EN AMBAS. Una iglesia puede tener un gran pastor, pero Dios no quiere que ese gran pastor llegue a casa y encuentre una esposa sin esposo y unos hijos sin padre. El pastor que sabe administrar su tiempo y gobernar bien su hogar tendrá autoridad para cuidar también la iglesia que Dios le ha encomendado.



