
TEXTO: ROMANOS 12:11 En lo que requiere diligencia, no perezosos; fervientes en espíritu, sirviendo al Señor;
Hemos llegado al último estudio bíblico de esta serie, y a lo largo de esta serie hemos aprendido lo que Dios desea que hagamos mientras estemos en este mundo, y hoy vamos a comprender por medio de su palabra que Dios también quiere que le sirvamos, ya que servir a nuestro Dios es una expresión de gratitud, amor y compromiso con Aquel que dio Su vida por nosotros (Romanos 12:1) Así que, hermanos, os ruego por las misericordias de Dios, que presentéis vuestros cuerpos en sacrificio vivo, santo, agradable a Dios, que es vuestro culto racional.
Muchos creyentes piensan que servir a Dios es una tarea solamente reservada para los pastores o líderes, pero la realidad es que todo hijo de Dios ha sido llamado a servir.
VEAMOS ENTONCES POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS QUÉ NECESITAMOS PARA SERVIR AL SEÑOR DE LA MANERA QUE ÉL ESPERA DE NOSOTROS:
I) NECESITAMOS COMPRENDER LA URGENCIA DE PONER NUESTRA VIDA AL SERVICIO DEL REINO DE DIOS
(JUAN 4:35) ¿No decís vosotros: Aún faltan cuatro meses para que llegue la siega? He aquí os digo: Alzad vuestros ojos y mirad los campos, porque ya están blancos para la siega.
Palabra de Dios para Todos (PDT) Ustedes dicen: “Hay que esperar cuatro meses más para la cosecha”. Pues miren, yo les digo, levanten los ojos y observen los campos porque ya están listos para la cosecha.
Muchos cristianos vivimos dando largas para poner nuestra vida al servicio del Señor, siempre hay una excusa, siempre hay algo que hacer, y para servir al Señor siempre hay un “Después”.
Pero en el versículo que hemos leído el Señor nos hace comprender que servir en su Reino tiene que ser para nosotros una prioridad, no algo que podemos dejar para después, “LOS CAMPOS, ES DECIR, EL MUNDO, ESTÁ LISTO PARA LA COSECHA”
Es por eso que la palabra del Señor nos hace a cada uno de nosotros preguntas muy impactantes: (Romanos 10:14-15) ¿Cómo, pues, invocarán a aquel en el cual no han creído? ¿Y cómo creerán en aquel de quien no han oído? ¿Y cómo oirán sin haber quien les predique? 15 ¿Y cómo predicarán si no fueren enviados? Como está escrito: ¡Cuán hermosos son los pies de los que anuncian la paz, de los que anuncian buenas nuevas!.
II) TENEMOS QUE RECONOCER QUE EL MEJOR EJEMPLO DE SERVICIO NOS LO HA DADO NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO
(JUAN 13:12-17) Así que, después que les hubo lavado los pies, tomó su manto, volvió a la mesa, y les dijo: ¿Sabéis lo que os he hecho? 13 Vosotros me llamáis Maestro, y Señor; y decís bien, porque lo soy. 14 Pues si yo, el Señor y el Maestro, he lavado vuestros pies, vosotros también debéis lavaros los pies los unos a los otros. 15 Porque ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis. 16 De cierto, de cierto os digo: El siervo no es mayor que su señor, ni el enviado es mayor que el que le envió. 17 Si sabéis estas cosas, bienaventurados seréis si las hiciereis.
Verdaderamente esa imagen que nos narra el evangelio en la cual nuestro Señor Jesucristo se quitó su manto y tomó una toalla y un depósito con agua para lavar los pies de sus discípulos es el MÁXIMO EJEMPLO DE HUMILDAD para cada uno de nosotros, que muchas veces no queremos poner nuestra vida al servicio del Reino de Dios por nuestra soberbia, por el orgullo de nuestro corazón.
Es por eso que nuestro Señor Jesucristo siendo Dios después de haber lavado los pies de todos sus discípulos, incluyendo Judas, nos dice: “…Ejemplo os he dado, para que como yo os he hecho, vosotros también hagáis…”.
Por lo tanto tenemos que comprender que lo que hizo nuestro Señor Jesucristo es UN EJEMPLO QUE ES TAMBIÉN NUESTRO LLAMADO, es decir, no esperes ser llamado por hombres para servir al Señor, ¡EL EJEMPLO DE JESÚS ES TU LLAMADO!.
Cuando entendemos su ejemplo, descubrimos que SERVIR NO ES UNA OPCIÓN PARA EL CREYENTE, sino una respuesta de amor y obediencia a nuestro Salvador: EL EJEMPLO DE CRISTO NO FUE DADO PARA SER ADMIRADO, SINO PARA SER IMITADO
III) NECESITAMOS TENER UN CORAZÓN DISPUESTO Y UNA ACTITUD DE DISPONIBILIDAD
(ISAÍAS 6:8) Después oí la voz del Señor, que decía: ¿A quién enviaré, y quién irá por nosotros? Entonces respondí yo: Heme aquí, envíame a mí.
Verdaderamente podemos estar seguros que la respuesta que dió el profeta Isaías al llamado del Señor es la respuesta que Él quisiera de cada uno de sus hijos e hijas.
Y como lo hemos dicho en mensajes anteriores, un cristiano necesita estar DISPUESTO Y DISPONIBLE para servir al Señor.
Una persona dispuesta es aquella que tiene la actitud correcta y el deseo de servir, por eso dice: «Quiero servir al Señor.»
Una persona disponible es aquella que además de tener el deseo, está lista para responder cuando se le necesita, y por eso dice: «Aquí estoy», «Puede contar conmigo.»
Podemos comprender entonces que estar dispuesto significa TENER EL DESEO DE SERVIR; estar disponible significa HACER ESPACIO EN NUESTRA VIDA PARA SERVIR.
Dios no solamente busca cristianos que digan ‘Quiero servir’, sino cristianos que puedan decir ‘Aquí estoy, Señor, úsame’.» (1 Corintios 4:20) Porque el reino de Dios no consiste en palabras, sino en poder.
IV) TENEMOS QUE RECONOCER QUE DIOS NOS HA DADO DONES Y TALENTOS PARA QUE LOS PONGAMOS A SU SERVICIO
(ROMANOS 12:6-8) De manera que, teniendo diferentes dones, según la gracia que nos es dada, si el de profecía, úsese conforme a la medida de la fe; 7 o si de servicio, en servir; o el que enseña, en la enseñanza; 8 el que exhorta, en la exhortación; el que reparte, con liberalidad; el que preside, con solicitud; el que hace misericordia, con alegría.
Es muy importante comprender que no todos tenemos los mismos dones, pero todos hemos sido llamados a poner el don o los dones que Dios nos ha dado para que sean de utilidad en Su Reino.
La Palabra de Dios nos enseña que cada creyente ha recibido de parte del Señor capacidades, habilidades y dones espirituales QUE DEBEN SER UTILIZADOS PARA BENDECIR A OTROS.
Es por eso que la palabra de Dios nos dice: (1 Pedro 4:10) Cada uno según el don que ha recibido, ministrelo a los otros, como buenos administradores de la multiforme gracia de Dios. Esto nos muestra que los dones no son un premio para exhibir, sino una responsabilidad que administrar.
DE NADA SIRVEN LOS DONES SI NO SE PONEN AL SERVICIO DE LOS DEMÁS. Un don guardado, un talento enterrado o una capacidad que no se utiliza para la obra de Dios pierde el propósito para el cual fue dada.
Es por eso que es necesario comprender que una de las principales maneras de servir a Dios es por medio de servir a nuestro prójimo (Gálatas 5:13) Porque vosotros, hermanos, a libertad fuisteis llamados; solamente que no uséis la libertad como ocasión para la carne, sino SERVÍOS POR AMOR LOS UNOS A LOS OTROS.
FRASE: Dios no busca personas que tengan todos los dones, sino personas dispuestas a usar para su gloria los dones que ya han recibido.
Y finalmente, tenemos que reconocer algo muy importante EL PRIMER LUGAR DONDE SERVIMOS A NUESTRO PRÓJIMO ES EN NUESTRO HOGAR, con nuestra actitud, reflejando el carácter de Cristo en nuestra vida, podemos impactar para bien y para salvación la vida de aquellos que aún no conocen al Señor como salvador de sus vidas (1 Pedro 3:1) Asimismo vosotras, mujeres, estad sujetas a vuestros maridos; para que también los que no creen a la palabra, sean ganados sin palabra por la conducta de sus esposas,
CONCLUSIÓN: A lo largo de esta serie hemos aprendido que Dios quiere que le conozcamos, que le amemos, que le obedezcamos y que vivamos para Su gloria. Pero hoy comprendemos que todo eso debe llevarnos a una consecuencia práctica: PONER NUESTRA VIDA AL SERVICIO DEL SEÑOR. Dios no está buscando espectadores, sino siervos; no personas que solamente escuchen Su Palabra, sino personas que estén dispuestas a vivirla. Los campos siguen blancos para la siega, el ejemplo de Cristo sigue delante de nosotros, los dones que Dios nos ha dado siguen esperando ser utilizados y muchas personas a nuestro alrededor necesitan ver el amor de Dios reflejado en nuestras acciones.Por eso, la pregunta ya no es si Dios quiere que le sirvamos, porque Su Palabra lo deja muy claro. La verdadera pregunta es: ¿Qué vamos a hacer nosotros con ese llamado?.



