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Para qué permite Dios las aflicciones en nuestra vida

LUCAS 8:40-42  Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. 41 Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; 42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo Y mientras iba, la multitud le oprimía. // (VS 49-56) Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva. 51 Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. 52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. 53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta. 54 Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. 55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. 56 Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que nadie dijese lo que había sucedido.

Cuando vienen tiempos de aflicción a nuestra vida la primera pregunta que nos hacemos o que le hacemos al Señor es ¿POR QUE? Es decir buscamos una RAZÓN para la aflicción que estamos viviendo, pero tenemos que comprender que en lugar de buscar una razón es mejor buscar y comprender EL PROPÓSITO de Dios en lo que ha permitido que venga a nuestra vida.

Es por eso que la mejor pregunta es ¿PARA QUÉ? pues de esa manera podemos comprender un poco más cual es el propósito por él cual nuestro Dios ha permitido la aflicción en nuestra vida.

En los textos que hemos leído para comenzar en los cuales vemos un momento de mucha aflicción en la vida y la familia de Jairo, pues su hija estaba gravemente enferma, podemos comprender algunos de los “PARA QUE” de las aflicciones que nuestro Dios permite que vengan a la vida de sus hijos e hijas.

REFLEXIONEMOS EN EL TEXTO Y COMPRENDAMOS PARA QUE NUESTRO DIOS PERMITE EN NUESTRA VIDA EN LOS TIEMPOS DE AFLICCIÓN:

I) PARA QUE LAS AFLICCIONES DOBLEGUEN NUESTRO CORAZÓN Y NOS HAGAN BUSCAR A DIOS

(VS 40-42) Cuando volvió Jesús, le recibió la multitud con gozo; porque todos le esperaban. 41 Entonces vino un varón llamado Jairo, que era principal de la sinagoga, y postrándose a los pies de Jesús, le rogaba que entrase en su casa; 42 porque tenía una hija única, como de doce años, que se estaba muriendo.Y mientras iba, la multitud le oprimía.

¿Qué fue lo que hizo que un principal de la sinagoga buscará a Jesús y se postrara con humildad delante de él ?  ¡LA AFLICCIÓN! pues su hija estaba muriendo, eso hizo que ese hombre viniera a rogarle al Señor que viniera a su casa.

Muchos de nosotros hemos sido indiferentes y soberbios para con el Señor, para con su iglesia y para con sus caminos, pero nuestro Dios ha usado los tiempos de aflicción para doblegar nuestro corazón y que vengamos a él necesitados de sus maravillas.

II) PARA QUE LAS AFLICCIONES HAGAN CRECER NUESTRA FE, A UNA FE QUE VENZA EL TEMOR

(VS 49-50)Estaba hablando aún, cuando vino uno de casa del principal de la sinagoga a decirle: Tu hija ha muerto; no molestes más al Maestro. 50 Oyéndolo Jesús, le respondió: No temas; cree solamente, y será salva.

Ese momento en la vida de Jairo pasó de ser una aflicción a convertirse en una verdadera CRISIS pues le avisaron que su hija había muerto, aparentemente ya no había nada más que hacer.

Pero ese momento el Señor lo aprovechó para motivar a Jairo para que su fe creciera y que por medio de la fe, confiando en Jesús y su poder PUDIERA VENCER EL TEMOR.

Tenemos que comprender que los momentos de crisis que el Señor permite en nuestra vida son una oportunidad para que nuestra fe crezca y que por medio de esa fe podemos vencer el temor de nuestro corazón a pesar de las circunstancias adversas que podamos estar enfrentando.

III) PARA QUE LAS AFLICCIONES NOS DEMUESTRAN EN QUIEN DEBEMOS APOYARNOS EN LOS MOMENTOS DE ANGUSTIA Y DOLOR.

(VS 51-52) Entrando en la casa, no dejó entrar a nadie consigo, sino a Pedro, a Jacobo, a Juan, y al padre y a la madre de la niña. 52 Y lloraban todos y hacían lamentación por ella. Pero él dijo: No lloréis; no está muerta, sino que duerme. 53 Y se burlaban de él, sabiendo que estaba muerta.

Cuando el Señor llegó a la casa de Jairo donde se encontraba su hija que había muerto se encontró con dos actitudes en las personas que estaban ahí: Los que lloraban y se lamentaban porque no tenían esperanza, y los que se burlaban porque no tenían fe.

Y tenemos que saber que en los momentos de aflicción y angustia de nuestra vida nos vamos a encontrar con las mismas actitudes, con personas negativas, sin esperanza, y personas que se burlan porque no creen ni confían en el poder de Dios.

Es por eso que en esos momentos debemos apoyarnos: PRIMERAMENTE EN DIOS, EN NUESTROS FAMILIARES QUE VERDADERAMENTE CONFÍAN EN DIOS, Y EN PERSONAS CRISTIANAS QUE ESTÁN DISPUESTOS A CREER JUNTO A NOSOTROS EN LOS MILAGROS DEL SEÑOR.

IV) PARA QUE LAS AFLICCIONES SEAN VERDADERAMENTE UNA OPORTUNIDAD PARA VER Y EXPERIMENTAR LAS MARAVILLAS DE DIOS

(VS 54-56)Mas él, tomándola de la mano, clamó diciendo: Muchacha, levántate. 55 Entonces su espíritu volvió, e inmediatamente se levantó; y él mandó que se le diese de comer. 56 Y sus padres estaban atónitos; pero Jesús les mandó que nadie dijese lo que había sucedido.

Jairo era un “Principal en la sinagoga” él conocía de Dios, conocía la ley de Dios, conocía sus promesas y sus palabras, pero esa aflicción le permitió  NO SOLAMENTE CONOCER SINO EXPERIMENTAR EL PODER DE DIOS. El Señor no solamente quiere que tengamos una fe teórica, sino una fe real, que puede experimentar las maravillas de Dios, que las promesas del Señor se VUELVAN REALES EN NUESTRA VIDA.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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