
No me refiero solamente a predicar.
Me refiero a todo lo que ocurre antes del púlpito.
La oración.
La búsqueda de dirección.
La lectura diaria de la Palabra.
Las visitas.
La consejería.
La familia.
Las responsabilidades pastorales.
Y en medio de todo eso…
regresa una pregunta familiar:
“¿Qué voy a predicar esta semana?”
Como ministros del evangelio, no abrimos la Biblia simplemente para “buscar un sermón”.
La abrimos primero para alimentar nuestra propia alma.
Necesitamos escuchar la voz de Dios antes de intentar hablarle a Su pueblo.
Pero también sabemos que la realidad ministerial puede ser intensa.
Y aunque nada sustituye la oración ni la dependencia del Espíritu Santo…
las herramientas correctas pueden convertirse en una ayuda valiosa para fortalecer la preparación pastoral.
Por eso hoy quise compartir una reflexión especial… y algunos recursos que podrían bendecir a pastores, predicadores y líderes en distintas áreas del ministerio.



