
¡Es hora de refugiarnos en los brazos de Jesús!
Es tiempo de dejar el temor, el cansancio y la desesperanza para descansar en Aquel que tiene poder sobre toda circunstancia. Hoy el Señor también nos dice, como le dijo a la hija de Jairo:
«¡Talita cumi!», que significa: «Niña, a ti te digo, levántate.» (Marcos 5:41).
Su voz sigue levantando al caído, restaurando al herido y dando nueva esperanza al que cree. No importa cuán difícil parezca el camino; cuando Cristo habla, la vida renace, la fe despierta y el propósito de Dios vuelve a ponerse en marcha.
¡Refugiémonos en Sus brazos y respondamos a Su llamado! Porque el Señor aún nos dice: «¡Levántate!»
«Dios es nuestro amparo y fortaleza, nuestro pronto auxilio en las tribulaciones.» (Salmo 46:1).