
«Si se humillare mi pueblo, sobre el cual mi nombre es invocado, y oraren, y buscaren mi rostro… entonces yo oiré desde los cielos, y perdonaré sus pecados, y sanaré su tierra.»
2 Crónicas 7:14
Nuestra nación necesita volver sus ojos a Dios. En medio de los desafíos, las divisiones y las dificultades que enfrentamos como sociedad, la Iglesia tiene un llamado eterno: orar, interceder y clamar por la paz que solamente viene del Señor.
Hoy levantamos una oración por nuestros hogares, nuestras autoridades, nuestras comunidades y por cada familia. Pedimos que Dios traiga unidad donde hay división, reconciliación donde existen heridas y esperanza donde hay cansancio.
Que el pueblo de Dios sea un instrumento de amor, perdón y paz. Que nuestras palabras construyan, que nuestras acciones reflejen a Cristo y que nuestra nación pueda experimentar la bendición de caminar bajo la dirección del Señor.
«Bienaventurados los pacificadores, porque ellos serán llamados hijos de Dios.»
Mateo 5:9
Tabernáculo Prensa de Dios
Ministrando Paz, Amor y Esperanza.