
La esperanza de la Iglesia no está en lo que ocurre en la tierra, sino en Aquel que viene por ella.
En medio de tantas noticias que diariamente estremecen al mundo, existe una noticia que permanece por encima de todas: ¡El Rey pronto vendrá!
Jesucristo prometió que volvería. Su venida no es una tradición ni una frase religiosa; es la esperanza viva de la Iglesia y una promesa que permanece firme.
La alabanza “El Rey Pronto Vendrá” nos recuerda precisamente esta verdad. Nos invita a cantar, danzar, orar y alabar con gozo, porque nuestra espera no es en vano. Estamos esperando al Rey de reyes y al Señor de señores.
UNA NOTICIA QUE NOS LLAMA A DESPERTAR
Esta noticia no debe producir indiferencia en la Iglesia. Debemos despertarnos.
Despertarnos para volver a la Palabra.
Despertarnos para vivir en santidad.
Despertarnos para perdonar y amar.
Despertarnos para orar.
Despertarnos para anunciar a Cristo a quienes todavía no le conocen.
Jesús nos dejó una advertencia: “Velad, pues, porque no sabéis ni el día ni la hora” (Mateo 25:13).
La Iglesia no está llamada a vivir dormida, distraída ni entretenida con las cosas pasajeras de este mundo. Está llamada a permanecer preparada.
EL GOZO DE ESPERAR AL REY
Esperar a Cristo no significa vivir con temor. Significa vivir con esperanza.
La Escritura declara: “El gozo de Jehová es vuestra fuerza” (Nehemías 8:10).
Ese gozo no depende de las circunstancias. Nace de la certeza de que Dios cumple sus promesas.
Por eso seguimos alabando aun en medio de las pruebas.
Seguimos orando cuando no vemos la respuesta.
Seguimos creyendo cuando las circunstancias parecen contrarias.
Porque sabemos que nuestro Rey viene.
LA IGLESIA DEBE ESTAR PREPARADA
La Biblia presenta a la Iglesia como una novia que espera a su Esposo.
No podemos saber el día ni la hora de Su venida, pero sí podemos decidir cómo queremos vivir mientras esperamos.
Con la lámpara encendida.
Con la fe firme.
Con el corazón limpio.
Con las manos ocupadas en servir.
Y con nuestros ojos puestos en Cristo.
Esta es, entonces, la noticia principal que queremos proclamar desde “La Voz del Tabernáculo”:
¡EL REY PRONTO VENDRÁ!
Que esta noticia vuelva a escucharse en nuestras iglesias, en nuestros hogares y en nuestras calles.
Cristo viene.
Por eso, Iglesia: despierta, prepárate, permanece firme y alabar con gozo.
El Rey viene por su pueblo.
¡Maranatha! ¡Cristo viene,



