
TEXTO: JUAN 3:1-7 Había un hombre de los fariseos que se llamaba Nicodemo, un principal entre los judíos. 2 Este vino a Jesús de noche, y le dijo: Rabí, sabemos que has venido de Dios como maestro; porque nadie puede hacer estas señales que tú haces, si no está Dios con él. 3 Respondió Jesús y le dijo: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios. 4 Nicodemo le dijo: ¿Cómo puede un hombre nacer siendo viejo? ¿Puede acaso entrar por segunda vez en el vientre de su madre, y nacer? 5 Respondió Jesús: De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de agua y del Espíritu, no puede entrar en el reino de Dios. 6 Lo que es nacido de la carne, carne es; y lo que es nacido del Espíritu, espíritu es. 7 No te maravilles de que te dije: Os es necesario nacer de nuevo.
Seguramente alguna vez hemos escuchado que la vida de algunas personas está tan destruida o tan llena de vicios o tan llena de fracasos que solo si volviera a nacer podría cambiar. Aunque esa frase generalmente se usa como una manera de expresar que alguien necesita un cambio radical, en realidad contiene una gran verdad: HUMANAMENTE NADIE PUEDE VOLVER A COMENZAR SU VIDA.
Podemos cambiar de trabajo, de ciudad, de amistades o incluso de religión, pero ninguno de esos cambios puede transformar el corazón del hombre, pues la Biblia nos enseña que el problema del ser humano no es solamente su entorno, sus circunstancias o su comportamiento, sino SU NATURALEZA. POR ESO JESÚS NO VINO SIMPLEMENTE A MEJORAR NUESTRA VIEJA MANERA DE VIVIR; VINO A DARNOS UNA VIDA COMPLETAMENTE NUEVA.
Esa fue la enseñanza que nuestro Señor Jesucristo presentó a Nicodemo. Él era un fariseo, un maestro de Israel, un hombre respetado, conocedor de las Escrituras y muy religioso. Pero Jesús no comenzó hablándole de religión, de buenas obras o de conocimientos bíblicos. Fue directamente al problema del corazón y le dijo: (Juan 3:3) De cierto, de cierto te digo, que el que no naciere de nuevo, no puede ver el reino de Dios.
Con estas palabras el Señor dejó claro que a cada uno de nosotros NOS ES NECESARIO NACER DE NUEVO.
Entonces surge una pregunta muy importante: ¿CÓMO PODEMOS SABER SI REALMENTE HEMOS NACIDO DE NUEVO? ¿CUALES SON LAS EVIDENCIAS DEL NUEVO NACIMIENTO EN NUESTRA VIDA?
I) PRIMERA EVIDENCIA: EL NUEVO NACIMIENTO SE MANIFIESTA EN UNA VIDA QUE OBRA CON JUSTICIA
(1 JUAN 2:29) Si sabéis que él es justo, sabed también que todo el que hace justicia es nacido de él.
Nuestro Dios es un Dios justo y todo aquel que ha nacido de Él comienza a reflejar ese mismo carácter justo en su manera de vivir.
Tenemos que comprender que el nuevo nacimiento no solamente cambia nuestro destino eterno; también TRANSFORMA NUESTRA CONDUCTA DIARIA.
Podemos decir entonces que una persona que ha nacido de nuevo procura vivir de una manera recta delante de Dios y delante de los hombres.
UNA VIDA QUE OBRA CON JUSTICIA SE REFLEJA EN ASPECTOS MUY PRÁCTICOS DE LA VIDA:
A) No utiliza el engaño para obtener ganancias, porque sabe que Dios ama la honestidad y la integridad. (Proverbios 16:11) Peso y balanzas justas son de Jehová; Obra suya son todas las pesas de la bolsa.
B) Administrar responsablemente los recursos que Dios le ha dado y cuidar de su familia pues la Biblia declara que quien no provee para los suyos ha negado la fe. (1 Timoteo 5:8) porque si alguno no provee para los suyos, y mayormente para los de su casa, ha negado la fe, y es peor que un incrédulo.
C) No vive bajo la filosofía del mundo que dice: «El fin justifica los medios« Pues el cristiano comprende que nunca puede hacer lo malo esperando obtener un buen resultado (Gálatas 6:7) No os engañéis; Dios no puede ser burlado: pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará.
D) También se refleja en la manera como tratamos a nuestra familia, es decir, como respetamos y amamos a nuestro cónyuge, como honramos a nuestros padres, y como tratamos a nuestros hijos (Colosenses 3:18-21) Casadas, estad sujetas a vuestros maridos, como conviene en el Señor. 19 Maridos, amad a vuestras mujeres, y no seáis ásperos con ellas. 20 Hijos, obedeced a vuestros padres en todo, porque esto agrada al Señor. 21 Padres, no exasperéis a vuestros hijos, para que no se desalienten.
II) SEGUNDA EVIDENCIA: EL NUEVO NACIMIENTO SE MANIFIESTA EN UNA VIDA QUE NO PRACTICA EL PECADO
(1 JUAN 3:8-9) El que practica el pecado es del diablo; porque el diablo peca desde el principio. Para esto apareció el Hijo de Dios, para deshacer las obras del diablo. 9 Todo aquel que es nacido de Dios, no practica el pecado, porque la simiente de Dios permanece en él; y no puede pecar, porque es nacido de Dios.
Seguramente al leer estos versículos algunos podrían preguntarse: ¿SIGNIFICA ESTO QUE UN CRISTIANO NUNCA VUELVE A PECAR? y la respuesta es no, lo que la Biblia enseña es que el cristiano todavía lucha contra la carne y puede pecar, pero hay una gran diferencia entre CAER EN PECADO Y VIVIR PRACTICANDO EL PECADO.
Antes de conocer a Cristo el pecado era nuestro estilo de vida, ahora, CUANDO PECAMOS, EL ESPÍRITU SANTO NOS CONVENCE, NOS REDARGUYE Y NOS CONDUCE AL ARREPENTIMIENTO.
Cuando un verdadero hijo de Dios falla, no encuentra paz en su alma hasta restaurar su comunión con el Padre por medio de la confesión de su pecado y un arrepentimiento sincero.
Si una persona puede vivir tranquilamente en el pecado, sin arrepentimiento y sin deseo de cambiar, necesita revisar seriamente su condición espiritual. si verdaderamente ha nacido de nuevo, es decir, si verdaderamente es un hijo de Dios (2 Corintios 13:5) Examinaos a vosotros mismos si estáis en la fe; probados a vosotros mismos. ¿O no os conocéis a vosotros mismos, que Jesucristo está en vosotros, a menos que estéis reprobados?
FRASE: “El pecado ya no es el lugar donde el creyente vive; es el lugar del cual desea salir lo más pronto posible.»
III) TERCERA EVIDENCIA: EL NUEVO NACIMIENTO SE MANIFIESTA EN EL AMOR HACIA NUESTRO PRÓJIMO
(1 JUAN 4:7-8) Amados, amémonos unos a otros; porque el amor es de Dios. Todo aquel que ama, es nacido de Dios, y conoce a Dios. 8 El que no ama, no ha conocido a Dios; porque Dios es amor.
Nuestro Señor Jesucristo declaró que EL AMOR SERÍA LA MARCA DISTINTIVA DE SUS DISCÍPULOS, no dijo que el mundo nos conocería por nuestros templos, por nuestra música o por nuestros ministerios, dijo que nos conocería por el amor.
(Juan 13:34-35) Un mandamiento nuevo os doy: Que os améis unos a otros; como yo os he amado, que también os améis unos a otros. 35 En esto conocerán todos que sois mis discípulos, si tuviereis amor los unos con los otros.
El apóstol Juan declara algo muy impactante “EL QUE NO AMA, NO HA CONOCIDO A DIOS; PORQUE DIOS ES AMOR…”
Por eso cada uno de nosotros si queremos verdaderamente saber si hemos nacido de nuevo debemos preguntarnos a nosotros mismos:
¿Cómo trato a mi familia?
¿Cómo reaccionó cuando alguien me ofende?
¿Me alegro con las bendiciones de mis hermanos o siento envidia?
¿Estoy dispuesto a perdonar como Cristo me perdonó?
¿No permito que se dañe el testimonio de mi prójimo por medio del chisme?
No podemos afirmar que Cristo vive en nosotros si en nuestro corazón permitimos odio, resentimiento, amargura o deseos de venganza, y es por eso que 1 Juan 3:10 declara que: En esto se manifiestan los hijos de Dios, y los hijos del diablo: todo aquel que no hace justicia, y que no ama a su hermano, no es de Dios.
FRASE: “La prueba más visible del nuevo nacimiento no está en nuestros labios, sino en la manera como tratamos a las personas.»
CONCLUSIÓN: ¿Hay en nuestra vida evidencias del nuevo nacimiento? ¿Se manifiesta la justicia de Dios en nuestra conducta? ¿Existe una lucha sincera contra el pecado? ¿Reflejamos el amor de Cristo en nuestras relaciones? Si la respuesta es sí, demos gracias a Dios por su gracia transformadora. Y si reconocemos que aún no hemos experimentado esa transformación, hoy es el día para venir a Cristo con un corazón arrepentido.Y mientras exista oportunidad de salvación, seguirá siendo verdad la declaración de nuestro Señor Jesucristo: «Os es necesario nacer de nuevo.»



