
«Amados, no creáis a todo espíritu, sino probad los espíritus si son de Dios; porque muchos falsos profetas han salido al mundo.»
1 Juan 4:1
Vivimos tiempos en los que la verdad muchas veces queda escondida entre el ruido de la mentira, la confusión y las apariencias. Mientras algunos prefieren guardar silencio por temor o conveniencia, la falsedad encuentra recursos para presentarse como verdad y hacer que muchos pierdan la capacidad de discernir.
Pero Dios continúa llamando a hombres y mujeres íntegros, sencillos, sinceros y justos para permanecer firmes.
Ser defensor de la verdad no significa entrar en contiendas ni levantar la voz para imponerse sobre los demás. Significa permanecer fiel a la Palabra de Dios, caminar en integridad y tener el discernimiento espiritual para no dejarse llevar por las apariencias, las multitudes o los discursos que contradicen los principios del Reino.
La Escritura nos advierte: «probad los espíritus si son de Dios». Es un llamado al discernimiento. No todo lo que parece espiritual proviene de Dios, ni todo lo que es aceptado por muchos necesariamente representa la verdad.
Por eso, en medio de una generación marcada por la confusión, permanezcamos firmes. Que nuestra conducta, nuestras palabras y nuestras decisiones den testimonio de aquello que creemos.
La verdad no necesita disfrazarse para ser verdad.
Defendamos la verdad con la verdad, caminemos en ella con humildad y permitamos que la luz de Cristo resplandezca en medio de la oscuridad.
Hoy más que nunca necesitamos una generación que no negocie sus principios, que no se deje intimidar y que tenga el valor de permanecer de pie cuando otros retroceden.
No fuimos llamados a seguir el ruido de la multitud, sino a caminar en la luz de Cristo. La verdad puede ser cuestionada, rechazada o ignorada, pero permanece firme porque tiene su fundamento en Dios.
TPD, Defensora del Evangelio de la Paz de Cristo, el Soberano de nuestra Paz.

