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La Venida del Señor. La Esperanza de la Resurrección y el Encuentro con Cristo

1 TESALONICENSES 4:14-18 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero. 17 Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor. 18 Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.

Este día continuamos con el estudio de la segunda parte del capítulo cuatro de la primera carta a los Tesalonicenses y hoy estudiaremos lo que nos enseñan estos versículos sobre la venida de Cristo, es decir, sobre EL ARREBATAMIENTO DE LA IGLESIA.

RESPONDAMOS UNA PREGUNTA MUY IMPORTANTE: ¿QUIENES PARTICIPARAN DEL RAPTO?

I) PRIMERAMENTE: LAS PERSONAS QUE MURIERON HABIENDO RECIBIDO EN VIDA A CRISTO COMO SU SEÑOR Y SALVADOR PERSONAL

(1 Tesalonicenses 4:15-16) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron. 16 Porque el Señor mismo con voz de mando, con voz de arcángel, y con trompeta de Dios, descenderá del cielo; y los muertos en Cristo resucitarán primero.

Primeramente, en estos versículos encontramos UN PUNTO CLAVE PARA LA IGLESIA CRISTIANA: “Porque si creemos que Jesús murió y resucitó” , es decir, si creemos que Jesús murió y resucitó TAMBIÉN TENEMOS QUE CREER QUE CRISTO VOLVERÁ POR NOSOTROS.

Ahora respondamos a la pregunta: ¿QUIENES SON LOS QUE TRAERÁ DIOS CON JESÚS EN SU VENIDA? La respuesta la encontramos en La frase «LOS QUE DURMIERON EN ÉL” , esto identifica exclusivamente a las personas que han creído en Cristo como Señor y salvador de sus vidas desde el día de Pentecostés hasta el momento del arrebatamiento.

Como ya lo vimos en el estudio anterior, CUANDO UN CRISTIANO MUERE, SU CUERPO DUERME EN EL POLVO, ESPERANDO LA RESURRECCIÓN, pero el espíritu está inmediatamente consciente en la presencia del Señor.

Cuando el arrebatamiento suceda nuestro Señor Jesúcristo descenderá del cielo a los aires, la atmósfera terrestre, y en ese momento Dios «TRAERÁ CON JESÚS» las almas de los creyentes que ya murieron para que se reúnan con sus cuerpos físicos que van a ser resucitados y glorificados en ese instante.

¿POR QUÉ ES NECESARIO QUE LAS ALMAS DE LOS QUE YA MURIERON SE REÚNAN CON SUS CUERPOS RESUCITADOS Y GLORIFICADOS?

PARA VOLVER AL DISEÑO ORIGINAL DE DIOS PARA EL HOMBRE: Dios no creó al ser humano para ser un espíritu incorpóreo, como los ángeles, Dios creó al hombre como una unidad perfecta de CUERPO, ALMA Y ESPÍRITU (Génesis 2:7) Entonces Jehová Dios formó al hombre del polvo de la tierra, y sopló en su nariz aliento de vida, y fue el hombre un ser viviente

En la eternidad adoraremos a Dios en un cuerpo físico, real y tangible, así como Adán antes de la caída, pero sin la posibilidad de pecar o corromperse pues ya habrá sido glorificado.

PARA DEMOSTRAR LA VICTORIA TOTAL SOBRE LOS EFECTOS DEL PECADO: Si las almas de los creyentes se quedarán para siempre en el cielo sin sus cuerpos, la muerte física habría vencido una parte de la vida del creyente, pero al resucitar el cuerpo de la tumba y transformarlo en un CUERPO GLORIFICADO, Dios demuestra una DERROTA ABSOLUTA, TOTAL Y DEFINITIVA DEL PECADO Y DE LA MUERTE (1 Corintios 15:54-55) Y cuando esto corruptible se haya vestido de incorrupción, y esto mortal se haya vestido de inmortalidad, entonces se cumplirá la palabra que está escrita: Sorbida es la muerte en victoria. 55 ¿Dónde está, oh muerte, tu aguijón? ¿Dónde, oh sepulcro, tu victoria? La tumba quedará vacía de manera definitiva.

PARA QUE NUESTRO CUERPO SE SEMEJANTE A LA GLORIA DE NUESTRO SEÑOR JESUCRISTO En los evangelios podemos ver que nuestro Señor Jesucristo no resucitó como un fantasma; resucitó en un cuerpo de carne y huesos que podía comer y ser tocado, pero que ya no estaba sujeto a las limitaciones de las leyes físicas terrenales

Lucas 24:39) Mirad mis manos y mis pies, que yo mismo soy; palpad, y ved; porque un espíritu no tiene carne ni huesos, como veis que yo tengo.

La palabra de Dios declara que los cristianos vamos a poseer el mismo tipo de cuerpo físico resucitado que nuestro Señor Jesucristo (Filipenses 3:21) el cual transformará el cuerpo de la humillación nuestra, para que sea semejante al cuerpo de la gloria suya, por el poder con el cual puede también sujetar a sí mismo todas las cosas.

II) SEGUNDO: LAS PERSONAS QUE ESTEN VIVAS EN EL MOMENTO DEL RAPTO Y HAYAN RECIBIDO A JESUS COMO SALVADOR PERSONAL

(1 TESALONICENSES 4:17) Luego nosotros los que vivimos, los que hayamos quedado, seremos arrebatados juntamente con ellos en las nubes para recibir al Señor en el aire, y así estaremos siempre con el Señor.

Los que estén vivos al momento del arrebatamiento serán arrebatados y transformados en un abrir y cerrar de ojos en un cuerpo glorificado (1 CORINTIOS 15:51-53) He aquí, os digo un misterio: No todos dormiremos; pero todos seremos transformados, 52 en un momento, en un abrir y cerrar de ojos, a la final trompeta; porque se tocará la trompeta, y los muertos serán resucitados incorruptibles, y nosotros seremos transformados. 53 Porque es necesario que esto corruptible se vista de incorrupción, y esto mortal se vista de inmortalidad.

Esto significa que los que estén vivos en el momento del rapto no son «desnudados» de su cuerpo para quedar como espíritus; sino que su cuerpo terrenal, débil y mortal, es TRANSFORMADO INSTANTÁNEAMENTE en un cuerpo glorioso, incorruptible e inmortal.

Para que la Iglesia sea trasladada físicamente a través de las nubes hacia las moradas celestiales que Cristo fue a preparar se requiere un CUERPO FÍSICO GLORIFICADO adaptado para el cielo (Juan 14:2-3) En la casa de mi Padre muchas moradas hay; si así no fuera, yo os lo hubiera dicho; voy, pues, a preparar lugar para vosotros. 3 Y si me fuere y os preparare lugar, vendré otra vez, y os tomaré a mí mismo, para que donde yo estoy, vosotros también estéis.

Es importante comprender que el Rapto o arrebatamiento no es un proceso espiritual gradual ni una evolución de la iglesia. Es un EVENTO FÍSICO, INSTANTÁNEO Y SOBERANO, donde Cristo arrebata de este mundo a su novia, es decir, la Iglesia, con poder divino para librarla de la ira venidera.

III) ¿QUIENES SON LAS PERSONAS QUE NO SERÁN ARREBATADAS NI RESUCITADAS?
Las personas que murieron y rechazaron a Jesús como salvador, que no quisieron rendir sus vidas al Señor, esas personas serán resucitadas al final del milenio para ser juzgadas y condenadas al infierno eterno (Apocalipsis 20:11-15) Y vi un gran trono blanco y al que estaba sentado en él, de delante del cual huyeron la tierra y el cielo, y ningún lugar se encontró para ellos. 12 Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego.

Las personas que en ese momento estén vivas pero nunca quisieron creer en cristo Jesús como salvador de sus vidas (Juan 3:18-19) El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios. 19 Y esta es la condenación: que la luz vino al mundo, y los hombres amaron más las tinieblas que la luz, porque sus obras eran malas.

Estas personas entrarán directamente a la tribulación y tendrán que sufrir las terribles consecuencias de haber rechazado la salvación del Señor en sus vidas. Mateo 24:21) porque habrá entonces gran tribulación, la cual no la ha habido desde el principio del mundo hasta ahora, ni la habrá.

Fuente:
Pastor Oscar Flores El Salvador

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