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Alegremos el Corazón de Dios

Este texto del libro de proverbios nos habla de un padre que le pide a su hijo que alegre su corazón viviendo con sabiduría, pero estas palabras también pueden ser aplicables al anhelo del Padre celestial para con sus hijos. PROVERBIOS 23-15

La Biblia nos muestra que nuestro Dios no es insensible o indiferente a nuestras actitudes (Génesis 6:6 / Jeremías 32:31/ Marcos 3:5)

Como cristianos siempre queremos que Dios alegre nuestro corazón con sus bendiciones, pero ¿Estaremos alegrando nosotros el corazón de nuestro Dios o lo estaremos entristeciendo con nuestra vida?

Entonces ¿Cómo podemos alegrar el corazón de nuestro Dios?

ACERCÁNDONOS A ÉL (JOB 22:21)

Volver en amistad nos habla de una relación, de dedicarse tiempo, de llegar a desarrollar un lazo de confianza con nuestro Padre Celestial.

Tenemos que comprender que es muy diferente buscar a nuestro Dios por amistad que simplemente buscarlo por interés como normalmente lo hacemos los cristianos.

No se trata de tener tiempo para Dios solamente cuando necesitamos algo, se trata de siempre tener tiempo para nuestro Dios.

¿Cómo podemos acercarnos a nuestro Dios? Reconociendo todas aquellas cosas que en nuestra vida nos alejan de él, que nos roban el tiempo que podríamos  dedicarle a él , y al reconocerlas tenemos que actuar en base a nuestras prioridades.

Es decir que para acercarnos más a nuestro Padre Celestial no basta con solamente ordenar nuestras prioridades, tenemos que actuar y decidir en base a esas prioridades de nuestra vida, no basta decir “Dios es primero” tenemos que vivirlo.

APARTANDONOS DEL MAL (PROVERBIOS 3:7)

A que se está refiriendo este texto que nos dice que nos apartemos del mal? Nos habla de ACCIONES, a nuestro Dios le agrada que tengamos el propósito y la intención de apartarnos del mal, pero lo que verdaderamente le alegra es que LO HAGAMOS que de verdad nos apartemos de todo aquello que no le agrada, usando el poder que nos ha dado por medio de su Espíritu Santo .

Nuestro Dios ya no quiere que lo sigamos lisonjeado con nuestros labios, cuando él conoce nuestro corazón y sabe que no queremos apartarnos del mal, pues más que palabras bonitas, él quiere de nosotros un arrepentimiento real que se demuestra en acciones, no en lágrimas, ni en promesas, (Salmo 78:34-37)

QUE HAGAMOS LO BUENO (2 CRONICAS 14:2)

Todos sabemos que el corazón de un padre o una madre no solamente se alegra por que sus hijos se aparten del mal, de los vicios, de las malas compañías, etc, sino también porque sus hijos hagan cosas buenas, provechosas, como ser buenos padres, ser buenos esposos o esposas, trabajar con honradez, aprovechar bien el tiempo, graduarse de una carrera universitaria, etc.

Igualmente el corazón de nuestro Padre Celestial se alegra cuando nosotros sus hijos hacemos lo bueno, cuando reflejamos su amor, su misericordia, su bondad en nuestra vida.

¿Queremos alegrar el corazón de nuestro Padre Celestial?

Seamos buenos padres, responsables y amorosos con nuestros hijos e hijas.

Seamos buenos esposos y esposas, haciendo de nuestro hogar un reflejo del Reino de Dios en este mundo.

Seamos pacificadores, perdonando a los que nos han ofendido, limpiando nuestro corazón de rencores y resentimientos.

Seamos oidores y hacedores de su palabra.

Hagamos lo bueno y lo recto delante de los ojos de Dios, no para agradar a los hombres sino para alegrar el corazón de nuestro Dios.

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