
TEXTO: ROMANOS 8:28 Y sabemos que a los que aman a Dios, todas las cosas les ayudan a bien, esto es, a los que conforme a su propósito son llamados.
Quizás este versículo, para muchas personas puede parecer incomprensible, pues se preguntan: ¿CÓMO PUEDE AYUDARME PARA BIEN LO QUE HOY ESTOY VIVIENDO?,
Y para poder entender esto no necesitamos esperar hasta que el problema se resuelva o hasta que la situación mejore, LO QUE NECESITAMOS ES VER LA DIFICULTAD DE UNA FORMA DIFERENTE
I) PODEMOS VER LA DIFICULTAD COMO UNA OPORTUNIDAD
(1 Samuel 17:24-26) Y todos los varones de Israel que veían aquel hombre huían de su presencia, y tenían gran temor. 25 Y cada uno de los de Israel decía: ¿No habéis visto aquel hombre que ha salido? Él se adelanta para provocar a Israel. Al que le venciere, el rey le enriquecerá con grandes riquezas, y le dará su hija, y eximirá de tributos a la casa de su padre en Israel. 26 Entonces habló David a los que estaban junto a él, diciendo: ¿Qué harán al hombre que venciere a este filisteo, y quitare el oprobio de Israel? Porque ¿quién es este filisteo incircunciso, para que provoque a los escuadrones del Dios viviente?.
En estos versículos vemos que David pudo ver lo que todos los varones de Israel no vieron: ENFRENTAR A GOLIAT ERA UNA GRAN OPORTUNIDAD para poder cambiar para bien su vida y la de su familia.
De la misma forma si cambiamos la forma como estamos viendo nuestros problemas podemos darnos cuenta que esta angustia, esta enfermedad, este tiempo de escasez TAMBIÉN ES UNA OPORTUNIDAD:
PARA UNIR NUESTRA FAMILIA (Job 42:11) Y vinieron a él todos sus hermanos y todas sus hermanas, y todos los que antes le habían conocido, y comieron con él pan en su casa, y se condolerse de él, y le consolaron de todo aquel mal que Jehová había traído sobre él; y cada uno de ellos le dio una pieza de dinero y un anillo de oro.
PARA CRECER ESPIRITUALMENTE (Santiago 1:2-4) Hermanos míos, tened por sumo gozo cuando os halléis en diversas pruebas, sabiendo que la prueba de vuestra fe produce paciencia. 4 Mas tenga la paciencia su obra completa, para que seáis perfectos y cabales, sin que os falte cosa alguna.
PARA RECONOCER A LOS VERDADEROS AMIGOS (Proverbios 17:17) En todo tiempo ama el amigo, Y es como un hermano en tiempo de angustia.
PARA VOLVER A EMPEZAR (Filipenses 3:13) Hermanos, yo mismo no pretendo haberlo ya alcanzado; pero una cosa hago: olvidando ciertamente lo que queda atrás, y extendiéndome a lo que está delante,
II) PODEMOS VER LA DIFICULTAD COMO UN FRENO DE DIOS PARA NUESTRA VIDA
(SALMOS 119:67) Antes que fuera yo humillado, descarriado andaba; Mas ahora guardo tu palabra.
Posiblemente muchos de nosotros estábamos viviendo una vida desenfrenada, sin límites, tomando malas decisiones, dañando y lastimando a las personas que nos aman.
Pero Dios permitió que viniera a nuestra vida una situación que nos ha hecho frenar, que nos ha hecho reflexionar y recapacitar en el estilo de vida que estábamos viviendo y nos ha permitido reconocer nuestros errores.
Esta situación ha sido un freno de Dios en nuestra vida para que ya no sigamos como necios desperdiciando nuestro tiempo en cosas vanas que no son la voluntad de Dios (Efesios 5:15-17) Mirad, pues, con diligencia cómo andéis, no como necios sino como sabios, 16 aprovechando bien el tiempo, porque los días son malos. 17 Por tanto, no seáis insensatos, sino entendidos de cuál sea la voluntad del Señor.
III) PODEMOS VER LA DIFICULTAD COMO UN LLAMADO DE DIOS PARA NOSOTROS Y NUESTRA FAMILIA
(HECHOS 16:25-33) Pero a medianoche, orando Pablo y Silas, cantaban himnos a Dios; y los presos los oían. 26 Entonces sobrevino de repente un gran terremoto, de tal manera que los cimientos de la cárcel se sacudían; y al instante se abrieron todas las puertas, y las cadenas de todos se soltaron. 27 Despertando el carcelero, y viendo abiertas las puertas de la cárcel, sacó la espada y se iba a matar, pensando que los presos habían huido. 28 Mas Pablo clamó a gran voz, diciendo: No te hagas ningún mal, pues todos estamos aquí. 29 Él entonces, pidiendo luz, se precipitó adentro, y temblando, se postró a los pies de Pablo y de Silas; 30 y sacándolos, les dijo: Señores, ¿qué debo hacer para ser salvo? 31 Ellos dijeron: Cree en el Señor Jesucristo, y serás salvo, tú y tu casa. 32 Y le hablaron la palabra del Señor a él y a todos los que estaban en su casa. 33 Y él, tomándolos en aquella misma hora de la noche, les lavó las heridas; y en seguida se bautizó él con todos los suyos.
Posiblemente el Señor ha permitido ese “Terremoto” llamado enfermedad, desempleo, escasez, en tu vida o en tu familia para que puedes hacer la misma pregunta que hizo el carcelero de Filipo: ¿QUE DEBO HACER?.
Pues tenemos que comprender que muchas de las dificultades que enfrentamos en nuestra vida son llamados de Dios para que recibamos su salvación, para que volvamos a sus caminos, para que volvamos a congregarnos en la iglesia, para que volvamos a servir en nuestro ministerio, etc.
Pero no solamente es un llamado para nosotros, sino también para nuestra familia, para volver a nuestro altar familiar, a la lectura bíblica, etc.
IV) PODEMOS VER LA DIFICULTAD COMO UN PROCESO DE LIMPIEZA Y SANTIFICACIÓN DE NUESTRA VIDA
(ISAÍAS 48:9-10) Por amor de mi nombre referiré mi ira, y para alabanza mía la reprimirse para no destruirte. 10 He aquí te he purificado, y no como a plata; te he escogido en horno de aflicción.
Este versículo nos declara algo muy importante que debemos comprender en los tiempos de aflicción: DIOS NO QUIERE DESTRUIRNOS, QUIERE PURIFICARNOS para que podamos vivir una vida agradable para el Señor y que podamos ser bendecidos.
Tenemos que recordar lo que la palabra de Dios declara con respecto a la disciplina del Señor sobre nuestra vida (Hebreos 12:5-7) y habéis ya olvidado la exhortación que como a hijos se os dirige, diciendo: Hijo mío, no menosprecies la disciplina del Señor, Ni desmayes cuando eres reprendido por él; 6 Porque el Señor al que ama, disciplina, Y azota a todo el que recibe por hijo. 7 Si soportáis la disciplina, Dios os trata como a hijos; porque ¿qué hijo es aquel a quien el padre no disciplina?.
Dios no nos ha dejado de amar ni quiere destruirnos, sino que está ayudándonos a dejar, cortar o cambiar aquellas cosas que nosotros solos no hemos podido o no hemos querido hacerlo.
CONCLUSIÓN: Tal vez hoy no puedes cambiar tu dificultad, pero sí puedes cambiar la manera de verla. No la veas solamente como un problema; mírala como una oportunidad, como un freno, como un llamado y como un proceso de Dios para tu vida. Porque aunque hoy no entiendas lo que estás viviendo, puedes confiar en esto: DIOS SIGUE TENIENDO UN PROPÓSITO, Y A LOS QUE AMAN A DIOS, TODAS LAS COSAS LES AYUDAN A BIEN.



