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Por qué Jesús no descendió de la Cruz

MARCOS 15:31-32 De esta manera también los principales sacerdotes, escarneciendo, se decían unos a otros, con los escribas: A otros salvó, a sí mismo no se puede salvar. 32 el Cristo, Rey de Israel, descienda ahora de la cruz, para que veamos y creamos. También los que estaban crucificados con él le injuriaban.

En estos días recordamos el acto de amor más grande de toda la historia de la humanidad, un acto de amor manifestado en un sacrificio, en una muerte cruel y dolorosa, hoy recordamos la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario, hoy recordamos que el Padre Celestial entregó a muerte a su hijo para que nosotros los seres humanos pecadores pudiéramos tener vida eterna.

La palabra de Dios nos narra todo el dolor que nuestro Señor Jesucristo tuvo que soportar antes y después de ser crucificado, se nos dice que él fue azotado, golpeado con varas, que le pegaron puñetazos en su rostro, que le pusieron una corona de espinas clavadas en su cabeza, que fue obligado a cargar la cruz para luego ser clavado en ella con sus manos y sus pies.

Igualmente, la ciencia médica ratifica que lo que nuestro Señor Jesucristo sufrió en la cruz fue algo terrible e insoportable: El dolor era tan insoportable que literalmente no existían palabras para describirlo. Se tuvo que inventar una nueva palabra llamada «excruciante» que significa «de la cruz» para describir semejante dolor.

Una vez que la persona estaba colgada, clavada de la cruz en posición vertical, la crucifixión es una muerte lenta y agonizante por asfixia. La razón es que la presión ejercida en los músculos del pecho hacía que la persona que estaba crucificada tuviera que apoyarse en sus pies, fijos con los clavos, para poder inhalar aire, y dejar caer nuevamente su cuerpo para exhalar, este proceso continuaba hasta que la persona ya no pudiera empujarse hacia arriba para respirar, entonces moría, nuestro Señor Jesús soportó esa situación por poco más de 3 horas.

Al reconocer el dolor y el sufrimiento que nuestro Señor Jesucristo soportó en esa cruz, tenemos que preguntarnos ¿Por qué lo soporto? ¿Por qué no descendió de la cruz tal como le gritaban y lo injuriaban los sacerdotes que estaban frente a él en la cruz?

VEAMOS EN LA PALABRA DE DIOS LA RESPUESTA A ESTA PREGUNTA TAN IMPORTANTE ¿POR QUÉ JESÚS NO DESCENDIÓ DE LA CRUZ?

I) PORQUE NO HABÍA NADIE MÁS QUE PUDIERA CUMPLIR CON EL PROPÓSITO DE SALVACIÓN Y REDENCIÓN DE NUESTRO DIOS PARA LA HUMANIDAD (MATEO 26:38-42) Entonces Jesús les dijo: Mi alma está muy triste, hasta la muerte; quedaos aquí, y velad conmigo. 39 yendo un poco adelante, se postró sobre su rostro, orando y diciendo: Padre mío, si es posible, pase de mí esta copa; pero no sea como yo quiero, sino como tú. 40 vino luego a sus discípulos, y los halló durmiendo, y dijo a Pedro: ¿Así que no habéis podido velar conmigo una hora? 41 velad y orad, para que no entréis en tentación; el espíritu a la verdad está dispuesto, pero la carne es débil. 42 otra vez fue, y oró por segunda vez, diciendo: Padre mío, si no puede pasar de mí esta copa sin que yo la beba, hágase tu voluntad.

Posiblemente algunas personas se preguntan ¿Por qué tenía que morir el hijo de Dios? ¿Por qué Dios no envió a realizar esa obra redentora a un ángel o a un arcángel?

Por qué en su gran amor él decidió salvar y redimir a la raza humana, él hubiera podido enviar a un ángel o un arcángel a socorrer a los ángeles caídos, pero nuestro Dios decidió socorrer, es decir salvar únicamente a los seres humanos (hebreos 2:16-17) Porque ciertamente no socorrió a los ángeles, sino que socorrió a la descendencia de Abraham. 17 por lo cual debía ser en todo semejante a sus hermanos, para venir a ser misericordioso y fiel sumo sacerdote en lo que a Dios se refiere, para expiar los pecados del pueblo.

Nosotros los seres humanos somos creación de Dios, y nadie más que nuestro creador nos podía salvar, la raza humana fue condenada a muerte por la desobediencia de un hombre, ADAN, por lo tanto, la raza humana solamente podía ser salvada por la obediencia del hijo de Dios que se hizo hombre JESUCRISTO (Romanos 5:19) Porque, así como por la desobediencia de un hombre los muchos fueron constituidos pecadores, así también por la obediencia de uno, los muchos serán constituidos justos.

II)  PORQUE LA DEUDA DE NUESTRO PECADO TENÍA QUE SER PAGADA (ROMANOS 6:23) Porque la paga del pecado es muerte, más la dádiva de Dios es vida eterna en Cristo Jesús Señor nuestro.

La palabra de Dios es clara: La paga del pecado es la muerte, eso significa que el pecador debe morir por causa de su pecado, y eso significa la muerte física, sino la muerte eterna, separados de Dios por toda la eternidad.

Desde el inicio de la humanidad nuestro Dios dejo eso claramente establecido: (Génesis 2:16-17) Y mandó Jehová Dios al hombre, diciendo: De todo árbol del huerto podrás comer; 17 más del árbol de la ciencia del bien y del mal no comerás; porque el día que de él comieres, ciertamente morirás.

Pero también en su palabra nuestro Dios nos declara que él no quiere la muerte del pecador (Ezequiel 33:11) Diles: Vivo yo, dice Jehová el Señor, que no quiero la muerte del impío, sino que se vuelva el impío de su camino, y que viva. Volveos, volveos de vuestros malos caminos; ¿por qué moriréis, oh casa de Israel? 

Es por eso que nuestro Dios llevó a cabo un plan maravilloso, un plan para que alguien muriera por los pecados de toda la humanidad, para que pagara la deuda con Dios por el pecado, un plan en el cual cargaría los pecados de toda la humanidad en alguien para que muriera como pecador para salvarnos a cada uno de nosotros , y ese alguien en quien Dios cobraría la paga del pecado fue su hijo unigénito, nuestro Señor Jesucristo (Isaías 53:3) Todos nosotros nos descarriamos como ovejas, cada cual se apartó por su camino; más Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros.

POR ESE MOTIVO JESÚS EXCLAMÓ: CONSUMADO ES, 

III) PORQUE ALGUIEN TENÍA QUE SOPORTAR EL JUICIO Y LA IRA DE DIOS PARA QUE NOSOTROS PUDIÉRAMOS SER DECLARADOS JUSTOS (SALMO 7:11) Dios es juez justo, Y Dios está airado contra el impío todos los días.

Por causa de nuestro pecado nuestra vida solamente tenía un veredicto de parte de Dios, el juez justo: CULPABLE, y esa culpabilidad significaba condenación eterna.

Pero la palabra de Dios nos enseña que la muerte de nuestro Señor Jesucristo en la cruz del calvario fue un sacrificio propiciatorio, es decir un sacrificio para satisfacer y aplacar la ira de Dios, (Romanos 3:23-25) Por cuanto todos pecaron, y están destituidos de la gloria de Dios, siendo justificados gratuitamente por su gracia, mediante la redención que es en Cristo Jesús, a quien Dios puso como propiciación por medio de la fe en su sangre

La muerte de Cristo también logró la EXPIACIÓN, lo cual significa que su muerte cubre por completo la culpa de nuestro pecado, es decir que ya no somos culpables ante Dios, sino que somos declarados inocentes. La ley trae condenación porque demuestra que nosotros no cumplimos con los estándares de Dios, pero en (Colosenses 2:14) dice que nuestro Dios perdonó todas nuestras ofensas, “…anulando el acta de los decretos que había contra nosotros, que nos era contraria, quitándola de en medio y clavándola en la cruz”.

Y no solamente esto, sino que la muerte de Cristo también hizo posible nuestra purificación, lo que significa que hemos sido limpiados, apartados y hechos aceptables para nuestro Dios. Ya no estamos manchados por el pecado en nuestra vida; sino que hemos sido lavados, limpiados y declarados INOCENTES (1 Corintios 6:11) Y esto erais algunos; más ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

CONCLUSIÓN: Ahora que ya conocemos cuáles fueron los motivos que hicieron que nuestro Señor Jesucristo no bajará de esa cruz, que hemos podido comprender un poco más el amor tan grande de nuestro Dios ¿Qué respuesta daremos a ese amor? (Gálatas 2:20) Con Cristo estoy juntamente crucificado, y ya no vivo yo, má vive Cristo en mí; y lo que ahora vivo en la carne, lo vivo en la fe del Hijo de Dios, el cual me amó y se entregó a sí mismo por mí.

VIVAMOS UNA VIDA EN AGRADECIMIENTO PARA NUESTRO DIOS.

Fuente:
Pastor Oscar Flores |EL SALVADOR

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