Los que aceptan la invitación

Los que aceptan la invitación

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“33 Porque vino Juan el Bautista, que ni comía pan ni bebía vino, y decís: Demonio tiene. 34 Vino el Hijo del Hombre, que come y bebe, y decís: Este es un hombre comilón y bebedor de vino, amigo de publicanos y de pecadores. 35 Mas la sabiduría es justificada por todos sus hijos.”  Lucas 7:33-35 

Jesús no se puso a sí mismo el título de amigo de pecadores.  Este no es un verso permisivo para vivir cualquier tipo de vida, caminando con cualquier tipo de personas.  Jesús fue muy claro en que él escogía a sus amigos, y ser amigo de Jesús no era cosa fácil; él tenía unos requisitos que no todo el mundo aceptó y quiso vivir por ellos.  Pero él no tenía problema en que le llamaran amigo de pecadores, porque nunca tuvo problema en ser culpable por asociación; nunca temió al “dime con quién andas, y te diré quién eres.”  Él caminó con muchos porque sabía que la única posibilidad de cambio para muchos de ellos, era que él estuviese cerca.  Y tú también debes tener esa mentalidad.  Puede que caminar con ciertas personas afecte tu reputación, pero la única posibilidad que ellos tienen es que tú camines con ellos, mostrándoles el amor de Dios, a través de ti, y que les mantengas cerca.

Entiende que, mientras camines en este mundo y virtud salga de ti, todo estará bien.

Por lo general, cuando vemos la frase “amigo de pecadores”, es aplicada al aspecto de ganar almas para el Señor.  En otras palabras, lo aplicamos a caminar con la gente que está en el mundo, hablándoles del Señor.  Pero, en Lucas, se hace una diferencia.  Lucas viene escribiendo un discurso en particular.  Lucas, en el capítulo 6, hace una declaración que es la que abre paso para que, en el capítulo 7, él use esta frase.

“12 En aquellos días él fue al monte a orar, y pasó la noche orando a Dios. 13 Y cuando era de día, llamó a sus discípulos, y escogió a doce de ellos, a los cuales también llamó apóstoles: 14 a Simón, a quien también llamó Pedro, a Andrés su hermano, Jacobo y Juan, Felipe y Bartolomé, 15 Mateo, Tomás, Jacobo hijo de Alfeo, Simón llamado Zelote, 16 Judas hermano de Jacobo, y Judas Iscariote, que llegó a ser el traidor.”  Lucas 6:12-16 

En Puerto Rico, nuestra iglesia es considerada por muchos, una controversial.  No es fácil ser miembro de nuestra iglesia, ser relacionado con esta iglesia.  Quizás te pasa igual con tu iglesia.  La pregunta es, si salieras en una foto con tu pastor, ¿recibiría él solo buenas referencias, comentarios acerca de ti?  ¿No habría la posibilidad de que se afecte también su reputación por ser tu pastor?  ¿Debes impuestos?  ¿Estás haciendo las cosas bien, en orden?  ¿Te están buscando?  Aunque nadie reaccionara a la foto, habría alguno que otro que pensaría: ¡Mira ese pastor a quien tiene al lado como líder!  ¡Si supiera quién es ese!

El término amigo de pecadores no se lo dan a Jesús meramente por haber ido a casa de Zaqueo, porque en Lucas él va a casa de Zaqueo en el capítulo 19.  Pero es en Lucas 7 donde se le llama amigo de pecadores.  Mucho más adelante es que la mujer derrama el pote de alabastro a los pies de él, la pecadora.  Así que el título de amigo de pecadores no vino porque él fuera a casa de esa gente, sino por los doce que él escogió para que sirvieran con él.  Pedro, un malcriado, rudo; Mateo, cobrador de impuestos; Judas; los hijos de Zebedeo, unos peleones, revolucionarios; y Jesús dice: Estos son mis apóstoles; con estos yo voy a cambiar al mundo.  Fue entonces que le llamaron: Amigo de publicanos y de pecadores.

Jesús, luego de orar y recibir el Espíritu Santo, lo primero que hace es ir a buscar a doce que le acompañen; doce que aceptan una simple invitación: Seguirle a él.  Doce que no habían ido a instituto bíblico, doce sin formación ministerial, que no habían sido pulidos en su carácter; pero Jesús no tuvo problema en tomarlos, caminar con ellos, aunque la reputación y la validez de su ministerio se viera afectada por caminar con ellos.  Y es muy triste que, en la iglesia, hay quienes juzgan a los que sirven porque los menosprecian.

Hay quienes son profesionales y no van al culto cuando no predica el pastor principal porque, quizás, el predicador designado no está a su estándar.  Te abstienes de sentarte a escuchar a alguien que no cumple con tu estándar, y eso te hace sentir mejor, pero estás tomando por poco, poniendo por debajo a aquel que está sirviendo.  Seguir a un líder que no tenga un título, que no sea muy culto, te cuesta; pero así dice la Biblia que era Pedro, no muy docto, no sabía hablar.  Hay quienes usan palabras rebuscadas, pero Pedro no era de esos.  Y Jesús dice: Estos son los que aceptan la invitación inmediatamente; no tengo problema; si me van a llamar amigo de pecadores, que lo hagan por estos que la gente menosprecia, pero que son los que han aceptado la invitación para seguirme.

Fuente:

Pastor Otoniel Font

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