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Cuando Haití clama a Dios: un llamado a la Unidad que merece ser escuchado

Hay acontecimientos que merecen detenernos y reflexionar sobre su significado. Ver hoy en las noticias al presidente de Haití, El primer ministro de Haití, Alix Didier Fils-Aimé, haciendo públicamente un llamado a la unidad constituye un hecho de especial relevancia espiritual y humana.

Desde el año 2010, he venido escribiendo sobre los acontecimientos que han marcado la historia de Haití. Incluso viajé a esa nación hermana y estuve presente, acercándome a una realidad que durante años ha formado parte de mi labor periodística y de mi clamor delante de Dios.

Por eso, contemplar este llamado a la unidad tiene para mí una significación particular. En tiempos de incertidumbre, cuando una nación enfrenta grandes desafíos, que su propio presidente convoque públicamente a buscar a Dios es una noticia que merece atención, reflexión y discernimiento.

Haití necesita Unidad, pero también oración, sabiduría, justicia, reconciliación y decisiones responsables que abran caminos hacia la paz.

Este llamado nos recuerda que la oración no debe ser considerada únicamente una expresión privada de fe. También puede convertirse en una convocatoria colectiva para reconocer nuestras limitaciones humanas, pedir dirección divina y asumir con responsabilidad los desafíos que afectan a todo un pueblo.

Desde la República Dominicana, nación vecina con la que Haití comparte la isla, debemos comprender que orar por Haití no significa desconocer nuestras propias responsabilidades ni las diferencias que existen entre ambos países. Significa reconocer la dignidad humana, clamar por quienes sufren y pedir que Dios conceda sabiduría a las autoridades para actuar con justicia y prudencia.

La unidad, la reconciliación y la paz no se construyen mediante la confrontación permanente, sino con verdad, responsabilidad, respeto y voluntad de encontrar soluciones. Y cuando la oración acompaña ese propósito, se convierte en una expresión de fe y esperanza que trasciende las fronteras.

La Palabra de Dios nos exhorta:

«Por nada estéis afanosos, sino sean conocidas vuestras peticiones delante de Dios en toda oración y ruego, con acción de gracias. Y la paz de Dios, que sobrepasa todo entendimiento, guardará vuestros corazones y vuestros pensamientos en Cristo Jesús». Filipenses 4:6-7

Hoy, este llamado nos invita a elevar nuestras oraciones por Haití, por sus autoridades, por las familias que sufren y por todos aquellos que anhelan vivir en una nación donde la paz, la justicia y la esperanza puede florecer.

Que este clamor no quede solamente en palabras. Que encuentre corazones dispuestos a orar y voluntades comprometidas con el bien común.

Desde Tabernáculo Prensa de Dios, reafirmamos nuestro compromiso con la oración por las naciones y con la defensa de la paz de Cristo, convencidos de que los pueblos necesitan tanto soluciones responsables como corazones dispuestos a buscar la dirección de Dios.

Cuando una nación llama a la unidad, el mundo debe detenerse a escuchar; y cuando un pueblo clama por paz, nuestra respuesta debe ser orar, actuar con sabiduría y no perder la esperanza.

Que Dios tenga misericordia de Haití, guíe a sus autoridades y conceda a nuestros pueblos caminos de justicia, reconciliación y paz.

Tabernáculo Prensa de Dios (TPD)

Unidad, Reconciliación y Paz de Dios

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