Voz del Tabernáculo

Cuando Dios Nos Entrega una Nación en Oración

A veces Dios habla de maneras que estremecen el alma.

No siempre es en un altar.
No siempre es durante una gran multitud.
A veces es simplemente una voz, una frase inesperada, una impresión que queda latiendo dentro del corazón.

Hace una semana escuché la voz de un aparecido Obispo y  Pastor decirme algo que me dejó pensando profundamente. El Pastor me dijo,sierva creo que usted “Deberías trasladarte para Irán”.

Aquellas palabras no llegaron a mí como una invitación natural, ni como un plan humano. Llegaron como una inquietud espiritual. Y mientras meditaba en ello, entendí algo importante: quizás Dios no me estaba llamando primero a caminar hacia esa nación con mis pies… sino con mis rodillas dobladas en oración.

Hay cargas que nacen en el espíritu.
Hay naciones que Dios coloca misteriosamente dentro del corazón de un intercesor.
Y aunque nunca hayamos pisado esa tierra, el Espíritu Santo nos mueve a clamar por ella como si la conociéramos.

Hoy Irán vive momentos difíciles.
Conflictos, temores, tensiones y dolor rodean a muchas familias.
Pero aun en medio de la oscuridad, Dios sigue buscando almas, levantando creyentes y escuchando el clamor de quienes oran en secreto.

Quizás muchos nunca entenderán el peso espiritual que puede sentirse por una nación distante.
Pero el intercesor sí lo entiende.
Porque cuando Dios comparte una carga, el corazón comienza a mirar más allá de sí mismo.

No todos son llamados a predicar detrás de un púlpito.
No todos serán enviados físicamente.
Pero sí hay hombres y mujeres que son enviados al lugar secreto para sostener pueblos enteros en oración.

Tal vez ese sea uno de los llamados más silenciosos… pero también uno de los más poderosos.

Hoy más que nunca, las naciones necesitan intercesores.
Personas que lloren por lo que otros ignoran.
Que oren mientras otros duermen.
Que amen pueblos que nunca han visto.

Porque la oración no tiene fronteras.
Y cuando una rodilla se dobla en la tierra… el cielo puede tocar una nación completa.

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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