Voz del Tabernáculo

Cuando Dios Llama al Lugar Secreto de su Presencia

Hay momentos en la vida espiritual en los que el Señor nos lleva a detenernos, guardar silencio y escuchar con atención Su voz. No todas las asignaciones son iguales. No todos las calles transitan los mismos caminos. Y no toda puerta abierta proviene necesariamente de Dios.

Después de un tiempo de oración, búsqueda y comunión con el Espíritu Santo, he comprendido una verdad que ha traído paz a mi corazón: Dios no me ha llamado al ruido de las muchas voces, sino al lugar secreto de Su presencia.

Vivimos en una generación donde abundan los espacios de opinión, los debates constantes y la necesidad de estar conectados a todo. Sin embargo, el Señor sigue llamando a algunos a una senda diferente: la senda de la intimidad, de la intercesión y de la obediencia silenciosa.

No es rebeldía.
Es obediencia.No es aislamiento.Es consagración.

Cuando Dios establece una dirección clara, la paz del Espíritu confirma el camino. Entonces entendemos que no estamos llamados a agradar a los hombres, sino a permanecer fieles a la voz del Maestro.

He aprendido que no necesito estar en todos los lugares para cumplir mi propósito. Mi responsabilidad es permanecer donde Él me quiere. El poder no está en la cantidad de conexiones humanas, sino en la profundidad de nuestra conexión con Dios.

No fui llamada al bullicio de los muchos mensajes, sino al altar de la oración.

No fui llamada a seguir corrientes humanas, sino a permanecer firme sobre la Roca eterna.

No fui llamada a buscar reconocimiento, sino a buscar su rostro.

Bendigo a cada siervo y a cada sierva que trabaja para la obra del Señor desde diferentes lugares. Oro por la unidad del Cuerpo de Cristo, pero también por el discernimiento espiritual que tanto necesitamos en estos tiempos.

Hay decisiones que solo pueden tomarse de rodillas.

Y cuando Dios habla, la obediencia vale más que cualquier aprobación humana.

Mi deseo es seguir guardando mi testimonio como un tesoro precioso, caminando en santidad y ministrando únicamente donde el Espíritu Santo me envíe.

Porque no se trata de estar donde todos están.

Se trata de estar donde Su presencia se manifiesta.

Como está escrito:

«Por tanto, así dijo Jehová: Si te convirtieras, yo te restauraré, y delante de mí estarás; y si entresacares lo precioso de lo vil, serás como mi boca. Conviértanse ellos a ti, y tú no te conviertas a ellos.« (Jeremías 15:19)

Que el Señor nos conceda la gracia de distinguir lo precioso de lo vil, lo eterno de lo pasajero, y Su voz por encima de cualquier otra.

Aquí permaneceremos.

En el lugar donde Su voz sigue siendo más fuerte que cualquier otra voz.

Margarita García

Margarita García

Directora del Tabernáculo Prensa de Dios

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