
Jeremías 1:9
«Y extendió Jehová su mano y tocó mi boca, y me dijo: He aquí he puesto mis palabras en tu boca.»
Dios no busca personas perfectas; Él perfecciona a quienes llama. Cuando el Señor extendió su mano y tocó la boca de Jeremías, no solo le dio un mensaje, sino también la autoridad, la gracia y el poder para anunciar Su Palabra.
Así sigue obrando Dios hoy. Toma lo pequeño, lo débil y lo que el mundo considera insignificante, y mediante el proceso de Su Espíritu lo refina, lo fortalece y lo convierte en un instrumento útil para Su gloria.
No son nuestras capacidades las que hacen grande la obra, sino la presencia de Dios en nosotros. Cuando Él pone Sus palabras en nuestra boca, nuestras limitaciones dejan de ser el centro y Su poder comienza a manifestarse.
Que nunca menospreciemos los pequeños comienzos. Dios transforma el barro en vasija, el carbón en diamante y al creyente obediente en un poderoso portavoz de Su verdad. Quien se deja moldear por el Señor será usado para llevar un mensaje perfecto a un mundo que necesita esperanza.
Oración:
Señor, toca nuestros labios como tocaste los de Jeremías. Pon Tu Palabra en nuestra boca y refina nuestro corazón para que seamos instrumentos fieles en Tus manos. Haz crecer lo que has sembrado en nosotros y úsanos para anunciar Tu verdad con amor, valentía y humildad. En el nombre de Jesús. Amén.



