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Una siembra efectiva

Miqueas 6:15 “Sembrarás, mas no segarás; pisarás aceitunas, mas no te ungirás con el aceite; y mosto, mas no beberás vino.”

El trabajo que el ser humano realiza para la producción de todas sus necesidades podemos enmarcarlos desde los tiempos en que Adán y Eva fueron separados del huerto del Edén (Génesis 3. 19: “Con el sudor de tu rostro comerás el pan hasta que vuelvas a la tierra“.).

Desde entonces todo es trabajoso. Sin lugar a duda, es la forma que encontró Dios para que hombres y mujeres podamos recibir el fruto de nuestras manos y nos acordemos cada día de lo que perdimos a consecuencia de nuestra desobediencia.

La agricultura como actividad productiva es difícil porque lleva implícito: sabiduría, fuerza, recursos, entre otros. A veces es triste mirar cómo hay cada vez menos personas que quieran dedicarse en nuestro país al trabajo en el campo, dependiendo realmente de él para nuestra subsistencia. 

El trabajo fácil y el ocio

Dondequiera que vamos las personas quieren vivir bien y cómodos, tener mucho dinero, comida en abundancia…pero prefieren invertir obtenerlo por la vía del menor esfuerzo y que predomine en sus vidas el tiempo de ocio.

En tiempos de Josué, cuando llegaron finalmente a la tierra prometida después de cuarenta años de peregrinar por el desierto y este comenzó el reparto de la misma a cada una de las tribus, sin embargo, leamos qué ocurrió con siete de ellas:

“Pero habían quedado de los hijos de Israel siete tribus a las cuales aún no habían repartido su posesión. Y Josué dijo a los hijos de Israel: ¿Hasta cuándo seréis negligentes para venir a poseer la tierra que os ha dado Jehová el Dios de vuestros padres?” Josué 18:2-3

La actitud de estas tribus realmente puede compararse con la actitud de lo que ocurre con el ser humano del siglo XXI:

Desiste de hacer algo, aun cuando este algo representa parte de su bienestar.

Sus manos se debilitan fácilmente. Son aquellas personas que no han comenzado un trabajo y ya están protestando por que se sienten cansados.

Pérdida del valor o el coraje.

Prefieren estar ociosos todo el tiempo, “contemplando” lo que ocurre a su alrededor.

Cuando dejamos de pensar en trabajar correctamente y hallar gusto en toda la labor de nuestras manos nuestra mente es ocupada por el ocio y te digo iglesia: estar ocioso nos conduce a tener los peores pensamientos en nuestra vida.

Muchas personas que se quejan hoy de que sus ministerios no progresan es porque han caído en tiempos de ocio, tiempos que se han mantenido contemplativos, han perdido sus fuerzas, se han debilitado. Hay un ejército de mentes ociosas en estos días cuyos pensamientos no son nada buenos.

Alimento, unción y abundancia

Aun cuando el acto de sembrar sea duro, difícil, tome tiempo y recursos puedes estar seguro de que Dios traerá alimento, unción y abundancia. Comerás de lo que siembres, te hará una persona diferente y abundarás en lo que tienes, incluso para dar.

Es muy triste estar en la condición que nos dice el profeta Miqueas:

¿Puedes verte tú sembrando y sin recoger absolutamente nada?

¿Puedes verte tú produciendo aceite sin que este sirva para ungir tu vida?

¿Podrás producir vino y no ser próspero?

Vemos personas cuyas alforjas están siempre abiertas y preparadas para que alguien se las llene, pero no han realizado el más mínimo esfuerzo. Hay personas que están como el “pichón con el pico abierto” para que la madre los alimente, mientras que permanecen en el nido todo el tiempo durmiendo.

Dios no quiere un pueblo ocioso, dice la Palabra de Dios en Gálatas 6:7: “No os engañéis; Dios no puede ser burlado, pues todo lo que el hombre sembrare, eso también segará“. ¿Podrás pensar en que siempre estarás en ese estado de ocio? Te digo que no.

Dios se mueve con los que se mueven con él. Pero nunca estará al lado de los que a consecuencia de su ociosidad se debilitan día a día y comienzan a menguar sus fuerzas. Bien dice el Evangelio de Mateo: “Desde los días de Juan el Bautista hasta ahora, el reino de los cielos sufre violencia, y los violentos lo arrebatan.”

Te preguntarás ¿por qué el reino de los cielos sufre violencia? Es porque hay dos reinos en conflictos y también el reino de Satanás tratará de disipar la verdad que encontramos en Cristo Jesús. Sembrar costará dolor, tiempo, recursos, tus propias fuerzas, pero al final tendremos una gran cosecha, por eso hay que sembrar efectivamente en el reino de Dios.

Abel trajo también de los primogénitos de sus ovejas, de lo más gordo de ellas. Y miró Jehová con agrado a Abel y a su ofrenda. Génesis 4:4

Abraham no reusó dar a Dios a su hijo miró, y escrito está: y he aquí a sus espaldas un carnero trabado en un zarzal por sus cuernos; y fue Abraham y tomó el carnero, y lo ofreció en holocausto en lugar de su hijo. Y llamó Abraham el nombre de aquel lugar, Jehová proveerá. Génesis 22:13-14

Job recibió el doble de lo que tenía por mantenerse fiel a Dios. Job 40:10

Cuando convertimos a Dios en nuestro verdadero Pastor, cuando le obedecemos, oímos y distinguimos su voz, dice el Salmo 23:Ciertamente el bien y la misericordia me seguirán todos los días de mi vida.

La palabra “seguirán” en el hebreo significa perseguir, persistir en hacer algo, ir a la caza de. Así Jehová nos hará cuando seamos buenos sembradores.

Mi oración en este día amada iglesia es que si estás en una condición de ocio salgas de inmediato de ella, Dios no te quiere ver así, Dios quiere verte esforzándote cada día más.

Fuente:
Pastor Enrique Pérez E.

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