Respuesta del Reino

“Te Estoy Llamando por Tu Nombre… Ven y Sígueme”

(Basado en una palabra compartida por Magie de Cano, inspirada en el mensaje profético de Gail Manizak)

En medio de un tiempo donde muchos corazones están cansados, heridos y confundidos, el Espíritu del Señor sigue haciendo un llamado urgente y lleno de amor:
“Ven y sígueme”.

No es solamente una invitación emocional. Es un llamado profundo al arrepentimiento, a la rendición total y a volver al camino trazado por Dios.

La Palabra declara en Deuteronomio 5:33:

“Sigan por el camino que el Señor su Dios ha trazado para que vivan, prosperen y disfruten de larga vida…”

Dios sigue extendiendo Su mano al que reconoce sus cargas, su culpa y sus errores. Él no rechaza al corazón arrepentido; al contrario, lo levanta y le dice:

“Olvida lo que queda atrás… caminemos más profundo.”

Hoy el Señor está confrontando a Su Iglesia con una verdad que muchos han querido ignorar:
no puede haber verdadera comunión con Dios mientras exista falta de perdón, rebeldía y pecado oculto.

Mateo 6:15 nos recuerda:

“Pero si no perdonan a otros sus ofensas, tampoco su Padre perdonará a ustedes las suyas.”

El mensaje es claro: antes de levantar nuestras manos en el altar, debemos limpiar el corazón.
Dios está llamando a la reconciliación, humildad y obediencia.

Muchos conocen la Palabra, pero han resistido rendirse completamente al Señor. Han escuchado enseñanzas durante años, pero continúan caminando según su propia voluntad. Sin embargo, el Espíritu sigue hablando al que tiene oídos para oír.

El Señor también advierte sobre el peligro de una religión sin Su presencia. Así como ocurrió en tiempos de 1 Samuel, donde se declaró “Icabod”, muchas puertas han perdido la gloria de Dios porque toleraron el pecado y rechazaron el arrepentimiento.

Pero aun en medio de la advertencia, sigue brillando la misericordia divina.

Hebreos 8:12 declara:

“Yo perdonaré sus iniquidades y nunca más me acordaré de sus pecados.”

Esa es la respuesta de Dios para esta generación:
todavía hay tiempo para volver, todavía hay gracia para el arrepentido, todavía la puerta está abierta para quien decide tomar la mano del Señor.

Hoy Cristo sigue llamando por nombre a Sus hijos.
Llama al cansado.
Llama al herido.
Llama al que se apartó.
Llama al que necesita restauración.

Y Su voz continúa diciendo:

“No te he llamado a adelantarte a Mí, sino a caminar conmigo.
Ven y sígueme.”

Que el Espíritu Santo nos ayude a caminar en perdón, obediencia y santidad, manteniendo firme la esperanza, porque fiel es Aquel que prometió.

Con amor y oración. Maggi de Cano

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