
El libro de Génesis nos habla de comienzos.
Aun cuando el caos cubría la tierra, Dios habló… y creó la luz.
Así también ocurre en nuestras vidas.
Cuando todo parece oscuro por heridas, traiciones o recuerdos que duelen, Dios nos invita a no detenernos en el dolor. Él sigue obrando, sigue creando, sigue formando algo nuevo dentro de nosotros.
No somos lo que nos lastimó.
Somos lo que Dios está formando a través de la fe.
Como José, que a pesar de la traición nunca dejó de confiar, nosotros también можем seguir adelante con una fe viva. Cada herida sanada por Dios se convierte en el anuncio de un nuevo comienzo.
Anoche, en medio del silencio, una palabra se repetía suavemente en mi interior:
Génesis.
No era una voz fuerte, pero sí constante… como un eco que no quería ser ignorado. En ese momento entendí que Dios me estaba hablando.
Génesis… el principio. El comienzo de todo.
Había estado luchando con heridas del pasado, con momentos que dejaron marcas profundas. Pero al escuchar esa palabra, comprendí que Dios no quiere que vivamos anclados al dolor.
Él nos recuerda que cada día con Él es un nuevo comienzo.
Que no somos lo que nos hirió…
sino lo que Él está formando en nosotros:
una mujer de fe viva, una hija que camina confiada en Sus promesas.
Hoy quiero dejarte esta verdad:
No permitas que el dolor defina tu historia.
Permite que Dios escriba un nuevo Génesis en tu vida.
Así como en el principio Él creó luz en medio de la oscuridad, también puede traer luz a cualquier rincón herido de tu corazón.
Sigue creyendo.
Sigue avanzando.
Dios siempre está listo para hacer algo nuevo en ti.
“En el principio creó Dios los cielos y la tierra.
Génesis 1:



