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SEIS BANDERAS ROJAS EN UNA RELACIÓN

Texto base: Proverbios 6:16-19 «Seis cosas aborrece Jehová, y aun siete abomina su alma: los ojos altivos, la lengua mentirosa, las manos derramadoras de sangre inocente, el corazón que maquina pensamientos inicuos, los pies presurosos para correr al mal, el testigo falso que habla mentiras y el que siembra discordia entre hermanos.»

En nuestros días se ha popularizado una expresión que seguramente todos hemos escuchado: «banderas rojas». Se utiliza para describir aquellas señales de advertencia que nos indican que una relación puede volverse dañina si no se corrigen ciertos comportamientos.

Muchas personas buscan esas banderas rojas en un noviazgo, en un matrimonio, en una amistad o incluso en una relación de trabajo. Pero hoy debemos hacernos una pregunta mucho más importante: ¿Cuáles son las banderas rojas que Dios señala?

En el pasaje que hemos leído encontramos una lista de actitudes que Dios no sólo desaprueba, sino que aborrece, porque destruyen la vida de las personas, dañan las familias, dividen las iglesias y rompen las relaciones.

Más que buscar estas señales en los demás, debemos examinarnos a nosotros mismos. La mejor manera de proteger nuestras relaciones es permitiendo que Dios transforme nuestro corazón.

I. PRIMERA BANDERA: UN CORAZÓN LLENO DE SOBERBIA

«Los ojos altivos.» (v. 17)

La soberbia es una de las actitudes más destructivas dentro de cualquier relación. La persona orgullosa menosprecia a los demás, no acepta consejos, nunca reconoce sus errores y trata a las personas como inferiores. Con frecuencia utiliza palabras de burla, desprecio o sarcasmo porque se considera superior.

Dios nos llama a vestirnos de humildad, pues donde reina el orgullo es muy difícil que florezca el amor, el perdón y la unidad.

II. SEGUNDA BANDERA: UNA BOCA LLENA DE MENTIRAS

«La lengua mentirosa.» (v. 17)

Toda relación sana se sostiene sobre la confianza. Pero cuando la mentira entra, la confianza comienza a desaparecer.

Mentir no consiste únicamente en decir algo falso. También mentimos cuando ocultamos la verdad, damos medias verdades o aparentamos ser lo que realmente no somos. La sinceridad fortalece las relaciones; la mentira siempre termina destruyéndolas.

III. TERCERA BANDERA: MANOS VIOLENTAS

«Las manos derramadoras de sangre inocente.» (v. 17)

La violencia nunca será justificable dentro de una relación. Una persona que no sabe controlar su carácter puede causar un profundo daño a quienes la rodean.

Debemos recordar que la violencia no comienza con un golpe. Muchas veces empieza con un grito, una amenaza, una humillación, un empujón o palabras ofensivas. Dios nos llama a tratar a los demás con amor, respeto y dominio propio.

IV. CUARTA BANDERA: UN CORAZÓN QUE MAQUINA EL MAL

«El corazón que maquina pensamientos inicuos.» (v. 18)

Hay personas cuyos pensamientos están continuamente inclinados hacia el pecado. Lo que llena el corazón termina reflejándose en las palabras y en las acciones.

Quien vive alimentando pensamientos impuros, manipulando a otros o buscando únicamente satisfacer sus propios deseos, difícilmente podrá construir una relación basada en el amor, el respeto y la fidelidad. Dios desea que nuestros pensamientos sean limpios y agradables delante de Él.

V. QUINTA BANDERA: AMOR POR LA MUNDANALIDAD

«Los pies presurosos para correr al mal.» (v. 18)

Son personas que nunca tienen tiempo para Dios ni muestran interés por buscarle, pero siempre están disponibles para correr detrás de los placeres del mundo, los vicios, las fiestas y todo aquello que alimenta la carne.

La Palabra de Dios nos advierte:

«No os unáis en yugo desigual con los incrédulos.» (2 Corintios 6:14)

Quien ama más el mundo que a Dios terminará arrastrando a otros por el mismo camino. Por eso debemos cuidar con quién decidimos caminar.

VI. SEXTA BANDERA: SEMBRAR DIVISIÓN Y DISCORDIA

«El testigo falso que habla mentiras, y el que siembra discordia entre hermanos.» (v. 19)

Una persona que procura enfrentarnos con nuestra propia familia, con nuestros hermanos en la fe o con quienes nos aman, no está actuando conforme al corazón de Dios.

El chisme, la calumnia, la manipulación y la mentira destruye hogares, amistades e iglesias. Dios ama la unidad y aborrece todo aquello que divide a Su pueblo.

Debemos cuidar siempre el amor, el respeto y la comunión dentro de nuestra familia y entre los hermanos en Cristo.

Reflexión final

Estas son las banderas rojas que Dios nos manda reconocer y evitar. No fueron escritas para que solamente señalamos los errores de los demás, sino para que permitamos que el Espíritu Santo examine nuestro propio corazón.

Antes de preguntarnos si alguien más posee estas actitudes, preguntémonos si alguna de ellas necesita ser arrancada de nuestra vida.

Cuando Cristo gobierna el corazón, la soberbia es reemplazada por humildad; la mentira por la verdad; la violencia por la mansedumbre; los malos pensamientos por la santidad; el amor al mundo por el amor a Dios; y la discordia por la paz.

Que nuestra oración sea la del salmista:

«Examíname, oh Dios, y conoce mi corazón; pruébame y conoce mis pensamientos; y ve si hay en mí camino de perversidad, y guíame en el camino eterno.» (Salmo 139:23-24).

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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