
Los cristianos nacidos de nuevo estamos llamados a levantar un estándar diferente: el de la verdad, la justicia y la santidad. Ese es el emblema del sagrado mandato que Dios ha confiado a Su pueblo y el camino hacia la verdadera libertad, una libertad que solo Jesucristo puede conceder a nuestra amada nación.
Como creyentes, debemos permanecer unidos en espíritu y en verdad, siendo auténticos voceros del Reino de Dios. Nuestra misión es llevar en alto el estandarte de Dios, Patria y Libertad, no sólo con nuestras palabras, sino también con nuestro testimonio y nuestra manera de vivir.
La esperanza de una nación no descansa en las fuerzas humanas, sino en el fundamento firme que Dios ha establecido: Jesucristo, la Piedra Angular. Solo edificando sobre Él podremos permanecer firmes en medio de cualquier crisis.
«Por tanto, así dice el Señor Dios: He aquí, yo he puesto por fundamento en Sion una piedra, piedra probada, angular, preciosa, de cimiento estable; el que creyere, no se apresure. ISAÍAS 28-16-



