
Hay momentos en la vida en que el corazón parece perder sus fuerzas y el alma siente el peso del cansancio espiritual. Sin embargo, Dios sigue llamando a sus hijos a regresar a la fuente que nunca deja de fluir.
El Señor restaura al que se acerca a Él con humildad y fe. Su Espíritu renueva las fuerzas del cansado, despierta nuevamente la pasión por Su presencia y enciende el anhelo de buscarle con un corazón sincero. Cuando volvemos al lugar de la comunión, la sequía se transforma en abundancia, el desaliento en esperanza y la debilidad en fortaleza.
Hoy es un tiempo para abrir el corazón a la obra restauradora del Espíritu Santo. Dios desea que caminemos en la plenitud de Su gracia, disfrutando de Su favor y viviendo conforme a la herencia eterna que Cristo Jesús nos otorgó mediante Su sacrificio en la cruz.
No permitamos que las circunstancias apaguen el fuego de nuestra fe. El Señor sigue siendo el mismo: fiel para restaurar, levantar y hacer brotar ríos de agua viva en aquellos que confían en Él.
«Porque derramaré aguas sobre el sequedal, y ríos sobre la tierra árida; mi Espíritu derramaré sobre tu generación, y mi bendición sobre tus renuevos.»Isaías 44:3
«El que cree en mí, como dice la Escritura, de su interior correrán ríos de agua viva.»
Juan 7:38.



