Articulos

El Borde de Su Manto: La Fe que Toca a Cristo y Recibe Su Poder Sanador

«Y todos los que le tocaban quedaban sanos. Marcos 6:56

La Biblia nos presenta uno de los testimonios más conmovedores del poder de Jesucristo: una mujer que, después de doce años de sufrimiento, encontró en un solo instante la sanidad que nadie había podido darle. Su milagro no ocurrió por un ritual, ni por un objeto, sino por una fe genuina depositada en el Hijo de Dios.

Esta enseñanza nos recuerda que cuando las fuerzas humanas llegan a su límite, Cristo continúa siendo la esperanza que nunca falla. La ciencia, la medicina y los recursos humanos son valiosos, pero nuestra confianza suprema siempre debe estar puesta en Jesucristo, el único que tiene poder sobre la enfermedad, el pecado y la muerte.

¿Por qué existe el dolor y la enfermedad?

La Palabra de Dios nos enseña que vivimos en un mundo afectado por el pecado. El sufrimiento puede tener diferentes propósitos dentro del plan de Dios: puede ser consecuencia de la condición caída de la humanidad, una prueba de nuestra fe, una oportunidad para volver nuestro corazón al Señor o una ocasión para que su gloria sea manifestada.

El profeta Isaías describe al Mesías diciendo:

Isaías 53:3

«Despreciado y desechado entre los hombres, varón de dolores, experimentado en quebranto; y como que escondimos de él el rostro, fue menospreciado, y no lo estimamos.»

Asimismo, Jesús reprendió a quienes aparentaban una fe externa mientras su corazón permanecía lejos de Dios:

Marcos 7:6

«Este pueblo de labios me honra, mas su corazón está lejos de mí.»

Más que buscar únicamente un milagro, el Señor desea que nuestro corazón vuelva completamente a Él.

La fe que tocó el borde de Su manto

El Evangelio relata que una mujer, enferma durante doce años, decidió acercarse a Jesús convencida de que bastaría con tocar el borde de Su manto.

Mateo 9:20-22

«Y he aquí una mujer enferma de flujo de sangre desde hacía doce años, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; porque decía dentro de sí: Si tocare solamente su manto, seré salva. Pero Jesús, volviéndose y mirándola, dijo: Ten ánimo, hija; tu fe te ha salvado. Y la mujer fue salva desde aquella hora.»

Este milagro no fue un hecho aislado. Más adelante, las multitudes buscaban al Señor con la misma fe.

Marcos 6:55-56

«Y recorriendo toda la tierra de alrededor, comenzaron a traer de todas partes enfermos en lechos, a donde oían que estaba. Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos, ponían en las calles a los que estaban enfermos, y le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.»

En el relato de Lucas, Jesús mismo revela que el poder de Dios había obrado mediante aquella fe sincera.

Lucas 8:43-46

«Pero una mujer que padecía de flujo de sangre desde hacía doce años, y que había gastado en médicos todo cuanto tenía, y por ninguno había podido ser curada, se le acercó por detrás y tocó el borde de su manto; y al instante se detuvo el flujo de su sangre. Entonces Jesús dijo: ¿Quién es el que me ha tocado?… Pero Jesús dijo: Alguien me ha tocado; porque yo he conocido que ha salido poder de mí.»

¿Qué significa «tocar el borde de Su manto»?

La Escritura no enseña que exista poder en una prenda de vestir, sino en la persona de Jesucristo. El borde de Su manto representa el acercamiento humilde y confiado al Salvador.

Hoy también todos tenemos acceso a Cristo mediante la fe. Podemos acercarnos a Él en oración, creyendo que escucha a quienes le buscan con un corazón sincero.

Cristo llevó nuestras enfermedades

La obra de la cruz es la mayor demostración del amor de Dios. Allí Jesús cargó con nuestros pecados y abrió el camino para nuestra reconciliación con el Padre.

Isaías 53:4-7

«Ciertamente llevó él nuestras enfermedades, y sufrió nuestros dolores… Mas él herido fue por nuestras rebeliones, molido por nuestros pecados; el castigo de nuestra paz fue sobre él, y por su llaga fuimos nosotros curados. Todos nosotros nos descarriamos como ovejas… mas Jehová cargó en él el pecado de todos nosotros…»

Esta promesa nos anima a confiar plenamente en el Señor, sabiendo que Él es poderoso para sanar conforme a su perfecta voluntad y, sobre todo, para concedernos la salvación eterna.

Conclusión

Jesús sigue invitando a todos a acercarse a Él. Quien deposita su confianza en Cristo encuentra perdón, paz y esperanza. Él continúa siendo el mismo ayer, hoy y por los siglos.

Recordemos la promesa del Evangelio:

Marcos 6:56

«Y dondequiera que entraba, en aldeas, ciudades o campos… le rogaban que les dejase tocar siquiera el borde de su manto; y todos los que le tocaban quedaban sanos.»

Y también la esperanza expresada en Job:

Job 5:18

«Porque él es quien hace la llaga, y él la vendará; Él hiere, y sus manos curan.»

Que este mensaje nos motive a permanecer cerca del Señor, orando unos por otros y confiando plenamente en su amor y en su soberana voluntad.

Oración de fe

«Señor Jesús, hoy me acerco a Ti con un corazón humilde. Reconozco que necesito tu perdón y tu gracia. Creo que moriste en la cruz por mis pecados y que resucitaste para darme vida eterna. Te recibo como mi Señor y Salvador. Limpia mi vida, fortalece mi fe y ayúdame a caminar cada día contigo. En tu nombre, Jesús. Amén.»

Como dice la Escritura:

Juan 1:12

«Mas a todos los que le recibieron, a los que creen en su nombre, les dio la potestad de ser hechos hijos de Dios.

Fuente: Adaptado y desarrollado a partir de la reflexión «El Borde de Su Manto», de Alberto Vega, con edición, estructura y enriquecimiento bíblico para enseñanza y predicación.

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba