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El amor de Dios por un corazón obstinado

Verdaderamente el amor de nuestro Dios es extraordinario, muchas veces incomprensible, y una de las manifestaciones de ese amor extraordinario e incomprensible de nuestro Dios es la manera como nos ama aun cuando tenemos un corazón obstinado, que no quiere acercarse a Dios, que no quiere obedecer su llamado a nuestra vida. OSEAS 11-1-4-

Comprendamos primeramente que es la OBSTINACIÓN: es un estado de ánimo muy habitual entre los seres humanos que se caracteriza por la terquedad y se manifiesta cuando una persona se mantiene férreamente en una idea o una postura que puede estar equivocada.

El problema de la obstinación es que ni siquiera el ruego o la demostración a través de argumentos que muestran que está equivocado lo harán modificar su postura, porque quien actúa de este modo es un caprichoso y por lo tanto el capricho lo dominará por completo y no aceptará de ningún modo cambiar su manera pensar

Pero el peor de los casos de obstinación es volvernos obstinados hacia el Señor, que lo único que quiere para nosotros es bendecirnos y restaurarnos.

El pueblo de Israel era un pueblo obstinado, pero el Señor nunca dejó de amarlos, nunca se cansó de buscarlos y llamarlos, y ese mismo amor del Señor se manifiesta aún hoy con muchos de nosotros que lastimosamente al igual que Israel tenemos un corazón obstinado.

Veamos en el texto que hemos leído cómo se manifiesta ese amor de Dios aun cuando nosotros seguimos obstinados en nuestra vida.

I) AUNQUE NOS HAYAMOS ALEJADO O ANDEMOS PERDIDOS, EL SEÑOR NO SE HA CANSADO DE BUSCARNOS Y LLAMARNOS (OSEAS 11.1)

Este es un versículo profético que tuvo su cumplimiento en nuestro Señor Jesucristo cuando sus padres huyeron a Egipto cuando Herodes dio la orden de matar a todos los niños menores de dos años.

Pero en nuestra vida este versículo es una muestra del amor del Señor por nosotros a pesar de que nosotros nos alejemos de él, pues Egipto simboliza el mundo, la mundanalidad, una vida en esclavitud de pecado, de vicios, y aunque andemos perdidos en Egipto él siempre nos llama, siempre nos busca, siempre sus ojos estan sobre nosotros, nunca nos abandona.

También este texto nos recuerda a nosotros que, aunque andemos lejos, aunque andemos lejos y perdidos en Egipto, NOSOTROS SOMOS HIJOS DE DIOS, el Señor no puede dejar de amarte, aunque andes lejos, porque tienes el ADN del Señor, su sangre está sobre tu vida, puedes andar lejos, puedes andar perdido, PERO NO DEJAS DE SER HIJO, y el Señor no te va a dejar.

II) DIOS NO DEJA DE AMARNOS Y CUIDARNOS A PESAR DE NUESTROS RECHAZOS A SU AMOR (OSEAS 11:2-2) 

No podemos negar que si algo es doloroso es el rechazo, sentir que las personas que amamos no quieren estar cerca de nosotros.

¿Nos hemos preguntado cuántas veces habremos hecho sentir eso en el corazón de nuestro Dios? Él nos llama, él nos busca, y en lugar de acercarnos a él muchas veces lo que hacemos es alejarnos más de él.

Muchas personas han experimentado el rechazo de la persona que aman, y a pesar de eso siguen insistiendo, pero llega el momento que se cansan y renuncian a esa persona, y eso es lo maravilloso de nuestro Dios, ÉL NO SE CANSA DE AMARNOS aun a pesar de nuestro corazón obstinado y nuestros rechazos.

Aunque no lo reconocemos, aunque no lo agradezcamos el Señor siempre nos ha ayudado, siempre nos ha cuidado, a pesar de andar lejos de él y rechazar muchas veces su llamado para volver a sus caminos, él nos ha tomado en sus brazos como un padre ayuda a su hijo cuando aprende a caminar.

III) A PESAR DE NUESTRO CORAZÓN OBSTINADO EL SEÑOR NOS TRAE DE REGRESO CON CUERDAS DE AMOR (OSEAS 11:4) 

Las cuerdas del pecado para alejarnos del camino del Señor pueden ser muy atractivas, pueden parecer buenas, pero en realidad son CUERDAS DE DOLOR, pues al final siempre nos llevaran a la esclavitud y al fracaso.

Pero las cuerdas del Señor muchas veces nos pueden parecer difíciles de soportar, pues la disciplina a nadie le gusta recibirla, pero esas cuerdas verdaderamente son CUERDAS DE AMOR, pues nos traen de regreso a los caminos del Señor para ser restaurados, para ser sanados, y para ser bendecidos.

Esas cuerdas de amor muchas veces pueden producir heridas y dolor, pero el Señor ha prometido que él mismo las curará (Job 5:18) 

CONCLUSIÓN: Hemos visto por medio de la palabra de Dios la manera maravillosa como nuestro Dios nos ama, aun cuando nuestro corazón está obstinado en vivir lejos de sus caminos, ¿Qué decisión vas a tomar hoy? ¿Seguirás rechazando el gran amor del Padre Celestial? Quita la obstinación de tu corazón, se humilde y vuelve hoy al camino del Señor.

Fuente:
Pastor Oscar Flores | EL SALVADOR

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