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Como vivir limpios en un mundo contaminado

TEXTO: PROVERBIOS 22:11 El que ama la limpieza de corazón, por la gracia de sus labios tendrá la amistad del rey.

Se cuenta que el Armiño, un pequeño animal conocido por la blancura de su pelaje, el cual era utilizado por la realeza para sus trajes de gala, protegía cuidadosamente su limpieza. Y cuenta la historia que los cazadores para atraparlo ensucian con barro la entrada de su refugio, y el Arminio antes de atravesar la suciedad que contaminaría su pelaje, prefería dejarse atrapar, y es por eso que se dice que el Arminio prefería morir limpio antes que vivir sucio…. ¡Qué bueno sería que los cristianos tuviéramos también ese deseo de cuidar la limpieza de nuestra vida!

En la actualidad vivimos en una sociedad preocupada por la contaminación del ambiente, del agua o del aire, pero existe una contaminación mucho más peligrosa: LA CONTAMINACIÓN DEL CORAZÓN.

Cada uno de nosotros vivimos rodeados de pecado, tentaciones, influencias, y de pensamientos y deseos carnales en nuestro interior que diariamente buscan contaminar nuestra vida espiritual.

La palabra de Dios nos enseña que por medio del sacrificio de Cristo hemos sido limpiados, justificados y librados de la condenación eterna del pecado (1 Corintios 6:11) Y esto erais algunos; mas ya habéis sido lavados, ya habéis sido santificados, ya habéis sido justificados en el nombre del Señor Jesús, y por el Espíritu de nuestro Dios.

Pero todavía enfrentamos la lucha diaria contra nuestra naturaleza carnal (Romanos 7:15) Porque lo que hago, no lo entiendo; pues no hago lo que quiero, sino lo que aborrezco, eso hago.

El versículo que hemos leído para comenzar nos habla de una característica preciosa del creyente: AMAR LA LIMPIEZA DE CORAZÓN, es decir, no solamente aparentar limpieza, no solamente hablar de santidad, sino amar o anhelar verdaderamente una vida limpia delante de Dios

Por eso surge una pregunta muy importante: ¿CÓMO PUEDE UN CRISTIANO VIVIR LIMPIO EN UN MUNDO CONTAMINADO? VEAMOS LO QUE NOS ENSEÑA LA PALABRA DE DIOS .

MANTENIENDO UNA CONCIENCIA SENSIBLE DELANTE DE DIOS
(EFESIOS 4:19) los cuales, después que perdieron toda sensibilidad, se entregaron a la lascivia para cometer con avidez toda clase de impureza.

Tenemos que comprender algo muy importante: EL PELIGRO NO ES SOLAMENTE PECAR, EL PELIGRO ES ACOSTUMBRARNOS AL PECADO EN NUESTRA VIDA.

El versículo que hemos leído nos habla de personas que perdieron toda sensibilidad y eso es un gran peligro en la vida cristiana, pues una conciencia sensible detecta rápidamente:

Pensamientos equivocados,
Orgullo,
Actitudes negativas
Palabras hirientes
Áreas donde estamos fallando, etc
Es por eso que el cristiano que quiere vivir limpio NO ENDURECE SU CORAZÓN; sino que escucha rápidamente la voz correctora del Espíritu Santo en su vida.

TENIENDO UNA ACTITUD DE CONFESIÓN Y ARREPENTIMIENTO CONTINUO
(1 JUAN 1:9-10) Si confesamos nuestros pecados, él es fiel y justo para perdonar nuestros pecados, y limpiarnos de toda maldad. 10 Si decimos que no hemos pecado, le hacemos a él mentiroso, y su palabra no está en nosotros.

Pero primero tenemos que comprender que confesar no es sólo admitir o reconocer el pecado, sino también arrepentirnos, pedir perdón a Dios y TENER EN EL CORAZÓN EL VERDADERO DESEO DE NO VOLVER A CAER EN EL MISMO PECADO.

Pues en la vida cristiana no solamente se trata de ser limpiados, sino de ser transformados por medio del poder de nuestro Dios.

Podemos decir entonces que EL CRISTIANO DE CORAZÓN LIMPIO NO ES EL QUE NUNCA FALLA…SINO EL QUE CORRE RÁPIDAMENTE HACIA DIOS CUANDO HA FALLADO (Salmos 41:4) Yo dije: Jehová, ten misericordia de mí; Sana mi alma, porque contra ti he pecado.

FRASE: El creyente limpio no es el que nunca cae… sino el que nunca deja de volver a Dios.

PERMANECIENDO CONSTANTEMENTE EN CONTACTO CON LA PALABRA DE DIOS
(JUAN 15:3) Ya vosotros estáis limpios por la palabra que os he hablado.

Así como cada día no podemos estar limpios ni sentirnos limpios si no nos damos una buena ducha, igualmente como cristianos no podemos vivir limpios si no tenemos contacto diario con la palabra de Dios.

La palabra es como agua que nos lava y nos purifica

(Efesios 5:25-26) Maridos, amad a vuestras mujeres, así como Cristo amó a la iglesia, y se entregó a sí mismo por ella, 26 para santificarla, habiéndola purificado en el lavamiento del agua por la palabra,

(Salmos 119:9) ¿Con qué limpiará el joven su camino? Con guardar tu palabra.

La Palabra nos limpia porque: Revela el pecado, corrige pensamientos, confronta motivaciones y renueva la mente (Hebreos 4:12) Porque la palabra de Dios es viva y eficaz, y más cortante que toda espada de dos filos; y penetra hasta partir el alma y el espíritu, las coyunturas y los tuétanos, y discierne los pensamientos y las intenciones del corazón.

Lastimosamente muchos cristianos quieren victoria sobre el pecado con poca exposición a la palabra de Dios, pero la limpieza espiritual requiere que tengamos contacto constante con la Palabra del Señor..

CORTANDO AQUELLAS COSAS QUE ALIMENTAN EL PECADO EN NUESTRA VIDA
(Romanos 13:13-14) Andemos como de día, honestamente; no en glotonerías y borracheras, no en lujurias y lascivias, no en contiendas y envidia, 14 sino vestíos del Señor Jesucristo, y no proveáis para los deseos de la carne.

Muchas veces pedimos: “Señor, límpiame”, pero seguimos alimentando el pecado en nuestra vida, pedimos libertad, pero dejamos abierta la puerta a lo que nos esclaviza.

Podemos ver que en Romanos 13:14 se nos da una orden clara: “NO PROVEÁIS PARA LOS DESEOS DE LA CARNE.”

Verdaderamente Dios quiere limpiarnos, pero también ESPERA QUE NOSOTROS TOMEMOS DECISIONES RADICALES CON AQUELLO QUE NOS HACE CAER.

¿CÓMO ALIMENTAMOS EL PECADO EN NUESTRA VIDA?
Manteniendo amistades que nos empujan a lo malo.

Consumiendo contenido que contamina nuestra mente.

Conservando conversaciones o relaciones con personas que despiertan nuestra debilidad.

Justificando pequeños pecados que poco a poco endurecen el corazón.

El problema es que nosotros queremos tener victoria espiritual, pero seguimos dandole de comer a lo mismo que queremos vencer.

Es como alguien que pide sanidad, pero continúa consumiendo aquello que destruye su salud.

Hay creyentes que oran por pureza… pero no cortan las páginas, las conversaciones, los mensajes, las imágenes o los ambientes que alimentan su tentación.

Tenemos que comprender muy bien que HAY COSAS QUE NO SE VENCEN SOLAMENTE CON ORACIÓN, SINO CON DECISIONES.

FRASE: “No podemos pedirle a Dios que apague un fuego mientras nosotros seguimos echándole leña al pecado.”

CONCLUSIÓN: No se trata de aparentar santidad, sino de mantener una conciencia sensible, correr continuamente al arrepentimiento, permanecer en la Palabra y tomar decisiones firmes contra aquello que alimenta el pecado.El mundo seguirá contaminado, las tentaciones seguirán existiendo, pero la pregunta es: ¿amamos realmente una vida limpia delante del Señor? Que nuestro deseo no sea solamente escapar de las consecuencias del pecado, sino agradar a Dios con un corazón limpio.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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