
TEXTO: SALMO 69:1-2 Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. 2 Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Seguramente todos hemos visto en las películas o hemos escuchado hablar de las famosas “Arenas movedizas”, pues en la realidad existen, no son inventos de Hollywood.
La arena movediza es una mezcla saturada de arena, arcilla y agua, que a simple vista parece sólida pero que cuando alguien se para sobre ella el agua y la arena se separan y se convierte instantáneamente en una trampa de fluido espeso que no soporta el peso… y te hundes.
¿Cual es el peligro de estas arenas movedizas? Normalmente las personas no se hunden por completo, sino hasta la mitad del cuerpo, pero el mayor peligro es el agotamiento absoluto por tratar de salir, es decir, perder todas las fuerzas por luchar equivocadamente.
Seguramente la gran mayoría de nosotros no nos hundiremos en las arenas movedizas, pero HAY MUCHÍSIMAS PERSONAS QUE VIVEN HUNDIDAS en vicios, en adicciones, en deudas, en relaciones destructivas, en afanes, en la tristeza, en la ansiedad, etc.
Y verdaderamente hay momentos en la vida en los cuales nos hemos sentido como lo expresa el Vs 2: Estoy hundido en cieno profundo, donde no puedo hacer pie; He venido a abismos de aguas, y la corriente me ha anegado.
Lastimosamente muchas personas se están hundiendo y no buscan ayuda, tratan de salir en sus fuerzas, en su capacidad, y poco a poco se van hundiendo más, y se van quedando sin fuerzas, hasta el punto que simplemente dejan de luchar y se terminan de hundir.
Pero este dia la pregunta es muy importante: ¿CUANDO VAS A DECIDIR DEJAR DE HUNDIRTE? ¿CUANDO VAS RECONOCER QUE NECESITAS AYUDA? ¿CUANDO VAS A RECONOCER QUE NO VAS A PODER SALIR SOLAMENTE EN TUS FUERZAS?
ES POR ESO QUE CUANDO DECIDAS DEJAR DE HUNDIRTE:
I) CLAMA A DIOS POR AYUDA
(SALMO 69:1) Sálvame, oh Dios, Porque las aguas han entrado hasta el alma. / (Salmos 55:16) En cuanto a mí, a Dios clamaré; Y Jehová me salvará.
Tenemos que reconocer que cuando una persona está en peligro no solamente pide ayuda, ¡Grita por auxilio!, y ese es el significado de la palabra CLAMAR: dar voces pidiendo favor o ayuda, o pedir algo con vehemencia y fuerza.
En el contexto bíblico y espiritual, CLAMAR NO ES UNA ORACIÓN COMÚN Y SILENCIOSA; ES UNA EXPRESIÓN DE AUXILIO DESESPERADA, audible y profunda que nace de una necesidad extrema.
En la Biblia podemos ver que el clamor del pueblo de Dios ocurría cuando las fuerzas humanas se habían agotado por completo y el mejor ejemplo lo encontramos en (Éxodo 2:23) Los hijos de Israel gemían a causa de la servidumbre, y clamaron; y subió a Dios el clamor de ellos. Este clamor es el de una persona que se siente desamparada, hundida en la desesperación y la desesperanza y que ya no tiene otra salida más que LA INTERVENCIÓN DE NUESTRO DIOS.
Es por eso que nuestro Dios nos dice CLAMA A MÍ Y YO TE RESPONDERÉ (Jeremías 33:3) Clama a mí, y yo te responderé, y te enseñaré cosas grandes y ocultas que tú no conoces. En este versículo Dios declara que cuando clamamos a Él se activan cosas extraordinarias a favor de nuestra vida para rescatarnos ahí donde nos encontremos.
II) DEJA DE LUCHAR SOLO Y ACEPTA LA AYUDA QUE DIOS TE ENVÍA
(ECLESIASTÉS 4:9-10) Mejores son dos que uno; porque tienen mejor paga de su trabajo. 10 Porque si cayeren, el uno levantará a su compañero; pero ¡ay del solo! que cuando cayere, no habrá segundo que lo levante.
Lastimosamente hay personas que oran y claman cuando se sienten hundidos, PERO RECHAZAN LA AYUDA QUE DIOS LES ENVÍA: Un pastor, un líder, un amigo cristiano, su propia familia o los hermanos de la iglesia.
Una de las razones por las que alguien sigue hundiéndose es EL ORGULLO. Son personas que CLAMAN POR AYUDA PERO RECHAZAN A LOS QUE DIOS MANDA PARA AYUDARLES, pues no comprenden que Dios muchas veces responde nuestras oraciones enviando personas para sostenernos.
Tenemos que comprender que hay personas que están en situaciones en las cuales no necesitan solamente una oración sino que también necesitan quitar la soberbia de su corazón y permitir que alguien les ayude a salir.
Verdaderamente nuestro Dios es todopoderoso y puede obrar sobrenaturalmente cuando Él quiere, pero también es cierto que muchas veces el Señor utiliza medios humanos para rescatarnos, orientarnos y ayudarnos a salir adelante (Oseas 11:4) Con cuerdas humanas los atraje, con cuerdas de amor; y fui para ellos como los que alzan el yugo de sobre su cerviz, y puse delante de ellos la comida.
FRASE: «No rechaces la cuerda que Dios te está lanzando por medio de las personas que Él ha puesto para rescatarte.»
III) DEJA DE AFERRARTE A LO QUE TE ESTÁ HUNDIENDO
(SALMOS 38:4) Porque mis iniquidades se han agravado sobre mi cabeza; Como carga pesada se han agravado sobre mí.
Imaginemos a una persona atrapada en arenas movedizas llevando una pesada mochila sobre su espalda. Lógicamente para dejar de hundirse lo primero que debe hacer es soltar ese peso.
El problema es que muchos quieren salir de aquello en lo que se encuentran hundidos, pero siguen abrazando lo que los hunde:
Relaciones tóxicas.
Pecados ocultos.
Malas amistades.
Amargura.
Vicios.
Malas decisiones financieras.
Es necesario comprender que no basta con pedir ayuda; también hay que TOMAR LA DECISIÓN DE SOLTAR AQUELLO QUE NOS ESTÁ HUNDIENDO (Hebreos 12:1) Por tanto, nosotros también, teniendo en derredor nuestro tan grande nube de testigos, despojémonos de todo peso y del pecado que nos asedia, y corramos con paciencia la carrera que tenemos por delante,
FRASE: Nunca saldrás de aquello que te hunde mientras sigas abrazándolo.
IV) RECUERDA QUE DIOS ES ESPECIALISTA EN RESCATAR A LOS QUE SE ESTÁN HUNDIENDO
(SALMO 40:1-3) Pacientemente esperé a Jehová, Y se inclinó a mí, y oyó mi clamor. 2 Y me hizo sacar del pozo de la desesperación, del lodo cenagoso; Puso mis pies sobre peña, y enderezó mis pasos. 3 Puso luego en mi boca cántico nuevo, alabanza a nuestro Dios. Verán esto muchos, y temerán, Y confiarán en Jehová.
Tenemos que saber que el enemigo siempre quiere convencer a las personas de que ya es demasiado tarde para salir de la situación en la cual están hundidos.
Pero en la Biblia podemos encontrar la historia de hombres y mujeres que parecían hundidos pero Dios los rescató:
David en la angustia.
Daniel en el foso de los leones,
Sadrac, Mesac y Abed Nego en el horno de fuego,
Pedro en las aguas.
Es por eso que hoy podemos estar seguros que PARA NUESTRO DIOS NADIE ESTÁ DEMASIADO HUNDIDO PARA SER RESCATADO (Salmos 103:4) El que rescata del hoyo tu vida, El que te corona de favores y misericordias;
CONCLUSIÓN: Hoy Dios te dice: “Ya no sigas luchando solo. Llama a mí. Pon tus cargas sobre mí. Acepta la ayuda que he puesto a tu alrededor. Suelta aquello que te está hundiendo y comienza a caminar en obediencia”. No importa qué tan profundo sea el lodo en el que te encuentres, la mano de Dios es más poderosa que cualquier problema, pecado, adicción o circunstancia. La pregunta ya no es si Dios puede rescatarte, porque Él ha demostrado una y otra vez que sí puede hacerlo, La pregunta es: ¿Cuándo vas a decidir dejar de hundirte? Porque el día que tomes la decisión de clamar al Señor y confiar en Él, descubrirás que su mano todavía tiene poder para levantarte, restaurarte y darte una nueva oportunidad.



