
Esta madrugada tuve un sueño que me llevó hasta Santiago de los Caballeros.
Me encontraba en un acto público donde el Presidente de la República se preparaba para una rueda de prensa. Yo había llegado acompañada de un hermano arquitecto. En medio de aquella escena, el Presidente lo señaló y le dijo:
Ven, siéntate a mi lado.
Luego expresó unas palabras que quedaron grabadas en mi corazón:
Antes de finalizar el año vengo a decirles a todos los arquitectos de esta ciudad que vengo con un nuevo reinicio para todos y para la ciudad de Santiago.
Y entonces escuché dentro de mí:
“Reciban esa palabra, santiagueros.”
Al despertar, le conté el sueño a mi hermano. Su respuesta fue inmediata:
“Recibo eso. Nosotros necesitamos volver a trabajar. Se han olvidado de los arquitectos con títulos y sabiduría.”
Sus palabras me hicieron detenerme a pensar.
Un arquitecto no solamente dibuja planos. Su profesión está vinculada con construir, ordenar, transformar espacios y participar en el desarrollo de una ciudad. Por eso, la imagen de un arquitecto siendo llamado a sentarse junto al gobernante y escuchar una palabra de reinicio resulta particularmente significativa dentro del sueño.
No sé si este sueño tendrá alguna expresión concreta en el futuro, y tampoco pretendo convertirlo en una predicción política. Los sueños deben ser discernidos con oración, prudencia y a la luz de la Palabra de Dios.
Pero sí puedo recoger aquello que dejó en mi corazón: la esperanza de un nuevo comienzo para Santiago y para quienes desean poner nuevamente sus conocimientos, experiencia y capacidad de trabajo al servicio de la ciudad.
Santiago tiene historia, identidad, profesionales, trabajadores, jóvenes, familias y hombres y mujeres que han contribuido durante generaciones a su crecimiento. Un reinicio también puede significar volver a mirar hacia ellos, reconocer sus capacidades y abrir espacios para que puedan aportar.
Quizás la palabra más sencilla sea precisamente la que escuché en el sueño:
REINICIO.
Un reinicio para trabajar.
Un reinicio para construir.
Un reinicio para reconocer el conocimiento y la experiencia.
Un reinicio para mirar hacia adelante.
Y sobre todo, un reinicio que pueda traer esperanza a una ciudad que tiene mucho todavía por aportar a la República Dominicana.
Santiago, recibamos esta palabra con prudencia, oración y espera.



