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¿Todos o algunos?

LUCAS 9:23-24 En estos textos podemos encontrar dos tipos de personas o dos grupos:

El total de las personas que escucharon el llamado del Señor para seguirle, y escucharon cual es el precio que hay que pagar para hacerlo.

El grupo reducido de personas que están dispuestos a negarse a sí mismos, que están dispuestos a tomar su cruz cada día, que toman la decisión de seguir a Cristo por convicción

Si reflexionamos en nuestra vida cristiana actualmente ¿de cuál de los dos grupos somos nosotros?

¿Soy de los todos? Que solo oigo el llamado, que solamente sigo de lejos, que solamente visito la iglesia, pero no estoy dispuesto a tomar la cruz para seguir a Cristo.

¿COMO PODEMOS SER DE ESOS ALGUNOS QUE ESTAN DISPUESTOS A SEGUIR A CRISTO POR CONVICCION Y CON COMPROMISO? 

DEBEMOS ESTAR SEGUROS DE QUE SIEMPRE HABRA OPOSICIÓNY LUCHA, PERO EN CRISTO TENDREMOS VICTORIA (2 TIMOTEO 2:12)

El texto es claro y nos dice que toda persona que quiera vivir piadosamente, es decir, que quiera vivir una vida consagrada para Dios, haciendo su voluntad, siguiendo su camino, será perseguido por el enemigo.

Tenemos que saber que cuando decidimos de corazón seguir el camino del Señor estamos entrando en un verdadero campo de batalla espiritual (Efesios 6:12)

Pero tenemos que tener también la seguridad que no estamos solos, Dios está con nosotros y es más poderoso el que está en nosotros que el que esta contra nosotros (1 Juan 4:4)

NUESTRAS DECISIONES Y NUESTRAS PRIORIDADES TIENEN QUE ESTAR POR SOBRE NUESTRAS CIRCUNSTANCIAS (1 CORINTIOS 15:58)

Las circunstancias de nuestra vida son cambiantes, muchas de ellas no están bajo nuestro control, no dependen de nosotros.

Nuestras condiciones económicas, familiares, geográficas, laborales, pueden cambiar, pero nuestra decisión de seguir a Cristo tiene que ser la principal prioridad de nuestra vida.

Tenemos que mantener nuestra decisión firme y constante.

NUESTRA CONVICCIÓN TIENE QUE SER NUESTRA MOTIVACIÓN Y NO UNA EMOCIÓN (JUAN 6:60-61 / 66-68)

Muchas de las personas que seguían a Jesús por emoción, por los milagros que hacía, por la comida que les daba, o por que esperaban que Jesús fuera el libertador de los judíos de la opresión del imperio Romano, al escuchar lo que implicaba seguirlo y ser su discípulo, se desmotivaron, se desilusionaron.

Pero Pedro no seguía a Jesús por emoción, sino por la convicción que él tenía sobre Jesús, porque él sabía que solamente Jesús podía darle palabras de vida eterna.

Si nosotros queremos seguir a Cristo no podemos hacerlo por emoción, sino por amor, reflexionando en TODO lo seguirlo significa (Lucas 14:25-29) Así como una pareja reflexiona en todo lo que significa estar casados, todo lo que hay que pagar, todo lo que cada uno tiene que sacrificar o dejar en sus vidas, pero a pesar de todo por amor están dispuestos a hacerlo.

NUESTRO ANHELO TIENE QUE SER TERMINAR VICTORIOSOS LA CARRERA Y GUARDAR LA FE HASTA EL FINAL DE NUESTRA VIDA (2 TIMOTEO 4:7)

El apóstol Pablo no corría solo por correr, el corría la carrera de la vida cristiana con el objetivo de alcanzar el galardón del Señor.

Igualmente nosotros debemos de correr la carrera de la vida cristiana, sin apartarnos, sin volver atrás, y si caemos levantarnos.

En nuestro corazón tiene que estar el deseo de no caer (1 Corintios 10:12) 

Fuente:
pastor Oscar Flores

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