La profecía de la alabanza y adoración alumbran un nuevo año

La profecía de la alabanza y adoración alumbran un nuevo año

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La esperanza viviente de la República Dominicana, está cifrada en la concordia, hermandad, solidaridad, afecto fraternal de equidad, alegría, gozo y paz, siguen emanando el fuego del amor de Dios en cada uno de los corazones que laten sin cesar como un testimonio divino y humano en que Dios está con nosotros en nosotros y por nosotros.

Presencia de todo ello no significa que en nuestra existencia aún a pesar de todo, siendo Dios nuestro Padre Celestial, diseñador del universo, la tierra y su plenitud y todo lo que en él habita, el amor sigue siendo fértil para los que no tienen esperanza, para lo que hay sido engañado en creer que todo está perdido, no todo está perdido en nuestra nación de las buenos valores y principios cristianos, que son los fundamentos de nuestra nación, que contribuyen al proceso de construcción de una nación, como la nuestra en vía de crecimiento y desarrollo.

Conscientes de las circunstancias adversas de los tiempos que hoy nos ha tocado vivir, difíciles y peligrosos, podemos decir a viva voz que aún estamos a tiempo de levantarnos y elevarnos a las alturas de los cielos, como el ave fénix, y revestirnos de valor, amor, fe y esperanza, reconociendo que no todo está perdido, para los que han perdido la sensibilidad de ver la sonrisa de un niño ,el futuro de la Nación Soberana en Dios, Patria y Libertad Cito JUAN 8-32- «Y conoceréis la verdad, y la verdad os hará libres». Nos hace recordar en todas las promesas que la Biblia muestra un Cristo Vivo y de Poder en toda nuestra comunidad.

Dice la Biblia, en Lamentaciones 3-22-23- que sus Misericordias son nuevas cada mañana, es por eso que las Alabanza y Adoración genuinas en la fe del poder de Dios, nunca dejará de ser, la naturaleza misma, a una alaban a Dios, las flores, los árboles y sus frutos, las palomas que vuelan, los cielos de nuestra tierra, el correteo de los animales del campo, la lluvia que cae, los ríos y riachuelos del campo, alaban a Dios en toda su excelencia por su amor, los royos del sol y los colores del arco iris que anuncian nuevos días de Paz y Armonía.

Es por ello que la alabanza y adoración forman parte de nuestro hálito de vida, nuestra respiración es un testimonio de vida y poder, él poder palpar, oler, degustar es una gran alabanza de Dios que nos ha creado por toda la eternidad, porque nuestras almas son inmortales, siempre habremos de saber de la adoración, porque fuimos creados para la alabanza y adoración a Dios, por lo tanto tu vida es una alabanza y adoración al Rey de Reyes y Señor de Señores, nuestro Señor Jesucristo.

Fuente:

Margarita García

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