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La Muerte del Creyente y la Esperanza de Su Venida

1 TESALONICENSES 4:13-14 Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

Este día continuamos con el estudio de la carta a los Tesalonicenses y hoy vamos a estudiar LA SEGUNDA PARTE DEL CAPÍTULO CUATRO la cual nos habla sobre LA MUERTE DE LOS CREYENTES Y LA VENIDA DEL SEÑOR.

Los cristianos de Tesalónica esperaban la venida de Cristo, para ellos era algo inminente, que ocurriría pronto, al igual que en la actualidad la iglesia moderna tiene que estar velando y esperando al Señor PORQUE CRISTO VIENE PRONTO (Marcos 13:32-37) Pero de aquel día y de la hora nadie sabe, ni aun los ángeles que están en el cielo, ni el Hijo, sino el Padre. 33 Mirad, velad y orad; porque no sabéis cuándo será el tiempo. 34 Es como el hombre que yéndose lejos, dejó su casa, y dio autoridad a sus siervos, y a cada uno su obra, y al portero mandó que velase. 35 Velad, pues, porque no sabéis cuándo vendrá el señor de la casa; si al anochecer, o a la medianoche, o al canto del gallo, o a la mañana; 36 para que cuando venga de repente, no os halle durmiendo. 37 Y lo que a vosotros digo, a todos lo digo: Velad.

Pero el motivo por el cual Pablo escribió esta parte del mensaje para los cristianos de Tesalónica era porque algunos hermanos habían muerto y esto produjo una pregunta dentro de la iglesia: ¿QUÉ SUCEDERÁ CON LOS CREYENTES QUE MURIERON CUANDO CRISTO VUELVA?

Pablo responde enseñándoles QUE LA MUERTE DEL CREYENTE NO ES EL FINAL Y QUE LOS QUE MURIERON EN CRISTO NO QUEDARÁN EXCLUIDOS DE SU VENIDA.

El propósito de esta enseñanza no era producir temor ni especulación, sino esperanza y consuelo: 1 Tesalonicenses 4:18: “Por tanto, alentaos los unos a los otros con estas palabras.”

VEAMOS CUALES SON LAS PRINCIPALES ENSEÑANZAS QUE ENCONTRAMOS EN LA SEGUNDA PARTE DE ESTE CAPÍTULO:

I) ¿QUE PASA CON LOS CRISTIANOS QUE HAN MUERTO EN CRISTO? (1 TESALONICENSES 4:13-15) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza. 14 Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él. 15 Por lo cual os decimos esto en palabra del Señor: que nosotros que vivimos, que habremos quedado hasta la venida del Señor, no precederemos a los que durmieron.

Podemos ver que Pablo llama “LOS QUE DUERMEN” a los cristianos que han muerto en Cristo. Esta expresión SE REFIERE ESPECIALMENTE AL CUERPO, QUE DESCANSA EN LA TIERRA ESPERANDO LA RESURRECCIÓN. Tenemos que tener bien claro que la muerte física, TANTO DE LOS CRISTIANOS COMO DE LOS INCONVERSOS, no significa que la persona deje de existir ni que quede inconsciente esperando la resurrección. Entonces respondamos primeramente

¿DÓNDE ESTÁN LOS QUE DURMIERON EN EL SEÑOR? La Biblia enseña que el cristiano cuando muere está INMEDIATAMENTE CON CRISTO EN SU PRESENCIA, es decir, en el cielo o paraíso, mientras su cuerpo permanece en la tierra esperando la resurrección.

En el Nuevo Testamento Podemos ver que Pablo hablando del cielo o la presencia del Señor dijo lo siguiente: (2 Corintios 12:2-4) Conozco a un hombre en Cristo, que hace catorce años (si en el cuerpo, no lo sé; sí fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe) fue arrebatado hasta el tercer cielo. 3 Y conozco al tal hombre (si en el cuerpo, o fuera del cuerpo, no lo sé; Dios lo sabe), que fue arrebatado al paraíso, donde oyó palabras inefables que no le es dado al hombre expresar.

En el Nuevo Testamento también podemos ver las palabra que Jesús le dijo estando en la cruz al ladrón arrepentido: (Lucas 23:43) Entonces Jesús le dijo: De cierto te digo que hoy estarás conmigo en el paraíso. También podemos ver que el apóstol Pablo hablando de la muerte expresó: (Filipenses 1:23) porque de ambas cosas estoy puesto en estrecho, teniendo deseo de partir y estar con Cristo, lo cual es muchísimo mejor; (2 Corintios 5:8) pero confiamos, y más quisiéramos estar ausentes del cuerpo, y presentes al Señor. Por tanto podemos declarar que CUANDO UN CRISTIANO MUERE EL CUERPO QUEDA EN LA TIERRA, PERO SU ALMA, LA PARTE ESPIRITUAL DE NUESTRO SER , ESTÁ CON EL SEÑOR.

Pero tenemos que saber que esta no es todavía la condición final, porque nuestra esperanza incluye la resurrección y glorificación del cuerpo (1 Juan 3:2) Amados, ahora somos hijos de Dios, y aún no se ha manifestado lo que hemos de ser; pero sabemos que cuando él se manifieste, seremos semejantes a él, porque le veremos tal como él es. Ahora respondamos ¿QUIÉNES SON “LOS OTROS QUE NO TIENEN ESPERANZA”? (1 Tesalonicenses 4:13) Tampoco queremos, hermanos, que ignoréis acerca de los que duermen, para que no os entristezcáis como los otros que no tienen esperanza.

En este versículo Pablo está hablando de AQUELLAS PERSONAS QUE HAN TENIDO QUE DESPEDIRSE DE SUS SERES QUERIDOS QUE NO HABÍAN CREÍDO EN CRISTO COMO SU SEÑOR Y SALVADOR PERSONAL. No significa que el cristiano no puede o no debe llorar cuando un ser querido muere, pues los cristianos también sienten dolor ante la muerte, pero la diferencia es que el cristiano llora pero tiene la esperanza y la seguridad de la resurrección (1 Tesalonicenses 4:14) Porque si creemos que Jesús murió y resucitó, así también traerá Dios con Jesús a los que durmieron en él.

II) ¿Y QUÉ SUCEDE CON EL INCONVERSO QUE MUERE? (Romanos 8:1) Ahora, pues, ninguna condenación hay para los que están en Cristo Jesús, los que no andan conforme a la carne, sino conforme al Espíritu. Este versículo nos muestra que no hay condenación para aquel que está en Cristo, por lo tanto SÍ HAY CONDENACIÓN PARA LOS QUE NO ESTÁN EN CRISTO, como nuestro Señor mismo lo dijo: (Juan 3:18) El que en él cree, no es condenado; pero el que no cree, ya ha sido condenado, porque no ha creído en el nombre del unigénito Hijo de Dios.

LA BIBLIA NO ENSEÑA QUE EL INCONVERSO QUE MUERE SIMPLEMENTE QUEDA EN LA TUMBA ESPERANDO ALLÍ HASTA EL JUICIO, por lo tanto la muerte física de un inconverso NO ES EL FINAL DE SU EXISTENCIA. Jesús enseñó esto claramente en el relato del rico y Lázaro.

Después de la muerte, ambos se encuentran en condiciones completamente diferentes: Lázaro en un lugar de consuelo y el rico en un lugar de tormento. El rico está consciente de su condición y de que existe una separación que no puede cruzar. (Lucas 16:23-26) Y en el Hades alzó sus ojos, estando en tormentos, y vio de lejos a Abraham, y a Lázaro en su seno. 24 Entonces él, dando voces, dijo: Padre Abraham, ten misericordia de mí, y envía a Lázaro para que moje la punta de su dedo en agua, y refresque mi lengua; porque estoy atormentado en esta llama. 25 Pero Abraham le dijo: Hijo, acuérdate que recibiste tus bienes en tu vida, y Lázaro también males; pero ahora éste es consolado aquí, y tú atormentado. 26 Además de todo esto, una gran sima está puesta entre nosotros y vosotros, de manera que los que quisieren pasar de aquí a vosotros, no pueden, ni de allá pasar acá. Podemos decir entonces que para el creyente, LA MUERTE SIGNIFICA ESTAR CON CRISTO, pero para el inconverso, LA MUERTE SIGNIFICA ENTRAR EN UN ESTADO DE CONDENACIÓN Y ESPERA DEL JUICIO FINAL.

Para los que mueren sin Cristo todavía hay un acontecimiento futuro: LA RESURRECCIÓN PARA JUICIO como nuestro Señor Jesús lo dijo (Juan 5:29) y los que hicieron lo bueno, saldrán a resurrección de vida; mas los que hicieron lo malo, a resurrección de condenación. Este juicio para condenación de aquellos que no creyeron en Cristo y murieron en condenación se llama

EL JUICIO DEL GRAN TRONO BLANCO (Apocalipsis 20:11-15) Y vi a los muertos, grandes y pequeños, de pie ante Dios; y los libros fueron abiertos, y otro libro fue abierto, el cual es el libro de la vida; y fueron juzgados los muertos por las cosas que estaban escritas en los libros, según sus obras. 13 Y el mar entregó los muertos que había en él; y la muerte y el Hades entregaron los muertos que había en ellos; y fueron juzgados cada uno según sus obras. 14 Y la muerte y el Hades fueron lanzados al lago de fuego. Esta es la segunda muerte. 15 Y el que no se halló inscrito en el libro de la vida fue lanzado al lago de fuego. CONCLUSIÓN: La muerte no es el final: para el que está en Cristo, es estar con Cristo; pero para quien muere sin Cristo, es enfrentar la condenación eterna. Por eso, la pregunta no es solamente ¿cuándo moriré?, sino ¿estoy preparado para encontrarme con Dios? CRISTO MURIÓ Y RESUCITÓ PARA DARTE VIDA ETERNA. No esperes a la muerte. Ven a Cristo hoy.

Pastor Oscar Flores El Salvador.

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