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La Generosidad que Honra: Construyendo un Refugio para los Siervos de Dios

La sunamita buscaba intimidad con Dios a través de su relación con el profeta Eliseo. Es una mujer de significado en su comunidad, es una mujer de carácter respetable, es una mujer que ama las cosas de Dios, que está buscando más intimidad con el Señor, que tiene discernimiento espiritual.

Vemos en Segundo de Reyes capítulo 4 en el versículo 9 y 10, como esta mujer se acerca a su marido y toma la iniciativa y le dice a su marido, porque ella es una esposa sujeta a su esposo, pero es una mujer de gran iniciativa también.

Una de las cosas interesantes acerca de esta mujer es que por una parte, siempre consulta a su esposo cuando va a hacer algo de importancia, pero es una mujer también de gran dinamismo y diligente en las cosas materiales y en las cosas espirituales, lo cual nos indica algo: que la Escritura no tiene nada en contra de que la mujer sea un individuo de iniciativa, de autoridad, de creatividad espiritual, pero también señala esta importancia de aceptar y dejarse dirigir, y dejarse encabezar por su esposo que según el patrón bíblico es como la persona que lleva la voz cantante, la cabeza del hogar.

Entonces ella se acerca a su esposo como para consultar con él, pero fíjese que es ella quien ha discernido lo que está pasando espiritualmente porque su marido también se nos retrata aquí como un hombre un poco pasivo con las cosas del Señor. Él es en todo momento como que simplemente un personaje secundario, ella es la que tiene la voz cantante. Desgraciadamente esto refleja a veces una realidad y es que muchas veces son las mujeres las que ejercen liderazgo en las cosas espirituales y somos los hombres quienes estamos un poquito rezagados y retrasados en esta dimensión.

Qué importante es que el hombre celebre su liderazgo como cabeza del hogar, pero también que su liderazgo sea algo efectivo, algo real, que el hombre dirija no por decreto sino por ejemplo. En este caso vemos que este hombre sí era cabeza del hogar y su mujer lo reconoce, pero no es la persona que toma las iniciativas espirituales clave para el beneficio del hogar.

De todas maneras, ella se acerca a su esposo y después de decirle que ella ha discernido que él es un varón santo de Dios, en el versículo 10 le dice: «Yo te ruego que hagamos un pequeño aposento de paredes y pongamos allí cama, mesa, silla y candelero para que cuando él viniere a nosotros se quede en él.»

Entonces esta mujer quiere ir un paso más allá, ya han pasado quizás meses o años quizá, quién sabe, y el profeta cuando pasa por su casa viene, se queda en la casa de ella para comer y me imagino que tienen un tiempo de conversación, pero ahora ella quiere llevar las cosas a un nivel aún más profundo.

En este caso vemos la importancia de que en la vida cristiana, en la vida espiritual, nosotros debemos estar buscando mayores niveles de cercanía y de profundidad con Dios. El hecho de que ella quisiera que ya no solamente pasara por su casa sino que se quedara a comer era un gran salto espiritual, pero ahora ella quiere que él de vez en cuando pueda quedarse en su casa, hospedarse allá y quizás poder tener más cercanía con Dios a través de este contacto con el profeta.

Pero también vemos que ella está interesada en bendecir al siervo de Dios y está dispuesta a invertir físicamente en un aposento, un dormitorio, quizás una casita pequeña al lado de la casa donde, ese lugar estaría reservado para el profeta para que cuando pasara por allí en sus viajes él pudiera hospedarse y estar cómodo.

Entonces esta mujer no solamente tiene interés personal por su propio crecimiento espiritual y la bendición que puede haber en su casa, pero es evidente que lo que más le interesa a ella es bendecir al siervo de Dios proveyéndole un lugar donde él se pueda hospedar y quedar en sus viajes ministeriales.

La importancia ¿no? de que nosotros nos preocupemos por las cosas de Dios. La Biblia dice bien claro: «Buscad primeramente el Reino de Dios y su justicia, y las demás cosas vendrán por añadidura.»

Cuando una persona se preocupa de que la Iglesia a la cual asiste tenga lo que necesita para su bienestar, cuando sirve al Señor ofreciéndose voluntariamente, cuando se preocupa por el bienestar de los siervos de Dios, cuando diezma fielmente, cuando hace todo lo posible por contribuir al enriquecimiento de su Iglesia y del ministerio de la Iglesia de Cristo en general esa persona va a ser bendecida.

Esta mujer vemos también que es una mujer muy puntillosa, muy detallista porque ella ya tiene en su mente lo que ella quiere hacer: ella quiere hacer un aposento y ya sabe que tiene que poner una cama, una mesa, una silla y un candelero, ella ha visualizado las necesidades del siervo de Dios.

Qué importante es que cuando nosotros vamos a servir al Señor seamos detallistas, seamos minuciosos, seamos disciplinados, a veces un poco distraidos y casuales porque pensamos: bueno, si yo voy a servir al Señor ya eso es suficiente. Esta mujer se ve que es una mujer muy detallista, ella ha planificado, ha concebido un plan, va donde su esposo, le dice lo que tiene que hacer, me imagino que le habrá pedido algún tipo de recursos económicos para llevar a cabo su plan, pero todo está preparado y esta mujer quiere que este profeta de Dios se quede en su casa, tenga mayor intimidad y que ella pueda entonces bendecirlo en una manera más profunda.

Vemos acá esa idea ¿no? de que la vida cristiana es una vida de creciente intimidad con Dios, que no nos podemos quedar solamente en la superficie o en la orilla sino que tenemos que ir más profundamente en nuestra relación con Dios y nuestro servicio al Señor, y tenemos que invertir también materialmente y financieramente para que el Reino de Dios sea avanzado. Dios les bendiga y en nuestro próximo mensaje continuaremos con esta meditación.

Fuente:
predicas.org

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