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ESTORBOS QUE DESTRUYEN Y ESTORBOS QUE SALVAN

Cuando Dios Permite un Estorbo» o Los Estorbos que Revelan la Voluntad de Dios. ROMANOS 1-13-
A menudo pensamos que todo obstáculo es un ataque del enemigo o una señal de que hemos tomado el camino equivocado. Sin embargo, la experiencia del apóstol Pablo nos enseña una verdad profunda: Dios también gobierna los tiempos, las puertas abiertas y las puertas cerradas., En Romanos 1:13, Pablo expresa su deseo de visitar a los hermanos en Roma, pero reconoce que había sido estorbado. Aquel impedimento no era una derrota, sino parte del plan soberano de Dios. Lo que parecía un retraso, en realidad preparaba el cumplimiento de un propósito mayor.

Definamos primeramente lo que significa la palabra ESTORBO: Se refiere a cualquier persona, objeto, situación o circunstancia que dificulta, interrumpe o impide el desarrollo normal de una acción.

En la palabra de Dios podemos ver que en la vida cristiana existen ESTORBOS QUE DESTRUYEN , es decir, todo aquello que nos impide o nos estorba para cumplir la voluntad y el propósito del Señor en nuestra vida, y los ESTORBOS QUE SALVAN los cuales podríamos decir que es todo aquello que nos sirve de freno en nuestra vida para no seguir en un camino equivocado o no tomar decisiones que al final pueden ser de fracaso y amargura para nuestra vida.

VEAMOS CADA UNO DE ESTOS ESTORBOS POR MEDIO DE LA PALABRA DE DIOS:

I) HABLEMOS DE LOS ESTORBOS QUE DESTRUYEN NUESTRA VIDA
(GÁLATAS 5:7) Vosotros corríais bien; ¿quién os estorbó para no obedecer a la verdad?.

Tenemos que comprender que lastimosamente hay cristianos que con sus actitudes, con sus palabras y con su testimonio, sirven de estorbo para otras personas que se apartan, que dejan las iglesias, que no se involucran para servir al Señor.

Hay personas que SON ESTORBO PARA LOS QUE QUIEREN ACERCARSE AL SEÑOR POR SU MAL TESTIMONIO (Ezequiel 34:17-19) Mas en cuanto a vosotras, ovejas mías, así ha dicho Jehová el Señor: He aquí yo juzgo entre oveja y oveja, entre carneros y machos cabríos. 18 ¿Os es poco que comáis los buenos pastos, sino que también habláis con vuestros pies lo que de vuestros pastos queda; y que bebiendo las aguas claras, enturbian además con vuestros pies las que quedan? 19 Y mis ovejas comen lo hollado de vuestros pies, y beben lo que con vuestros pies habéis enturbiado.

Tenemos que reconocer que hay cristianos que enturbian las aguas para los demás, es decir, con su comportamiento hacen más difícil que otros lleguen a los pies de Cristo.

¿Cómo se enturbian las aguas hoy? Con un mal testimonio, con la hipocresía, con pleitos y divisiones dentro de la iglesia, con las críticas constantes, es decir, con un estilo de vida que contradice las enseñanzas del Señor.

Es por eso que tristemente muchas personas dicen: «Sí así son los cristianos…Prefiero quedarme en mi casa.». No es que Cristo los haya rechazado; es que ENCONTRARON EL AGUA «ENTURBIADA»

Nosotros debemos preguntarnos: ¿Estoy acercando personas a Cristo o las estoy alejando con mi manera de vivir?

También hay personas que SIRVEN DE ESTORBO PARA LOS QUE QUIEREN SERVIR AL SEÑOR (Mateo 23:13) Mas ¡ay de vosotros, escribas y fariseos, hipócritas! porque cerráis el reino de los cielos delante de los hombres; pues ni entráis vosotros, ni dejáis entrar a los que están entrando.

En el tiempo de Jesús, los escribas y fariseos no solamente rechazan al Señor, sino que también ponían obstáculos para que otros se acercaran a Dios.

En la actualidad dentro de la iglesia también hay creyentes con esa misma actitud, son cristianos que que llevan muchos años consagrándose, que conocen la Biblia, que han recibido mucha enseñanza, pero nunca deciden involucrarse en el servicio del Señor. y en lugar de animar a otros, LOS DESANIMAN.

¿Cómo lo hacen? Critican a los que comienzan a servir, y siempre dicen frases como: «No te metas en eso…», «Ahí nadie agradece nada…», «En los ministerios solo son problemas»..etc. y con esas palabras apagan el entusiasmo de quienes apenas están dando sus primeros pasos en el servicio a Dios.

Muchos cristianos antes de servir de estorbo para otros hermanos y para su propia familia se deberían de hacer esta pregunta: (Hechos 11:17) Si Dios, pues, les concedió también el mismo don que a nosotros que hemos creído en el Señor Jesucristo, ¿QUIÉN ERA YO QUE PUDIESE ESTORBAR A DIOS?

Tenemos que saber que la palabra de Dios nos advierte de no servir de tropiezo o de estorbo para nuestros prójimos que quieren acercarse al Señor y servirle (Mateo 18:6) Y cualquiera que haga tropezar a alguno de estos pequeños que creen en mí, mejor le fuera que se le colgara al cuello una piedra de molino de asno, y que se le hundiese en lo profundo del mar.

Posiblemente tu te puedas burlar de tu cónyuge, de tus hijos, o de alguien de tu iglesia que quiere buscar de corazón al Señor, o que quiere poner sus talentos al servicio de nuestro Dios, y quizás puedas decir que es “Una locura”, “Que ya se les va a pasar esa idea” , “Que no hay que ser muy religiosos”, etc… Pero ten cuidado, no te vayas a encontrar LUCHANDO CONTRA DIOS (Hechos 5:38-39) Y ahora os digo: Apartaos de estos hombres, y dejadlos; porque si este consejo o esta obra es de los hombres, se desvanecerá; 39 mas si es de Dios, no la podréis destruir; no seáis tal vez hallados luchando contra Dios.

II) HABLEMOS AHORA DE LOS ESTORBOS QUE SALVAN
(1 Samuel 3:12-13) Aquel día yo cumpliré contra Elí todas las cosas que he dicho sobre su casa, desde el principio hasta el fin. 13 Y le mostraré que yo juzgaré su casa para siempre, por la iniquidad que él sabe; porque sus hijos han blasfemado a Dios, y él no los ha estorbado.

Podemos llamar ESTORBOS QUE SALVAN enfocado en lo que se refiere este versículo, LA RESPONSABILIDAD que como familia, tanto terrenal como espiritual, tenemos de ESTORBAR para que las personas no sigan enredados en pecados, en relaciones pecaminosas y destructivas, en vicios o en malos caminos.

Podemos ver que nuestro Dios le reclamó al sacerdote Eli por no haber estorbado a sus hijos que con sus acciones estaban blasfemando el nombre del Señor.

Como padres tenemos la responsabilidad de estorbar los malos caminos de nuestros hijos por medio de los consejos y la corrección (Proverbios 19:20) Escucha el consejo, y recibe la corrección, Para que seas sabio en tu vejez.

Tenemos que estorbar a nuestros hijos para que no anden en malos caminos por medio de la disciplina, sabiendo que no será bien recibida, pero sabemos que es para bendición de su futuro y para la paz y tranquilidad de nuestra vida

(Hebreos 12:11) Es verdad que ninguna disciplina al presente parece ser causa de gozo, sino de tristeza; pero después da fruto apacible de justicia a los que en ella han sido ejercitados.

Tenemos que comprender que Dios nos ha puesto para ESTORBAR Y FRENAR LOS PLANES Y MAQUINACIONES DEL ENEMIGO en contra de nuestra familia y de nuestra iglesia (Jeremías 1:10) Mira que te he puesto en este día sobre naciones y sobre reinos, para arrancar y para destruir, para arruinar y para derribar, para edificar y para plantar.

Todo eso que nos menciona este versículo del libro de Jeremias: ARRANCAR, DESTRUIR, ARRUINAR Y DERRIBAR lo podemos hacer en el nombre de Jesús por medio de la oración (Santiago 5:16) Confesaos vuestras ofensas unos a otros, y orad unos por otros, para que seáis sanados. La oración eficaz del justo puede mucho.

Una esposa también tiene que ser ESTORBO PARA LOS MALOS CAMINOS Y LAS MALAS DECISIONES DE SU ESPOSO siendo su AYUDA IDÓNEA (Génesis 2:18) Y dijo Jehová Dios: No es bueno que el hombre esté solo; le haré ayuda idónea para él.

La expresión «AYUDA IDÓNEA» (Ezer Kenegdo) no significa una persona que siempre dice «sí», sino que significa un apoyo fuerte, colocado por Dios «frente a nosotros» para hacernos frente, cuando sea necesario, para impedir que tomemos un camino equivocado.

Así como Dios reprendió a Elí porque no estorbó el pecado de sus hijos también una esposa cumple su papel de ayuda idónea cuando, con amor y sabiduría, le dice a su esposo: «Ese negocio no agrada a Dios», «No tomes esa decisión», «No abandones la iglesia», etc . Necesitamos personas que nos amen tanto, que cuando nos vean desviarnos tengan el valor de decirnos la verdad.

CONCLUSIÓN: Todos nosotros, querámoslo o no, seremos un estorbo para alguien. La pregunta es ¿Seremos un estorbo negativo que, con nuestras palabras y nuestro testimonio, aleje a otros de Cristo? ¿O seremos un estorbo positivo que, con amor, consejo, corrección y oración, impida que nuestra familia y nuestros hermanos se aparten del Señor? Pidámosle a Dios que nuestra vida nunca sea un obstáculo para su obra, sino un instrumento para acercar a muchos a Cristo y para detener a quienes están caminando hacia la destrucción.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

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