
Mas tú, cuando ores, entra en tu aposento, y cerrada la puerta, ora a tu Padre que está en secreto; y tu Padre que ve en lo secreto te recompensará en público. Mateo 6-6-
Vivimos en un tiempo donde abundan las voces, las opiniones y las noticias que muchas veces llenan el corazón de preocupación e incertidumbre. Sin embargo, Dios sigue llamando a Su pueblo a buscar un lugar de intimidad, un espacio donde el ruido se apaga y Su voz puede ser escuchada con claridad.
Estar a solas con Dios no es estar en soledad. Es entrar en la compañía del Padre, quien conoce nuestras necesidades, fortalece nuestra fe y renueva nuestras fuerzas. En ese encuentro secreto, Él sana nuestras heridas, corrige nuestro rumbo y deposita en nuestro corazón palabras llenas de vida.
Antes de hablar a otros, necesitamos escuchar a Dios. Antes de anunciar esperanza, debemos recibir esperanza. Antes de llevar consuelo, debemos permitir que Su paz llene nuestra alma. Es en la intimidad donde el Señor prepara a Sus mensajeros y les entrega el mensaje correcto para el momento oportuno.
El mundo necesita buenas noticias: noticias de amor, de perdón, de restauración y de salvación. Necesita escuchar que todavía hay esperanza en Cristo, que Su gracia sigue alcanzando al cansado y que Su misericordia permanece para siempre. Pero esas noticias tienen mayor poder cuando nacen de una vida que ha estado en comunión con Dios.
Por eso, busca hoy tu aposento. Cierra la puerta a las distracciones y abre tu corazón al Señor. Permite que Él ministre tu vida y llene tu espíritu de Su presencia. Entonces, cuando hables, no serán solo tus palabras, sino el reflejo de lo que Dios ha puesto en tu corazón.
Porque las mejores noticias no nacen en el ruido de este mundo, sino en la quietud de una vida que ha aprendido a escuchar la voz de Dios.