Articulos

El carácter de un adorador. Lo que Dios busca antes del talento

Cuando pensamos en un ministerio de alabanza, muchas veces vienen a nuestra mente aspectos como la música, las voces, los instrumentos o la excelencia en la ejecución.

Sin embargo, la Biblia nos enseña una verdad fundamental: Dios está más interesado en el carácter del adorador que en su talento.

La música puede impresionar a las personas, pero Dios mira el corazón.

Por eso, antes de ser músicos o cantores, quienes sirven en el ministerio de alabanza deben procurar desarrollar una vida espiritual sólida que honre al Señor.

¿Qué tipo de adorador busca Dios?
El salmista hizo una pregunta que sigue siendo relevante para nosotros hoy:

«¿Quién subirá al monte de Jehová? ¿Y quién estará en su lugar santo?» (Salmo 24:3)

Y luego responde:

«El limpio de manos y puro de corazón.» (Salmo 24:4)

Este pasaje nos recuerda que Dios busca adoradores que vivan en integridad, sinceridad y obediencia.

La verdadera adoración no comienza en una plataforma.

Comienza en el corazón.

Cualidades del carácter de un verdadero adorador

1. Humildad
Un verdadero adorador reconoce que todo lo que tiene proviene de Dios.

No busca reconocimiento personal ni aplausos humanos.

Su deseo principal es que Cristo sea exaltado.

2. Santidad
La adoración y la santidad siempre están relacionadas.

No podemos separar una vida de adoración de una vida consagrada al Señor.

El adorador procura vivir de una manera que honre a Dios tanto dentro como fuera de la iglesia.

3. Obediencia a Dios
La obediencia es una expresión práctica de la adoración.

Quien ama al Señor procura obedecer Su Palabra y someterse a Su voluntad.

4. Vida devocional constante
Los mejores momentos de adoración pública nacen de una relación privada con Dios.

Un verdadero adorador busca al Señor en oración, lectura bíblica y comunión diaria antes de ministrar delante de las personas.

La adoración comienza antes de subir a la plataforma
Uno de los errores más comunes es pensar que la adoración empieza cuando inicia el servicio.

La realidad es que la adoración comienza mucho antes.

Comienza en la intimidad con Dios.

Comienza cuando buscamos Su presencia en oración.

Comienza cuando vivimos en obediencia a Su Palabra.

Un adorador verdadero busca a Dios en privado antes de ministrar en público.

Conclusión.
Las iglesias necesitan músicos preparados y equipos comprometidos.

Pero sobre todo necesitan hombres y mujeres cuyo carácter refleje a Cristo.

Recordemos siempre que Dios no solamente escucha nuestras canciones.

También observa nuestro corazón.

Fuente:
PASTOR OSCAR FLORES | EL SALVADOR

Publicaciones relacionadas

Deja una respuesta

Tu dirección de correo electrónico no será publicada. Los campos obligatorios están marcados con *

Este sitio usa Akismet para reducir el spam. Aprende cómo se procesan los datos de tus comentarios.

Botón volver arriba